Es el momento para que ISPs pasen de nivel y se conviertan en carrier class

Ser una pequeña empresa tiene sus dificultades y sus privilegios. El acceso al capital puede ser más escaso y el poder de negociación limitado, sin embargo, la flexibilidad y agilidad para implementar nuevas soluciones y reposicionarse en el mercado son ventajas importantes que tienen las pequeñas empresas en comparación con las más grandes.

A medida que el negocio avanza, es común que la organización se encuentre presionada por las limitaciones de contar con una estructura pequeña y una operación más grande y compleja. Este es un momento decisivo en la trayectoria de una empresa, en que es necesario construir los cimientos que sostengan su crecimiento continuo, preservando al mismo tiempo la agilidad y flexibilidad que impulsaron su progreso.

Latinoamérica ha sido testigo de un notable crecimiento de los proveedores de servicios de Internet (ISP). La mayoría comenzó con operaciones muy simples, tendiendo cables y fibra en pequeñas regiones y administración su infraestructura de manera casi artesanal: con herramientas rudimentarias pero con mucho cuidado y pasión.

Con un número reducido de clientes y una intensa presencia local, esas empresas fueron capaces de implementar procesos manuales y respuestas rápidas para ofrecer una experiencia de usuario excepcional. A medida que amplían su cobertura a otras áreas y expanden sus redes, los desafíos de administración y operación empiezan a multiplicarse, hasta que alcanzan un umbral donde se necesita un salto de clase.

Dificultades de crecimiento

Hace algún tiempo, hablé con uno de los propietarios de un operador regional que acababa de fusionarse, lo que derivó en la entrada de nuevos inversores en el negocio. Me informó de las grandes —y hasta cierto punto dolorosas— transformaciones que estaba atravesando su compañía. No mucho antes, solía implementar nodos de red y sitios con cierta informalidad: mínimas preocupaciones en cuanto a licencias, estándares operativos, contratos de arrendamiento de sitios o incluso los procedimientos de pruebas.

Sin embargo, su empresa tenía una presencia tan fuerte en la región, con equipos de trabajo que disponían de todo tipo de repuestos para actuar ante cualquier falla, que fue capaz de garantizar una excelente experiencia para sus clientes. Pero, con su continuo crecimiento, se tornó cada vez más complicado mantener un número creciente de sitios de red no estandarizados, además de las dificultades de administrar una red heterogénea y operar cientos de elementos con un enfoque individualizado. Para complicar su vida aún más, luego de la fusión y la llegada de nuevos inversores, la presión para un mayor cumplimiento, estandarización, mejores procesos y visibilidad se intensificó enormemente.

Fue necesario diseñar e implementar nuevos procesos, adoptar plataformas más robustas y administrables, y reestructurar la totalidad de su operación. Su agonía fue tal que, contrariamente al sentido común, el aumento de escala generaba mayores costos unitarios. Se estaba enfrentando a un cambio de grandes ligas en sus operaciones y red. Mirando hacia atrás, está claro que estas nuevas prácticas fueron fundamentales para preparar a su empresa para mercados más exigentes, diversificando ingresos y abriendo los nuevos caminos que aseguraron el gran éxito que disfruta en la actualidad.

Esta historia no es la única

Muchos operadores regionales en Latinoamérica están atravesando la misma transformación. Han crecido hasta un nivel en el que los caminos y opciones que los llevaron hasta allí ya no son adecuados para avanzar y seguir creciendo. Han llegado a un punto de inflexión, donde necesitan tomar nuevas decisiones y llevar el juego al siguiente nivel, moviéndose para actuar y equipar sus redes como un operador de mediano tamaño, con una mayor robustez.

En términos de infraestructura, esto se traduce en la adopción de plataformas de clase carrier, diseñadas para alta disponibilidad, elevado rendimiento y capacidad de administración. Si bien antes considerarían la opción de equipos de bajo costo diseñados para uso no crítico, ahora necesitan nuevos requisitos, más exigentes en cuanto a resiliencia de software y hardware. Convertirse en una red de clase carrier significa trabajar con plataformas bien documentadas y compatibles, bajo condiciones de funcionamiento adecuadas y bien definidas. Requiere operar equipos escalables y robustos, con software seguro y actualizado, y herramientas de gestión profesionales que permitan diagnóstico y respuesta rápidos y precisos.

Pero llevar el juego a un nuevo nivel no significa dejar de lado la agilidad. Mediante elecciones inteligentes, el proveedor de servicios en evolución puede seguir siendo flexible y ágil. Las soluciones de aprovisionamiento sin intervención permiten la configuración y las pruebas de conmutadores de red de manera remota reducen el costo de los equipos especializados en el campo, aceleran el tiempo de actividad y minimizan los errores.

Las plataformas programables basadas en estándares y protocolos abiertos permiten la interoperabilidad de diferentes proveedores de hardware y software, evitando depender de un proveedor específico, y al mismo tiempo, allanan el camino para aumentar los grados de automatización en la red que permiten la creación de nuevos servicios. Las interfaces ópticas coherentes de alta capacidad promueven una mejor utilización de la planta de fibra e integran el transporte, Ethernet e IP como nuevas alternativas para un crecimiento optimizado y rentable de la red troncal. En resumen, operar con un estándar alto es un gran desafío, pero hay opciones que pueden minimizar la complejidad y maximizar los beneficios.

El camino a seguir

Al adoptar una infraestructura de excelencia, estos proveedores pueden descubrir nuevos caminos para el crecimiento y la diversificación de los ingresos. Con plataformas, procesos y administración más robustos, son considerados alternativas confiables para los clientes mayoristas (operadores de redes móviles, operadores globales y grandes proveedores de contenido), para clientes más exigentes del sector público (gobiernos regionales o tribunales de justicia, por ejemplo), así como para los servicios públicos y las corporaciones de diversos sectores. Nos enfrentamos a un momento de transición tecnológica en el que el operador regional que ha estado experimentando un alto crecimiento en Latinoamérica tiene ahora la oportunidad de evolucionar a una red de clase carrier con tecnologías abiertas e inteligentes que no solo pueden sostener su crecimiento, sino también promover su diferenciación de los jugadores ya establecidos en tecnologías heredadas.

Esta evolución no tiene que ser desalentadora. En Ciena, estamos aquí para que nuestros clientes tengan éxito en su viaje hacia la evolución y que puedan liberar el potencial de sus redes. Empecemos ahora.

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Francisco Sant’Anna
Senior Advisor, Vertical Marketing, en Ciena. Francisco Sant’Anna es el asesor de la industria para proveedores de servicios regionales en Ciena. En este cargo, lidera las iniciativas de Ciena para ayudar a estos proveedores a evolucionar sus redes para cumplir con sus desafíos comerciales actuales y futuros. Francisco es ingeniero de telecomunicaciones con una maestría en sistemas de telecomunicaciones y 20 años de experiencia en la industria de proveedores de servicios líderes en equipos de negocios, marketing e ingeniería.

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