David Soldani, vicepresidente senior de investigación avanzada para tecnologías de próxima generación en Rakuten Mobile, acaba de publicar un extenso white paper titulado Operator-Controlled 6G: From Connectivity Infrastructure to Guaranteed Digital Services. A primera vista parece otro documento sobre Open RAN, automatización, inteligencia artificial (IA) y arquitectura de red. Sin embargo, basta avanzar unas pocas páginas para comprobar que la discusión que plantea va mucho más allá del 6G.
La idea central del documento es sencilla de resumir y tremendamente ambiciosa de ejecutar. Los operadores deben recuperar el control de aquellas capas que determinarán quién captura el valor económico de las redes del futuro. Soldani organiza su propuesta alrededor de cinco principios: Control First, Customer First, Business First, Operations First y Technology Last. Dicho de forma más simple, la tecnología debe estar al servicio del negocio y no al revés.
La tesis no surge de una reflexión académica. Soldani escribe desde una posición singular dentro de la industria. Rakuten Mobile es uno de los pocos operadores que ha construido una red móvil nacional completamente cloud-native y basada en Open RAN desde su origen. El documento utiliza esa experiencia para defender que 6G representa una oportunidad única para replantear quién controla realmente las redes móviles.
Según el autor, los operadores han pasado años convirtiéndose en expertos en comprar, integrar y operar tecnologías que no controlan completamente. El software, los modelos de datos, las plataformas de automatización e incluso las capas de IA suelen estar condicionadas por terceros. El resultado es una situación paradójica: las telcos poseen las infraestructuras, pero cada vez tienen menos capacidad para decidir cómo evolucionan.
Por eso el white paper introduce el concepto de Control Compact. La propuesta divide el futuro ecosistema 6G en tres categorías. Hay elementos que los operadores deberían controlar directamente, como los datos, la IA, las plataformas de gestión o las políticas que gobiernan la red. Otros pueden ser compartidos mediante modelos federados, como determinadas APIs o acuerdos de interconexión. Finalmente, existen componentes que pueden consumirse como una commodity tecnológica sin que ello comprometa la capacidad de diferenciación del operador.
Hasta aquí podría parecer un debate estrictamente técnico. Sin embargo, la parte realmente interesante comienza cuando se analiza por qué Rakuten considera tan importante esta cuestión.
Durante décadas, los operadores han financiado buena parte de la infraestructura digital global. Han invertido miles de millones en espectro, redes móviles, fibra óptica y centros de datos. Sin embargo, gran parte del valor generado sobre esas infraestructuras terminó concentrándose en otros lugares. Primero fueron las grandes plataformas de Internet. Después llegaron los ecosistemas móviles. Más tarde apareció la nube. Ahora la IA amenaza con abrir una nueva capa de captura de valor.
Es difícil no interpretar parte del documento como una reacción a esa evolución histórica. Cuando Soldani insiste en que los operadores deben controlar sus datos, sus plataformas de automatización y los modelos de IA que gobernarán las futuras redes, no parece estar discutiendo únicamente cuestiones de ingeniería. Está planteando ¿qué papel ocuparán las telcos dentro de la economía digital de la próxima década?
La preocupación no es menor. El propio documento menciona explícitamente el avance de los hyperscalers hacia territorios que históricamente pertenecían a los operadores. AWS, Microsoft y Google ya no son únicamente proveedores de infraestructura cloud. Cada vez participan más activamente en ámbitos relacionados con automatización, IA, edge computing y plataformas digitales. Precisamente las áreas donde se generará buena parte del valor asociado a la 6G.
Por eso resulta especialmente relevante otra de las propuestas centrales del informe: abandonar progresivamente el modelo basado en vender conectividad y evolucionar hacia servicios basados en resultados garantizados. Una empresa industrial no compra gigabytes, compra productividad. Un hospital no compra latencia, compra fiabilidad para ejecutar aplicaciones críticas. Una autoridad portuaria no adquiere capacidad radioeléctrica, busca garantizar que miles de procesos operativos funcionen de manera predecible y segura. Esto ya lo hemos mencionado varias veces en varios artículos, pero merece la pena repetirlo e interiorizarlo.
Rakuten denomina a esta visión lo que sería la Guarantee Economy. El nombre puede cambiar con el tiempo. Lo importante es la dirección que señala. Si los operadores quieren capturar más valor, deberán vender algo más que conectividad.
Sin embargo, quizá la pregunta más interesante que deja el documento no tiene que ver con el control, sino con la innovación. Porque existe una diferencia importante entre querer controlar determinadas capas tecnológicas y tener la capacidad de desarrollarlas. El diagnóstico de Soldani es que los operadores han cedido demasiado terreno a fabricantes, plataformas digitales e hyperscalers. Pero existe otra interpretación posible. Quizá esos actores no ocuparon esas posiciones porque las telcos se las regalaron. Quizá las ocuparon porque fueron ellos quienes desarrollaron las tecnologías que terminaron dominando el mercado.
Google, Microsoft, Amazon o Meta destinan cada año decenas de miles de millones de dólares a investigación y desarrollo. En muchos casos hablamos de inversiones equivalentes a entre el diez y el quince por ciento de sus ingresos. La mayoría de los operadores móviles se mueve en una realidad muy diferente. Durante décadas han invertido enormes cantidades en espectro, antenas, fibra y despliegues de red, pero una fracción mucho menor en software, plataformas o innovación propia.
Y ahí aparece el verdadero desafío que subyace bajo buena parte del white paper. Recuperar soberanía tecnológica no consiste únicamente en decidir qué elementos de la red deben permanecer bajo control del operador. También implica asumir el esfuerzo económico, el riesgo y la cultura de innovación necesarios para desarrollar esas capacidades.
Porque una cosa es afirmar que los operadores deben controlar la IA que gestionará las redes del futuro. Otra muy distinta es preguntarse si están preparados para desarrollar, entrenar y evolucionar esa inteligencia al ritmo que hoy lo hacen Google, Microsoft o Amazon.
Hace apenas unas semanas Sharad Sriwastawa, presidente de Rakuten Symphony, explicaba que el verdadero activo estratégico de Rakuten Mobile no era únicamente su red, sino el ecosistema construido alrededor de ella. El churn prácticamente desaparece cuando el cliente utiliza múltiples servicios integrados dentro del mismo entorno digital. La conectividad deja de ser el producto principal para convertirse en el pegamento que une todo lo demás.
El white paper de Soldani parece trasladar esa misma filosofía al debate sobre 6G. La pregunta ya no es quién desplegará la red más rápida. Tampoco quién tendrá más espectro o quién incorporará primero nuevas funcionalidades de IA. La cuestión es quién controlará las capas donde realmente se crea el valor.
Por eso, aunque el documento habla constantemente de 6G, su mensaje parece mucho más amplio. Después de dos décadas observando cómo Internet, las aplicaciones, la nube y ahora la IA capturan una parte creciente de los beneficios generados sobre sus infraestructuras, los operadores quieren evitar que la próxima generación móvil siga el mismo camino.
En el fondo, la discusión que plantea Rakuten no gira alrededor de antenas, radios o estándares técnicos. Gira alrededor de la siguiente pregunta: ¿Cuando llegue el 6G, los operadores seguirán controlando el negocio o volverán a quedarse únicamente con la infraestructura?