Obstáculos para uso de la banda 700 MHz en Chile frenan desarrollo

Las tecnologías inalámbricas móviles de banda ancha representan una clara oportunidad de desarrollo para los países de América Latina. Entre los beneficios que ofrecen a los consumidores se puede mencionar la masificación del acceso a Internet y el uso de aplicaciones avanzadas que anteriormente se limitaban a accesos fijos.

Ante esta realidad, el impacto en el desarrollo económico y social de tecnologías como LTE que permite una velocidad pico de bajada superior a los 20 Mbps no se limita a la rapidez con que puedan ser descargados los datos. Se debe ampliar la visión para considerar cuales son las herramientas de gobierno electrónico, tele-trabajo y tele-educación a las que comienza a acceder por medio de estas redes. Asimismo, se debe contemplar el impacto que tiene en la mejorar en la oferta de velocidades de banda ancha fija en localidades apartadas que puede tener esta tecnología o su impacto en fomentar el respeto por los derechos humanos.

LTE también posee varias ventajas sobre las tecnologías inalámbricas que le precedieron. Por un lado, se ha posicionado como el estándar de facto para los servicios de 4G sin tener que compartir este espacio con ninguna otra tecnología. Este simple dato nos sirve para entender que en los próximos años las economías de escala alcanzará LTE superará con creces las manifestadas por UMTS o GSM.

Otra ventaja que también posee esta tecnología, es el despliegue simultáneo de la misma en mercados desarrollados y aquellos en vías de desarrollo. Según cifras de 4G Americas, para diciembre de 2014 en América Latina (excluyendo Caribe) había 41 redes LTE ofreciendo servicios comercialmente en 14 mercados de la región.

Se espera que durante 2015 un mínimo de otros 20 operadores comiencen a comercializar servicios LTE y que la banda de 700 MHz en su canalización Asia Pacifico (700 MHz APT) finalmente se comience a utilizar para este fin acelerando la expansión de su cobertura geográfica en la región. Un primer paso ya fue dado el 11 de diciembre con la exitosa realización de la primera prueba hecha en América Latina de LTE 700 MHz APT en la localidad de Rancagua, Chile, por el operador móvil Entel.

Chile con 27.032.100 abonados de servicios móviles a junio de 2014 según cifras de la Subsecretaria de Telecomunicaciones (Subtel) ha sido el líder latinoamericano en el despliegue de nuevas tecnologías inalámbricas con GSM en el 1998, EDGE en el 2003, UMTS en el 2006 y HSPA en el 2009. Esta tendencia se frenó con el arribo a la región de LTE.

Parte de este atraso se explica por la poca disponibilidad de espectro radioeléctrico con la que contaban los operadores móviles del país cuando comienzan a aparecer las primeras redes de LTE en América del Sur en Uruguay y Brasil. Hay que recordar que el usuario chileno es uno de los que más rápido adopta nuevos servicios y aplicaciones en América Latina lo que incrementa el tráfico que cursan las redes móviles del país.

Lo anterior teniendo en consideración que existen grandes diferencias en las capacidades de cobertura y transmisión que viabiliza el espectro radioeléctrico dependiendo de la frecuencia utilizada y el ancho de banda en la misma con el que disponga el operador. Es por esta razón que la asignación de frecuencias en la banda de 700 MHz fue un paso positivo para el desarrollo de la banda ancha móvil en el mercado chileno.

Entre las ventajas de la banda de 700 MHz se puede mencionar la mayor propagación de su onda lo que se traduce en mayor cobertura con un menor número de antenas. Este dato es sumamente importante cuando se contempla la expansión y mejora de servicios en zonas no urbanas del país.

Esta frecuencia enfrenta menos problemas para de interferencia a su señal al momento de ofrecer servicios dentro de edificios lo que nuevamente implica menor necesidad de desplegar las llamadas small cells dentro de estas estructuras para cubrir las deficiencias intrínsecas a la oferta de servicios inalámbricos en bandas altas.

En otras palabras, la utilización de la banda de 700 MHz ofrece beneficios inmediatos en mayor cobertura, menor número de antenas y la reduce la necesidad del despliegue de small cells lo que significa un ahorro para quienes desean contratar estos servicios.

Los atrasos que se están observando en Chile en torno a la aprobación por parte de las autoridades locales del comienzo de despliegue de infraestructura LTE que utilice la banda de 700 MHz son causa de gran preocupación. Pues esto puede implicar que el crecimiento de esta tecnología en el país sería más lento que en el resto de la región. Un despliegue que como se ha mencionado anteriormente ocurre por primera vez se da de forma simultánea en mercados latinoamericanos y en mercados desarrollados de Europa y Estados Unidos.

El impacto económico también es significativo pues se estima que esta parálisis está frenando inversiones que oscilan entre US$ 700 – US$ 800 millones lo que tiene como consecuencia un freno a la creación de nuevos empleos directos e indirectos en el mercado. Lo anterior considerando que gran parte de los afectados de esta demora son los habitantes de localidades que más necesitan la mejora en las velocidades de acceso a Internet. Se debe tener presente que la asignación de esta frecuencia obliga a los operadores a proveer cobertura LTE a 1281 localidades, 503 escuelas y a un total de 854 kilómetros de carreteras.

Es necesario entender que cuando se habla de banda ancha móvil estamos hablando de oportunidades de desarrollo personal y profesional de los individuos, herramientas para el incremento de transparencia e importantes inversiones económicas que impactan positivamente a la economía local. Bajo este contexto, el atraso en el uso de la banda de 700 MHz es perjudicial para Chile en la difusión del servicio y en el posicionamiento del país como líder en innovación tecnológica en América Latina y en obstaculizar el incremento del uso de la tecnología en la educación, la salud y el trabajo. En conclusión, es el consumidor el más perjudicado.

José F. Otero
José F. Otero ha colaborado en más de 100 proyectos de investigación y ha sido autor de numerosos estudios sobre la industria regional de telecomunicaciones. Su experiencia laboral incluye investigación sobre temas de política pública y/o tecnologías inalámbricas para instituciones como la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) una agencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Banco Mundial y la Corporación Interamericana de Inversiones. Asimismo, el Sr. Otero se ha desempeñado como investigador invitado (Fellow) para el Instituto de las Américas y ha asesorado a la Casa Blanca sobre un proyecto de telecomunicaciones en la región.El Sr. Otero cuenta con un Posgrado en Derecho de las Tecnologías de Información de la Universidad de Edimburgo, Escocia; un Certificado de Estudios Graduados de la Universidad de Leicester, Inglaterra; y un BA en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Boston, Massachusets.

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