La fusión entre Claro y Digicel abrirá una nueva etapa en El Salvador

Con una penetración del 117 por ciento y a quince años de la apertura de las telecomunicaciones, El Salvador enfrenta el desafío de mejorar la cobertura para satisfacer la transmisión de voz, datos y videos, sin descuidar las ofertas tarifarias que deben ser producto de la competitividad del mercado. Con este panorama, la inminente fusión entre Claro y Digicel será un movimiento que puede cambiar la situación del sector y definir lineamientos a futuro.

La intención de la filial de América Móvil se vio demorada por el Consejo Directivo de la Superintendencia de Competencia (SC) que en mayo había declarado “inadmisible” la concentración Claro/Digicel debido a que las empresas no presentaron de manera satisfactoria la información requerida.

Ante el irrisorio traspié, las empresas iniciaron nuevamente el trámite facilitando la información complementaria y lograron la aprobación de la tan anunciada fusión. “En esta nueva solicitud de concentración, Claro subsanó los vacíos de la anterior solicitud. Nuestro trabajo es técnico, implica un análisis jurídico y económico muy riguroso”, indicó escuetamente Francisco Díaz Rodríguez, superintendente de Competencia, sin dar más detalles de la integración que cambiará el mercado de la telefonía móvil.

Los ejecutivos de Claro en El Salvador pronostican que tras la alianza, su participación alcanzará un 40 por ciento en el mercado nacional, lo que se traduce en una cartera de más de tres millones de cliente, mayor participación, apropiación de una estructura que le demoraría años construir y la eliminación de un importante competidor. La fusión deja en el mercado a un fuerte líder, secundado por Movistar y Tigo. Si en mercados como Perú la búsqueda del cuarto operador se había convertido en cuestión de Estado, en El Salvador desprenderse del cuarto no parece haber alterado a nadie.

Precisamente, por ese motivo -entre otros- es que en 1996 se abrió el mercado de las Telecomunicaciones. De esta manera, se buscó terminar con el monopolio estatal, mejorar la cobertura y garantizar precios competitivos, regulados por un mercado joven que tenía a su disposición una gran cantidad de potenciales clientes para disputar.

Desde entonces, la telefonía móvil parece haber alcanzado un punto de madurez importante y es uno de los mercados más desarrollados durante los últimos años. Según el último relevo -junio de 2010- el servicio presentó un crecimiento de sólo el 0,15 por ciento, lo que evidencia una clara saturación. Al cierre del primer semestre del último año, las líneas móviles se ubicaron en 7,45 millones.

El objetivo propuesto en 1996 se alcanzó y hoy las metas son otras. Con una penetración total del servicio sin dramáticas brechas tecnológicas, la preocupación debería centrarse en la eficacia del servicio y en estrategias para impulsar la competitivdad. Pese a que la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget) trabaje para la implementación de la portabilidad numérica, esta medida no es sinónimo de incremento en la competitividad, sino en una reafirmación de su estado actual.

Una analogía para quien no ha estudiado la portabilidad en otros mercados podría ser la Ley del divorcio. Cuando décadas atrás se postulaba el proyecto, sin importar en qué país fuere, se escuchaban voces que advertían sobre una catarata de divorcios masivos. El que estaba casado, se divorciaría, sin matices. Un absurdo que plantea una linealidad sin mayores sustentos. La misma lógica explica que la portabilidad traerá consigo misma una revolución en el mercado, cuando en realidad, se ha visto que el paradigma necesita de más factores para sufrir -o gozar- de algún cambio radical.

El Salvador da inicio a una nueva etapa de la telefonía móvil, con el desafío de fomentar competencia en un sector saturado, con altas demandas de consumo y la posibilidad de que se forme una importante concentración del mercado. La penetración del servicio móvil de voz y SMS es sólo el principio, y ahora debe perseguirse el acceso a banda ancha móvil. La eliminación de un jugador puede ser preocupante que podría frenar el crecimiento de las semillas plantadas en 1996. Además de la portabilidad, el gobierno podría haber pactado la fusión instaurando además una regulación para la llegada de los MVNOs.

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César Salvucci es un periodista argentino egresado del instituto Taller Escuela Agencia (TEA) y actualmente cursa la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. Sus primeros pasos en el periodismo fueron en el área cultural, dentro de la Fundación Proa. Más tarde trabajó en la redacción del diario Clarín y luego se destacó como cronista televisivo para el portal Prensa Política, donde siguió de cerca la agenda nacional e internacional entrevistando a las figuras más relevantes de la esfera política. Ahora forma parte del canal de noticias CN23 y desde mayo de 2011 escribe para TeleSemana.com haciendo foco en los sucesos más importantes del sector de las telecomunicaciones en América Latina y el Caribe.

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