Hace menos de cinco años, el mercado móvil peruano era de 2,9 millones de celulares, con una penetración de 10,7 líneas por cada 100 habitantes y era difícil pensar que el mercado pudiese superar los cinco millones de celulares. Hoy en día existen 16,9 millones de líneas, de las cuales el 89 por ciento pertenecen a la modalidad de prepago, y se ha alcanzado una penetración de 61 móviles por cada 100 habitantes. Esta rápida expansión ha hecho replantear al Gobierno sus metas para 2011, fijándose una penetración de 80 por ciento, e incluso lo ha hecho animarse en la incorporación de un nuevo competidor mediante la subasta de una frecuencia de 1900 MHz, a ser realizada antes de fin de este año.
¿Pero cuáles han sido los factores que han impulsado este crecimiento? En primer lugar, se debe señalar la existencia de un entorno macroeconómico favorable para las inversiones en general y una demanda interna creciente. El PBI real se viene expandiendo a tasas crecientes desde 2003 y ha alcanzado un crecimiento de 9 por ciento en 2007. La inflación es una de las más bajas de América latina y se ha mantenido dentro de las metas del Banco Central, con excepción del último año. Al mismo tiempo, el riesgo país ha tenido un comportamiento decreciente similar al de la región. En mérito al desempeño de sus indicadores macroeconómicos, Perú obtuvo la calificación de “grado de inversión” por las calificadoras de riesgo Fitch Ratings y Standard & Poor’s.
Este ambiente macroeconómico favoreció la expansión en cobertura medida en términos de distritos, la menor subdivisión geográfica-administrativa del país. Las empresas móviles pasaron de 383 distritos con cobertura en marzo de 2005 a 1.329 en marzo de 2008, sobre un total de 1.831 distritos en el país. Esto significó un incremento de 247 por ciento en ese periodo. Esta expansión continuó siendo importante durante el primer trimestre en que la cobertura creció en 15 por ciento.
El crecimiento móvil del número de líneas fue mayor en provincias fuera de Lima, 101 por ciento en 2007, superior al 58 por ciento de incremento en la capital del Perú. Aunque la densidad en provincias todavía es muy inferior a la existente en Lima (43 por ciento frente a 97 por ciento, respectivamente). Lo importante es que este crecimiento en provincias no solo se está dando en zonas urbanas, si no también en zonas rurales donde, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Hogares, existe ahora una penetración del 17 por ciento, comparado al 2.8 por ciento de 2006.
Pero este crecimiento ha sido impulsado no sólo por factores macroeconómicos e incremento de la inversión. La competencia entre los dos principales operadores del sector, y la incorporación de nuevas normativas también han jugado un papel importante en la expansión de este mercado.
En agosto de 2005, América Móvil adquirió a TIM (filial de Telecom Italia), el segundo operador más importante, que había conseguido una participación de más del 30 por ciento en poco más de cuatro años de operación. En tres años en este mercado, América Móvil no ha podido superar el 36 por ciento de participación, y sus tasas de crecimiento son decrecientes. Pero su esfuerzo por incrementar su participación parece haber sido suficiente para que, en conjunto con las estrategias de su competidor, Telefónica Móviles (Movistar), impulsen el mercado. América Móvil parece haber concentrado sus esfuerzos en Lima, donde ha logrado el 46 por ciento del mercado prepago, mientras que su desempeño en provincias ha sido menor, alcanzando sólo el 26 por ciento del mercado prepago, frente al 74 por ciento de Telefónica Móviles.
Pero la competencia no sólo ha beneficiado el crecimiento del mercado en número de equipos terminales. También se ha observado una reducción de tarifas, en especial las tarifas on-net, lo que en consecuencia ha incrementado los tráficos. El tráfico on-net por línea se ha incrementado en 20 por ciento entre el primer trimestre de 2007 y de 2008. En tanto, el tráfico saliente por línea en la modalidad prepago de América Móvil se ha incrementado en 115 por ciento en el mismo periodo, mientras que ese tipo de tráfico para Telefónica Móviles se ha incrementado en 48 por ciento.
En este período también se han dado normas que han favorecido la expansión del mercado móvil. En 2005, el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) fijó los cargos tope de terminación de llamada en redes móviles. Los cargos se calcularon en base a costos, y se estableció un cronograma de reducciones hasta 2009, dándole predictibilidad al mercado.
En diciembre de 2006 se aprobó el Reglamento del Canon por el uso del Espectro Radioeléctrico para Servicios Públicos Móviles, el cual modificó la forma de cobro del canon por estación móvil y número de terminales. El nuevo reglamento establece un canon en función de la utilización del espectro, de acuerdo a criterios de ancho de banda asignado, área de cobertura, frecuencia utilizada y zona de concesión. Se cambió, de esa forma, un esquema que castigaba la expansión por un esquema que favorece el uso eficiente del espectro radioeléctrico.
Al mismo tiempo se eliminó el arancel a la importación de terminales móviles, lo que favoreció aún más la reducción del precio de los equipos a los usuarios.
Estos entornos normativos, macroeconómicos y competitivos favorables hacen prever que el mercado puede seguir expandiéndose. Más aún si se tiene en cuenta que la cobertura sigue creciendo, y que la penetración en provincias, donde se concentran dos tercios de la población, es aún baja. Con este marco y la ausencia de un mercado de reventa, es posible pensar en la presencia de un cuarto operador que haga más competitivo el mercado. Además, hay que tener en cuenta que los nichos de mercado, como servicios multimedia e Internet, aún están por desarrollarse con la llegada de las tecnologías de tercera generación (3G).