Desafíos de la “Internet de las Cosas”

La última semana de septiembre fue extraordinariamente activa en anuncios sobre nuevos desarrollos en tecnologías de la comunicación. Cisco presentó a nivel mundial su nuevo sistemas de convergencia de red y se llevó a cabo el 6º Foro Level 3 de Tecnología y Negocios en Buenos Aires. Ambos eventos giraron en torno a un concepto que parece estar en boca de todos: “Internet de las Cosas”, o IoT (Internet of Things).

La “Internet de las Cosas’’ propone que los objetos cotidianos puedan interactuar entre sí en el ciberespacio sin intervención humana (Machine to Machine, o M2M). Para ello, estarían embebidos con un microprocesador programable (las plataformas de hardware libre Arduino son las más populares por su bajo costo y versatilidad) y un sensor de entorno. Así, a la interacción en la red entre usuarios por medio de dispositivos se superpone la que se da a nivel M2M.

El potencial de IoT promete revolucionar no sólo el mundo de la computación sino también la manera de hacer negocios y la vida cotidiana. De acuerdo a Daniel Gonsé, director de Ingeniería de Sistemas para Cisco Cono Sur, el 22 por ciento de los eventos de la red en 2017 van a ser por M2M. Sin embargo, aún subyacen desafíos que restan ser enfrentados.

El primer desafío tiene que ver con el “idioma” en el que hablan los objetos. Los aparatos inteligentes ya de por sí retienen información como patrones de uso y lectura del ambiente. Es fundamental que puedan “dialogar” entre sí. Según Emiliano Spinella, gerente regional de Producto de Level 3, el desafío para que el dialogo M2M sea viable consiste en desarrollar un protocolo de conectividad estándar para que la comunicación entre objetos sea automática. El que mejor se adapta a IoT es MQTT (aunque 6LoWPAN también está dando buenos resultados). Varios programadores proponen que se adopte MQTT como el lenguaje universal de M2M así como HTML lo es para las páginas web.

El siguiente desafío es operacionalizar el uso de IoT a gran escala. Las interacciones M2M se desenvuelven sin problemas dentro de una red privada virtual (VPN). Sin embargo, limitarse de esa manera significaría desperdiciar el gran potencial de IoT. Las mayores promesas de IoT se encuentran en la interacción automática de redes públicas y privadas.  Durante las presentaciones de Cisco y Level 3, abundaron ilustraciones de aplicaciones prácticas. Por un lado, operaciones cotidianas como heladeras que recuerdan los patrones de consumo y automáticamente hacen pedidos al supermercado. Por el otro, funciones de alto impacto urbano como sistemas de recolección de residuos inteligentes. Sensores instalados en los cestos de basuras permiten medir qué tan llenos se encuentran, para planear el recorrido de recolección diario de manera más eficiente.

El tráfico de información es otro de los desafíos ante el cual Internet de las Cosas se va a tener que enfrentar. Este es un desafío dual. Primero, como le pasó a IPv4, IPv6 está llegando al límite. De acuerdo a Oscar Schmitz, director de CXO Community, difícilmente habrá suficiente direcciones IP para 15.000 millones de dispositivos estimados para el 2015 y 50.000 millones en 2020. Y segundo, hay un cruce de tendencias: microprocesadores embebidos cada vez más pequeños (lo que limita la capacidad de procesamiento) a los que se les exige cada vez más para que operen con big data. Alejandro Girardotti, gerente regional de Producto de Level 3, calcula que el tráfico de datos móviles crecerá 18 veces en seis años.

La ecuación de direcciones IP decrecientes, microprocesadores con un límite a su capacidad y mayor tráfico de datos no podría sustentarse con la actual arquitectura de red. De acuerdo con el informe Futuretech Alert: Technology Convergence Leading to the Internet of Things de Frost & Sullivan, una posibilidad es la combinación de servicios de computación en la nube. Con Infrastructure as a Service (IaaS), se crea la posibilidad de almacenar datos captados por los sensores de los objetos. A partir de ahí, se habilita una estructura comunicativa entre dispositivos y datos que puede ser trabajada bajo una modalidad de servicios gestionados. El siguiente paso es el uso de aplicaciones Software as a Service (SaaS) suministradas por Platform as a Service (PaaS) que permite acceder a la información y controlar los servicios almacenados en la nube.

Sin embargo, el éxito de estas operaciones en la nube no está garantizado. Aún no es definitivo que la nube pueda sostener decenas de billones de dispositivos interconectados. Resta desarrollar mayores capacidades de datacenters y una interfaz de programación de aplicaciones (IPA) que pueda manejar transmisiones simultáneas de un gran número de dispositivos de manera segura.

Por último, para implementar soluciones de IoT a nivel corporativo se requiere de proveedores de servicios con la capacidad de datacenters y conectividad para hacerlo viable. Para atender estas necesidades, Cisco presentó a nivel mundial su nuevo sistema de convergencia de red. La idea es proveer un servicio de conexión que sea operacionalmente simple, fácil de instalar y monetizable. Actualmente, cada empresa cuenta con una capa de aplicaciones corporativas conectada a una infraestructura donde el 90 por ciento de las conexiones entre ambas se hace manualmente. La nueve serie de productos Cisco ONE busca intercalar una capa orquestadora media que pueda integrar automáticamente, usando tecnología IoT, empresa con el proveedor de servicio. El resultado es un ahorro en términos de tiempo y costo.

En el mundo de la computación, los más optimistas ven a Internet de las Cosas como una panacea. Sin embargo, no hay que olvidar que los nuevos desarrollos toman un tiempo hasta ser implementados, por lo que Alejandro Girardotti habla de ciclos de maduración de 10 años. El ritmo lo va determinando la prueba y error. Mientras tanto, los recientes eventos de Cisco y Level 3 acercan al usuario las herramientas conceptuales y físicas para que la transición se haga de la manera más positiva.

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Basado en Buenos Aires, Pablo se especializa en la investigación de mercado y consultoría en el área de IT en América Latina. Su foco principal es analizar e identificar tendencias de los negocios Seguridad de la Información y Cloud Computing. Además, Pablo se desempeña como Asistente de Investigación en la Escuela de Defensa Nacional (Buenos Aires). Su experiencia académica incluye una licenciatura de Estudios Internacionales de la Universidad Di Tella.

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