
Después de aquel tropiezo, la consolidación en el mercado de Estados Unidos pareció entrar en un periodo de calma. Un sueño profundo que hoy se ha visto alterado brevemente. Como cuando uno sueña que se va a caer y se mueve bruscamente en la cama, para despertar con muy poco margen de tiempo, para darse cuenta que era un sueño y así poder volver a dormir tranquilo.
Deutsche Telekom (DT, para los amigos), dueña de T-Mobile en Estados Unidos, anuncia hoy la fusión con el proveedor MetroPCS en ese país para seguir siendo el cuarto operador del mercado. En principio, no parece que la compra vaya a tener un gran significado, más allá de que el sexto operador con algo más de nueve millones de usuarios, MetroPCS, quede aliviado de la presión que supone estar en tierra de nadie.
Para DT y su filial, la compra es un trámite que aún no sabemos del todo la trascendencia que podrá tener. Para el mercado, poca, en cuanto a novedad. Se juntan dos operadores que basicamente perseguían a los mismos usuarios, por lo que ninguno accede verdaderamente a un nuevo segmento de mercado, como le pasó a Sprint cuando compró a Nextel.
Lo interesante es quizás que T-Mobile, después de la compra fallida por parte de AT&T, parecía tener más cuerpo fuera de ese mercado que dentro. La cuarta posición que ocupa con un 10 por ciento del mercado, según datos de Informa, se alterará ahora ligeramente para ser del 13 por ciento, lo que supone un incremento prácticamente intrascendente, excepto que en el corto plazo le supondrá bastante dolores de cabeza por la integración de los usuarios de MetroPCS, que en su mayoría acceden a una red CDMA y recientemente a LTE (T-Mobile tiene GSM/UMTS/HSPA).
Donde más gana T-Mobile es en la obtención de espectro para el lanzamiento de LTE, aprovechando que además MetroPCS ya ofrece servicio comercial LTE.
Fuera del espectro, la maniobra para T-Mobile no supone un cambio radical con respecto a su apuesta por Estados Unidos, por lo que no queda claro si se debería descartar la opción de que DT esté intentando embellecer su posición en el mercado, a la espera de que algún operador internacional de gran tamaño proveniente de Asia quiera cambiarle el sitio por varios cientos de millones de dólares.
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