Las redes 4G y 5G entre operadores no deberían ser homogéneas porque cada una de ellas será heterogénea

Todos sabemos que la clave de la supervivencia, de una especie o de un negocio, es poder adaptarse a un nuevo entorno, especialmente si éste cambia de forma súbita. Los operadores móviles tenían un negocio muy sencillo de entender y ejecutar. Cuantas más antenas y dispositivos, mas ingreso producían. Ampliar cobertura y capacidad eran simples sinónimos de aumentar el entrante en caja.

Sin embargo, con la llegada de la 3G y la 4G —y en el futuro, la 5G— la ampliación de capacidad y cobertura ya no tiene un equivalente en la entrada de caudales. Por ello no es de extrañar que el CEO de Vodafone en el Reino Unido, Jeroen Hoencamp, aparezca esta semana en un blog de su propia empresa asegurando que:

Podríamos construir una red sólo para alcanzar grandes velocidades, pero la realidad es que en la actualidad no es necesario tener más allá de 20 Mbps en un dispositivo móvil. Incluso para el streaming de vídeo sólo necesita un par de megabits por segundo, por lo que pensamos menos sobre la velocidad absoluta y más sobre el uso del ancho de banda para permitir que más clientes puedan disfrutar de un gran contenido, incluso en los lugares más concurridos y en los momentos más intensos”

Muchos medios han acusado a Hoencamp de hacer este tipo de declaraciones debido a que su red 4G sería la menos robusta del Reino Unido. Pero aún pudiendo ser verdad, lo cierto es que apunta a un debate que los operadores no pueden ignorar.

El desarrollo de la red heterogénea (HetNet) a partir de la 4G y la 5G no debería tener como factor principal la cobertura, pues las redes 2G y 3G ya deberían garantizarla. La llegada de la HetNet no sólo significa incorporar nuevas tecnologías de acceso de radio (RATs por sus siglas en inglés) para que todas convivan como una sola, sino que la idea es dotar a los operadores de un mayor número de herramientas para que el despliegue de su red, a partir de ahora, se lleve a cabo en base a su modelo de negocio, o su idea de lo que éste debe ser, y no al revés.

Si un operador como EE en el Reino Unido, cuya red 4G se supone como la más robusta en cuanto a cobertura, cree que esa es su mejor alternativa para ser competitivo, entonces su estrategia no debería invalidar que Vodafone fuese por otro camino.

Antes de que se supiera que BT compraría a EE, el operador fijo adquirió espectro en la subasta de espectro en la banda de los 2,6GHz celebrada en febrero de 2014 . BT anunció que construiría su red empezando por la implementación de small cells en interiores —posiblemente por lo elevado de la banda obtenida—, porque como todos los estudios indican, el 80 por ciento del tráfico se genera en estas ubicaciones. Para compensar la falta de una red macro, el operador llegaría a cuerdos de roaming con los operadores existentes —o compraría a uno como parece ser el caso—.

El ejemplo de BT es un caso de operador anunciando un despliegue de red atípico. Justamente esta es la idea de la HetNet y donde los operadores pueden obtener ventajas competitivas que antes no estaban a su alcance porque cuando se trataba de competir con la red, al ser todas iguales, el que tuviera más cobertura, ganaba la partida. Es decir, los operadores existentes en el mercado o a aquellos con un mayor bolsillo financiero tenían ventajas.

En este caso Vodafone parece llevar su negocio hacia el contenido y las aplicaciones, o por lo menos así lo expresa su CEO cuando dice:

Nuestros paquetes de entretenimiento 4G son de gran éxito por la sencilla razón de que los clientes no compran 4G por ser la última tecnología. Nos tuvimos que preguntar: ¿Qué es lo quieren hacer los usuarios en su dispositivo? Y cuando mostramos a la gente que pueden ver Sky Sports o Spotify, por ejemplo, les encantó. 4G es el facilitador: el contenido es el verdadero motor de lo que la gente le preocupa.”

Si este es el camino que ha elegido Vodafone para ser competitivo parece natural que sus inversiones en infraestructura no sean idénticas a las de sus competidores, y medir su éxito por la capilaridad de su red 4G no debería de ser un parámetro a tener en cuenta si su negocio funciona, algo que el tiempo nos aclarará.

Conviene recordar que la 5G no será una nueva tecnología, como cuando se pasó de 3G/WCDMA a 4G/OFDM, sino una forma conceptual de desarrollar una red móvil que se apalancará en múltiples tecnologías e infraestructura de múltiples formatos. El estándar 5G tiene una clara premisa por parte de los operadores, y es que éste debe tener más en cuenta su modelo de negocio y no centrarse tanto en parámetros, como por ejemplo la velocidad de descarga, porque el mercado nos ha dejado saber con meridiana claridad que mayor velocidad no se traduce en mayores ingresos.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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