Internet de las Cosas no quiere decir “mismo Internet para todo”

El crecimiento exponencial previsto para el llamado Internet de las Cosas (IoT) y la naturaleza diversa de las aplicaciones diseñadas para los clientes exige a los operadores de redes diseñar nuevas redes de paquetes, más avanzadas, que vayan más allá de las estrategias establecidas. Lo anterior se debe a que la manera en que los datos viajan por la red está por cambiar sustancialmente, exigiendo a las redes adaptarse o correr el riesgo de fallar.

¿De qué tipo de crecimiento estamos hablando? Una predicción global estima que el mercado del IoT pasará de tener la base instalada actual de 15 mil millones de dispositivos, para alcanzar cerca de los 31 mil millones hacia el año 2020 y, cinco años más tarde, crecerá exponencialmente hasta sumar 75 mil millones de dispositivos.

Un aspecto inherente a este crecimiento es la impactante variedad de casos de uso que surgirán, cada uno con necesidades específicas sobre el desempeño de red; desde capacidad hasta latencia, pasando por la duración, confiabilidad, y cobertura geográfica, hasta llegar a la seguridad. Todos estos elementos nos indican que seguir ampliando las redes a través de protocolos distribuidos y complejos puede no ser el mejor camino para el futuro. Lo anterior resulta particularmente cierto para un mundo que exige mayores velocidades, donde los proyectos de expansión tendrán que justificarse y ser financiados a través de nuevos servicios capaces de generar ingresos.

Patrones de tráfico cambiantes, redes transformándose

El futuro está conformado por nuevos patrones de tráfico que afectarán a la red en maneras muy específicas. Más cosas conectadas a la red implicarán la presencia de picos temporales de tráfico provenientes de una mayor variedad de dispositivos (por ejemplo, autos, sensores, electrodomésticos, e incluso ganado) como de puntos en la red. Las nuevas aplicaciones deberán cumplir con un mayor número de métricas de desempeño. Asimismo, tener más centros de datos implicará una red con “tuberías” más grandes que los conecten, mientras que un tráfico más dinámico requerirá una red con una mayor flexibilidad y menos conexiones fijas.

Crecen los casos de uso, crece la complejidad

Pero, ¿qué hay del panorama más amplio? Si empezamos a ver más allá de las ‘cosas’ conectadas en el IoT, es decir, de los dispositivos, y comenzamos a pensar en los distintos propósitos por los cuales se está desplegando este tipo de red, nos podremos percatar que el foco se encuentra en las ciudades inteligentes del futuro. En ese momento, vislumbraremos esas mismas ciudades con miles de vehículos autónomos y redes inalámbricas de 10 Gbps que tienen la misión de hacer funcionar todo, desde la realidad virtual, pasando por los dispositivos wearables de los consumidores, hasta llegar a las aplicaciones de respuesta a emergencias.

Es en este punto, cuando se vuelve perfectamente claro que los enfoques tradicionales ya no funcionarán.

En nuestra sociedad del futuro, los dispositivos inteligentes, el software y la virtualización deberán permitir el acceso autónomo y de alta velocidad, lo que simplificará la vida de los operadores de redes en áreas como la entrega de servicios, la oferta de nuevos contenidos y la orquestación, mientras garantizan el desempeño para aplicaciones de misión crítica de una ciudad inteligente. Una forma de lograrlo, es mediante los avances en la red 5G, los cuales permitirán mejoras considerables en el rendimiento, así como la habilidad de los operadores móviles para segmentar la red de manera virtual y así garantizar el rendimiento necesario para diversas aplicaciones. Este proceso conocido como network slicing, permitirá que las redes se dividan en varios segmentos que pueden ser administrados de manera independiente, personalizados y lo que es más importante, no afectar a alguna otra de las partes si alguna porción se sobrecarga o falla. Al diseñar partes de la red con base en las especificaciones de los clientes o de ciertas aplicaciones, los operadores podrán garantizar y monetizar segmentos premium de la red, impulsando los ingresos y entregando mejores resultados para todos.

Preparando el presente para las exigencias del IoT del mañana

El momento ha llegado para que los operadores preparen sus redes para hacer frente al aumento que se necesitará en el ancho de banda y estar listos para lo que traerá el futuro. IoT está impulsando la evolución de la red de paquetes hacia una configuración más integrada. Una red que puede ser configurada y orquestada con base en las necesidades de usuarios y negocios específicos. Esto es parte del reconocimiento de operadores y proveedores que el “Internet de todo” se convertirá en una realidad a través de estrategias complementarias, donde lo físico y lo virtual, lo existente y lo nuevo, se combinarán en mercados tradicionales y adyacentes. Si bien, estamos aún lejos de ver los beneficios finales del IoT, no cabe duda que estamos en medio de una transformación fundamental.

Héctor Silva
Héctor Silva es actualmente CTO, Líder de Ventas Estratégicas para la región del Caribe y Latinoamérica (CALA), con base en la Sede CALA de Ciena en el sur de Florida. Es responsable de dirigir el equipo de arquitectos en toda la región y proporcionar liderazgo y orientación a los arquitectos de ingeniería de sistemas y soluciones. Silva es un profesional de la industria con más de 15 años de experiencia como ingeniero de sistemas en apoyo de ventas y arquitecto de red en áreas tales como la creación de redes de paquetes ópticos, redes ópticas inteligentes, evolución, control de la red en entornos multi-capa y multi-dominio y NFV. Desde 2001, ha ocupado varios puestos de liderazgo dentro de Ciena, incluyendo Director de Ingeniería de Sistemas de Cuentas Globales. En ese tiempo ha jugado un papel clave en la capacidad de la empresa para penetrar en nuevos mercados como Brasil, México, Colombia y Centroamérica, para introducir nuevas tecnologías, y construir relaciones sólidas basadas en los conocimientos técnicos, la confianza y la consultoría. Silva tiene un M.Sc. en Tecnologías de Comunicaciones de Banda Ancha de University College London (UCL) en el Reino Unido, un Máster en Gestión de las Telecomunicaciones y un BS en Comunicaciones e Ingeniería Electrónica del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM), Ciudad de México.

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