Ventajas de promover la innovación TIC en Venezuela

La adopción de tecnologías inalámbricas por el mercado masivo depende de distintas variables que, en su conjunto, crean un entorno favorable para el desarrollo de la tecnología. Entre las señales que sirven para identificar un sano crecimiento de una nueva tecnología inalámbrica se puede mencionar la expansión en cobertura geográfica, que usualmente apunta, en una primera fase, a la oferta de servicios en las localidades con alta densidad poblacional.

La segunda fase incluye la expansión hacia localidades suburbanas y el comienzo del despliegue de la tecnología en zonas rurales. Cuando se entra en esta etapa del desarrollo, los operadores tradicionalmente expanden su oferta de servicios para ofrecer alternativas de menor costo a los usuarios de menores ingresos, con el objetivo de fomentar la adopción de la nueva tecnología.

Lo anterior solo es posible si el mercado reúne ciertas condiciones necesarias para hacer viable la oferta de servicios inalámbricos. Estas condiciones van desde la adjudicación de espectro radioeléctrico con suficiente ancho de banda en frecuencias apropiadas, hasta la adopción de medidas regulatorias que minimicen la burocracia al momento de obtener autorización para el despliegue de infraestructura.

Una vez todas estas dificultades son solventadas, el crecimiento en la adopción de una nueva tecnología inalámbrica depende directamente de la oferta tarifaria disponible en el mercado. Como en cualquier ejercicio de microeconomía básica, los operadores buscan fomentar la demanda con una segmentación de servicios que tome en consideración los sectores de la población de menor poder adquisitivo.

Históricamente esto se ha visto reflejado en el lanzamiento de paquetes de menor precio, el inicio de la oferta de la tecnología a clientes prepago y un mayor énfasis en promociones de descuento que impulse a los consumidores a, por lo menos, probar por un tiempo los nuevos servicios.

Sin embargo, nada de lo hasta ahora relatado es factible si no existe una disponibilidad de dispositivos a precios razonables que permita a los operadores incrementar de forma rápida el número de usuarios que la adopta. La ecuación es sencilla: no importa el tamaño en cobertura geográfica de la nueva red ni las ofertas tarifarias disponibles, sin dispositivos con capacidad de conectarse a la nueva tecnología no es posible su adopción.

Tampoco puede obviarse una importante realidad: si los dispositivos tienen un alto precio, el mercado potencial dentro de la base de subscriptores del operador será pequeño. O si la oferta de modelos no va acorde con las demandas del mercado, el recambio de terminales será más lento. Al final de cuentas, el negocio de servicios móviles es primordialmente un negocio de teléfonos celulares. Quien tiene los modelos más avanzados parte con ventaja.

La realidad en muchos mercados de América Latina es completamente distinta, pues priman medidas para incrementar impuestos a la importación de terminales, a veces complementadas con iniciativas de sustitución de importaciones que en varios mercados han probado ser ineficientes.

Paradójicamente, la imposición de cualquier barrera artificial al crecimiento de las TIC tiene un impacto contraproducente para el desarrollo económico del mercado. Es por esta razón que 4G Americas considera sumamente importante que los gobiernos regionales adopten medidas para facilitar la llegada de dispositivos compatibles con las nuevas tecnologías.

Los beneficios del crecimiento en la adopción de las tecnologías de información y comunicaciones (TIC) han sido probados por numerosos estudios académicos. Entre los beneficios identificados por la Universidad de Negocios de Londres en el Reino Unido, la Universidad de Columbia y la Universidad de Ohio en Estados Unidos, y la Universidad Tecnológica de Chalmers en Suecia, se encuentra que duplicar la velocidad de las conexiones de banda ancha y/o incrementar en 10 puntos porcentuales la penetración de este servicio impulsa un crecimiento que oscila entre 0,3% y 3,6% en el PIB de un país.

Además, la proliferación de estos aparatos a bajo costo sirve para acelerar la adopción de tecnologías de banda ancha móvil como LTE, que puede ofrecer velocidades de acceso a Internet superiores a los 10 Mbps o 20 Mbps. La llegada de esta tecnología fuerza un reacomodo de la oferta de Internet local, ya que los proveedores de banda ancha fija (léase cable módem, DSL, etc.) tienen que mejorar su oferta para mantenerse competitivos ante las nuevas velocidades ofrecidas por los operadores inalámbricos. No hacerlo podría significar la pérdida de clientes.

Desafortunadamente, la disponibilidad de nuevos dispositivos no es alentadora en varios países de la región, siendo Venezuela el caso más paradigmático. Los problemas de obtención de divisas en moneda fuerte impiden a los operadores actualizar sus redes a la velocidad que desearían. Por ejemplo, declaraciones a la prensa del operador móvil Digitel señalan que el operador tardó tres años en hacer actualizaciones a su red que, bajo condiciones normales, le habría tomado entre seis y nueve meses.

Digitel fue el primer operador en Venezuela en lanzar servicios LTE en septiembre de 2013. El operador, para julio de 2014, contaba con más de 900 radio bases de LTE operando, pero la dificultad de obtener teléfonos que funcionen con esta tecnología en la banda de 1,8 GHz ha servido de freno a la adopción de LTE por los consumidores venezolanos. De acuerdo con cifras de la consultora IDC, los obstáculos en la importación de teléfonos celulares han hecho que, de los 12 millones de unidades nuevas que se vendían en el mercado en 2012, en la actualidad el número de teléfonos celulares nuevos que se comercian no lleguen ni al 50% de esa cifra. Estos datos los corrobora la consultora Strategy Analytics, que estima que para 2014 se vendieron cerca de cinco millones de teléfonos móviles en Venezuela.

