5G y edge necesitarán nuevas formas de medir el retorno de inversión en verticales

El problema del modelo de negocio de 5G aparece en cada foro que trata del sector de las telecomunicaciones. En la última semana, una nueva reunión celebrada en Buenos Aires alertaba, nuevamente, que los operadores no tenían definido un modelo de negocio para la 5G. Incluso, una encuesta publicada hoy por TeleSemana.com indica que solo el 41 por ciento de los operadores entiende que la tecnología posibilita la apertura de negocios hoy inexistentes.

Los servicios empresariales aparecen como una oportunidad para las telecomunicaciones, más si a este combo se añade la nueva tecnología 5G —con sus capacidades de ultra baja latencia, velocidad y misión crítica— y edge computing. Frost & Sullivan estima que, en solo cinco años, los ingresos de los operadores modificarán su relación y pasarán de ser el 70 por ciento por servicios masivos y 30 por ciento empresariales (B2B) a ser mayoritariamente servicios B2B, con el 55 por ciento de participación de la torta de ingresos. Sin embargo, ya se ha alertado que IoT —que está íntimamente ligado a la necesidad de desplegar 5G— tiene todavía algunos temas para resolver como es el hecho que la mayoría de las pruebas de concepto fracasan o no se convierten en despliegue porque, entre otras cosas, las compañías no logran entender el retorno de inversión de la tecnología.

La situación es complicada: los operadores no tienen un caso de negocio para 5G más que conectar nuevos dispositivos IoT y las empresas no conectan nuevos dispositivos IoT porque no ven claro el retorno de su inversión. Cuando se logre destrabar esta rueda, todo el potencial de 5G y edge se desbloqueará.

La industria es uno de los verticales que más oportunidades de desarrollo generará para los operadores, por sus demandas de automatización y dispositivos conectados de IoT. Una reciente predicción de ABI Research estima que el mercado de conexiones celulares 5G en la manufactura alcanzará 10.800 millones de dólares para 2030, en un crecimiento compuesto anual (CAGR) del 187 por ciento.

Sin embargo, para que esto sea posible, los operadores tienen que convencer a sus clientes, las empresas, de que vale la pena invertir en este tipo de soluciones. “Para captar este valor, las partes interesadas del ecosistema deberán primero evaluar cómo medir el impacto de los despliegues 5G y edge” alerta ya Don Alush, analista Senior de ABI Research. Y es que el mismo analista afirma que mientras que las métricas tradicionales —retorno de inversión, rentabilidad y flujo de caja— miden parámetros financieros, el impacto de 5G y la computación en el borde debería medirse en términos de planta industrial.

De hecho, apunta que, para el vertical de manufactura, es mejor concentrarse en temas como gastos operacionales y de inventario por el flujo de capital, medición del capital alojado dentro de la fábrica y del capital saliente. “Estas tres mediciones le permiten a los socios de negocio industriales hacer una conexión directa entre la utilidad de 5G y lo que realmente sucede en la planta industrial”, afirma ABI Research. Asimismo, la compañía recomienda medir los riesgos que significan adoptar activos de 5G y tecnologías edge, especialmente en ambientes productivos.

Así como para la industria se necesitan repensar las mediciones del impacto de 5G y edge computing, seguramente esta reflexión se pueda trasladar a todos los verticales en los que 5G, edge computing y IoT podrían tener relevancia (agro, ciudades inteligentes, transporte, entre otros). Para cada uno de ellos, además, las mediciones serán distintas.

La rentabilidad y el retorno de inversión pueden ser medidas financieras válidas, pero el impacto real está en otras mediciones. Los operadores que quieran entrar en los distintos verticales deberán encontrar las fórmulas que permitan entender si, para su cliente, embarcarse en un proyecto de 5G o edge computing tiene sentido.

Leticia Pautasio
Leticia Pautasio es periodista y Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes (Buenos Aires, Argentina). Durante su carrera profesional se desempeñó en gráfica, radio y medios de comunicación en línea. Desde 2009 se especializa en tecnología, telecomunicaciones y negocios; cubriendo la realidad del sector en América latina. En 2013 obtuvo el diplomado "El Periodista Latinoamericano como agente y líder en el desarrollo social" del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México). Contacto: [email protected]

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