¿Cómo llegar al 57 por ciento del mundo que sigue sin conectarse?

Previo a la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, la Comisión sobre Banda Ancha para el Desarrollo Digital dio a conocer el informe correspondiente a 2017 acerca del estado que guarda la banda ancha.

Dicho informe anual ofrece una perspectiva mundial acerca del estatus de la industria de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información y la comunicación con respecto al despliegue de la banda ancha, su asequibilidad y alcance. El siglo XXI ha sido testigo de la diseminación constante de y el desarrollo del acceso a Internet de banda ancha. Es de notar que desde el año 2000, el porcentaje de la población mundial con acceso a Internet ha crecido de 6,5 por ciento a cuatro por ciento, aunque aún así, es mucho lo que todavía queda mucho por hacer. Más de la mitad de la población mundial sigue sin lograr conectarse regularmente al Internet. El problema es particularmente serio en los países menos adelantados, como son designados por las Naciones Unidas, muchos de los cuales tienen características como una geografía difícil o densidades de población escasas que hacen que sean complicados de atender a través de sistemas de banda ancha terrestres alámbricos e inalámbricos.

Tiempos de revolución tecnológica

Afortunadamente, el informe realizado por el Grupo de Trabajo de la Comisión Sobre Banda Ancha dedicado a Tecnologías Espaciales y la Atmósfera Superior deja en claro la extraordinaria revolución tecnológica que se está viviendo en el ámbito de la comunicación espacial y el papel clave que estas tecnologías habrán de jugar en la tarea de cerrar la brecha de conectividad. El Grupo de Trabajo, mismo que además tuve el honor de presidir, expone en este informe que las nuevas tecnologías espaciales y de la atmósfera superior, incluidos los satélites de alto rendimiento, constelaciones de órbita masiva de satélites no geoestacionarios (NGSO) y estaciones de plataforma de altitud elevada, pueden servir para hacerle frente a este desafío, gracias a que aportan conectividad de banda ancha confiable en todo el mundo, brindando conectividad generalizada, confiable y económica, incluso en los rincones más recónditos del planeta.

En particular, los sistemas satelitales ofrecen cobertura sin igual, confiabilidad, movilidad y flexibilidad, aspectos que los vuelven soluciones ideales no solamente para extender el alcance del Internet mundial a las zonas rurales y remotas, incluidos mares y cielos, sino también para posibilitar nuevas aplicaciones en las zonas urbanas y suburbanas al complementar sistemas terrestres. De hecho, estos sistemas satelitales de próxima generación serán un componente crucial de las futuras redes 5G para apoyar a la sociedad digital emergente, que exigirá un ecosistema de varias tecnologías complementarias diferentes para satisfacer las expectativas de los usuarios finales. En este sentido, la conectividad por satélite cerrará las brechas en la cobertura de la red terrestre, aumentará la confiabilidad, la resistencia y la seguridad, y encauzará eficientemente ciertos tipos de tráfico hacia el usuario final, como la transmisión de streaming en vídeo de uso intensivo de ancho de banda o las actualizaciones por aire de los sensores inteligentes distribuidos y otros dispositivos, en múltiples sectores, como por ejemplo en los casos del automóvil conectado, el sector logístico y la tecnología agrícola.

Promoción del desarrollo

Elementos como la mejora en el desempeño y eficiencia del hardware, mayor capacidad de red, mejor alcance y más interoperabilidad entre plataformas en el espacio y con las tecnologías de la atmósfera alta, se están combinando para fomentar soluciones que se volverán esenciales para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por las Naciones Unidas. La inversión en estos servicios puede llegar a tener un enorme efecto en distintos aspectos de la sociedad, que van desde las industrias, el cuidado de la salud y la educación, hasta la sostenibilidad, la agricultura y pesca, las iniciativas electrónicas del gobierno y para facilitar el desarrollo no solamente de ciudades inteligentes, sino también de sociedades inteligentes. El alcance global de las tecnologías satelitales y de la atmósfera superior no solamente apoyarían el desarrollo local, el crecimiento y la innovación mediante conectividad de banda ancha confiable, sino que también apoyarían la globalización de la innovación local a través de las mismas redes atmosféricas y satelitales.

El informe presentado por el Grupo de Trabajo Tecnologías Espaciales y la Atmósfera Superior hace un llamado a los gobiernos y a otras partes interesadas a apoyar aquellas políticas que a su vez promuevan el mayor desarrollo y adopción de estas tecnologías. Concluye que los legisladores deben garantizar que exista suficiente espectro protegido disponible para apoyar el crecimiento y la adopción de la tecnología. El Grupo de Trabajo también subraya la importancia de promover la innovación.

Mediante este informe, mi esperanza es que los países se den cuenta de las formas profundas en que tecnologías como las comunicaciones por satélite pueden proporcionar conectividad de alta calidad y confiabilidad a todos sus ciudadanos. La conectividad permitirá a los países desplegar las plataformas educativas, de salud y económicas necesarias para la creación de nativos digitales quienes a su vez puedan aplicar dicha conectividad hacia la creatividad y el comercio de valor agregado, con acceso a todos los beneficios que tiene ser parte de una sociedad digital global.

Rupert Pearce
Rupert Pearce es Director Ejecutivo de Inmarsat y miembro de su Junta Directiva. Ocupó el cargo de CEO desde enero de 2012 y antes de eso fue Director Ejecutivo. Abogado de profesión, Rupert se unió inicialmente a Inmarsat en 2005 como Asesor General del Grupo y también ocupó el cargo de Vicepresidente Senior de Inmarsat Enterprises de 2009 a 2011. Antes de unirse a Inmarsat, Rupert pasó cinco años en la firma de capital privado Atlas Venture y también pasó 13 años especializado en finanzas corporativas y fusiones y adquisiciones en la firma multinacional de abogados Linklaters, donde se convirtió en socio. En su capacidad no ejecutiva, Rupert preside la Asociación de Operadores de Satélites de EMEA, es un Comisionado en la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Sostenible y es miembro del Comité Directivo de la Iniciativa Smart África, así como miembro del consejo de techUK. Rupert posee una maestría de primera clase en Historia Moderna de la Universidad de Oxford, estudió en el Centro Jurídico de la Universidad de Georgetown en Washington DC y también es miembro visitante de la Imperial College Business School en Londres. Fuera de la oficina, Rupert está casado y tiene tres hijos, y es un entusiasta de los deportes que disfruta como el ciclismo, la natación, la vela, el cricket y el rugby.

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