Esta información coincide también con la publicada por Pyramid Research, que identifica las dificultades de importación de dispositivos como una de las razones que justifican que menos del 3% de la base de usuarios de Digitel contratasen servicios LTE a final de 2014.

La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Venezuela reportó que a final de 2014 había 30.280.022 de líneas móviles en uso, equivalente a un 101% de penetración. No obstante, un análisis más detallado de estas cifras exhibe un atraso en la adopción de nuevas tecnologías. Por ejemplo, la Conatel reporta  1.017.163 líneas de banda ancha móvil o el 3,36% de todas las líneas móviles activas. Asimismo, el ente regulador reporta que el 30,92% de todos los Smartphones del país tienen como sistema operativo BlackBerry y el 39,73%, Android.

Contrastando con estos números, la consultora Ovum estima que el promedio de líneas de banda ancha móvil para los mercados de América Latina y el Caribe al finalizar 2014 es de alrededor de 38% del total de líneas móviles. Cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) colocan el promedio de banda ancha móvil entre sus miembros sobre el 70% de todas las líneas activas del mercado —Chile y México son miembros de la OCDE y a junio de 2014, el 42,89% y el 39,94% de sus líneas móviles ofrecían servicios de banda ancha—.

Venezuela cuenta con una demanda suprimida por servicios de banda ancha tanto en términos de velocidades ofertadas y alcance de las redes capaces de ofrecer estos servicios. Según la consultora Frost & Sullivan, Venezuela con un porcentaje de 32,2% a final de 2014, es uno de los mercados de América Latina con menor penetración por hogar de servicios de banda ancha fija. Asimismo, según la empresa Akamai, las velocidades promedio de descarga en Venezuela son de apenas 1,5 Mbps. Esto no sorprende, si se considera que según Conatel los servicios de dial-up experimentaron un crecimiento del 8,36% durante el último trimestre de 2014.

La escasa oferta de teléfonos LTE en Venezuela contrasta con la realidad regional. Según cifras de IDC, el precio promedio de un Smartphone en América Latina entre el 1T2013 y el 4T2014 se había reducido en US$ 100, cifra no despreciable en los mercados de la región. Mientras que Gartner pronostica que cerca de una cuarta parte de todos los smartphones que se vendan en América Latina durante 2015 funcionarán en redes LTE, cifra que aumentará a más de una tercera parte en los próximos tres años.

Pyramid Research, al referirse al crecimiento proyectado de líneas LTE por parte de la operación en este país de Movistar, vuelve a identificar las dificultades en la obtención de nuevos dispositivos como una de las razones para que los niveles de adopción en Venezuela de esta tecnología sean inferiores a los de las filiales de Telefónica en Brasil o Colombia. El problema de esta reducida oferta de teléfonos es que sirve como catalítico para el crecimiento de los mercados negro y gris de comercialización de estos dispositivos.

Conatel hace una gran labor de contabilizar las líneas y tecnologías en uso en el país, algo que aún es deuda pendiente en muchos mercados de América Latina y el Caribe. Hay que utilizar estos datos para identificar las áreas donde, aunque haya gran cantidad de líneas, existe una renovación tecnológica. Venezuela, que según Conatel terminó 2014 con 27,5% de las líneas móviles siendo  CDMA2000 1x/EV-DO, es un excelente ejemplo de un mercado al que le urge modernizar la tecnología que utiliza para servicios de acceso en telecomunicaciones.

El aparente retraso en innovación tecnológica contrasta con la realidad venezolana de hace algunos años atrás. Counterpoint Research recuerda que hace apenas 7 u 8 años, los altos niveles de adopción de nuevas tecnologías del consumidor venezolano llevaron a empresas como Nokia a lanzar Smartphones como el Nokia 5800 en este mercado antes que en cualquier otro de la región. En ese entonces, Venezuela exhibía el mayor promedio de reemplazo de teléfonos móviles de América Latina y consumidores dispuestos a pagar por un celular nuevo a un precio promedio entre 50% a 60% más alto que en Brasil o México.

En la actualidad el mercado de telecomunicaciones venezolano muestra todas las condiciones para que las tecnologías inalámbricas sirvan para impulsar el desarrollo del país. Para que esto ocurra, los operadores de telecomunicaciones venezolanos deben tener acceso a infraestructura y dispositivos suficientes para cumplir con la demanda latente en el país. Es beneficiar a los consumidores y ofrecer más herramientas para fomentar el desarrollo económico de Venezuela.

José F. Otero
José F. Otero ha colaborado en más de 100 proyectos de investigación y ha sido autor de numerosos estudios sobre la industria regional de telecomunicaciones. Su experiencia laboral incluye investigación sobre temas de política pública y/o tecnologías inalámbricas para instituciones como la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) una agencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Banco Mundial y la Corporación Interamericana de Inversiones. Asimismo, el Sr. Otero se ha desempeñado como investigador invitado (Fellow) para el Instituto de las Américas y ha asesorado a la Casa Blanca sobre un proyecto de telecomunicaciones en la región.El Sr. Otero cuenta con un Posgrado en Derecho de las Tecnologías de Información de la Universidad de Edimburgo, Escocia; un Certificado de Estudios Graduados de la Universidad de Leicester, Inglaterra; y un BA en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Boston, Massachusets.

74 Comentarios

  1. Avatar

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    Y, como bien se indica en tu artículo, no es un problema de lucir el último modelo de smartphone disponible. Se trata de que las telecom están fuertemente correlacionadas con el crecimiento económico, especialmente del PIB. Esa fue una de las conclusiones de mi tesis de grado hace unos años.
    Garcias por disponer de tu tiempo par darnos esta perspectiva.

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