Covid-19 propició gestión ágil del espectro, colaboración y cruce de fronteras antes cerradas, ¿podrá haber vuelta atrás?

El mundo no será el mismo luego de la pandemia —o sí, todo cambia para acabar siendo igual—. Esa parece ser la sensación que sobrevuela en el ambiente luego que en Occidente se decretara, en la mayoría de los países, estados de emergencia y cuarentenas masivas. Muchos creen que, una vez superada la crisis, tanto la política como la economía, las sociedades, la salud y la ciencia —y la lista puede seguir—, deberán dejar atrás modelos que no sobrevivirán a un virus que hizo que los pueblos se unieran, aunque eso significara que cada uno se quede en su casa.

Mientras el mundo se frena, las telecomunicaciones se activan. El tráfico ha crecido entre un 30 y 50 por ciento en casi todos los mercados debido a que muchas actividades que se hacían offline, como las escuelas, pasaron a hacerse de forma virtual. Las reuniones fueron cambiadas por videollamadas y el tiempo libre se llenó de juegos online y videos en streaming.

Las telecomunicaciones, probablemente, tampoco serán las mismas luego del coronavirus. La pandemia puso entre la espada y la pared a los operadores y reguladores, que debieron actuar rápidamente y tomar decisiones que, antes de la pandemia, se suponían difíciles de tomar. Muchos reguladores han demostrado agilidad y, los operadores, capacidad de respuesta. Incluso, una mayor cooperación entre actores que, un mes atrás, eran rivales.

El caso quizás más relevante se ve en espectro porque la pandemia parece haber demostrado que una gestión de espectro mucho más ágil es posible. La GSMA envió un comunicado solicitando mayor espectro para poder atender la alta demanda a través de mecanismos de entrega más ágil, y simple, por tiempo limitado. Lo interesante es que el pedido llega a nuestro buzón de entrada luego de que varios países han avanzado en este asunto, incluso en América Latina.

La Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés) ha otorgado acceso de corto plazo al espectro móvil, disponible en las bandas de cobertura (600 MHz) y en las bandas de capacidad (1,7-2,2 GHz). En América Latina, uno de los primeros en tomar esa misma decisión fue Panamá, cuando la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) decidió otorgar 30 MHz adicionales para que los operadores puedan aprovechar para atender el crecimiento de la demanda. Las medidas de liberación de espectro temporal se han tomado, además, en Irlanda, Túnez, Arabia Saudita y Jordania, siguiendo información de GSMA.

Otro tema que se ha verificado en todo el mundo es una colaboración estrecha entre los operadores, reguladores e, incluso, los OTTs. En Brasil, por ejemplo, hubo acuerdos entre operadores móviles y la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) para tomar medidas y asegurarse que los servicios permanezcan intactos. En Argentina, en tanto, una cumbre que reunió a los directores de los principales operadores mayoristas privados, la estatal Arsat y el Ente Nacional de Telecomunicaciones (Enacom) logró ponerse de acuerdo en la forma de aprovechar toda la infraestructura instalada, independientemente de quién es su dueño, para evitar desbordes de tráfico.

También hubo acuerdos en distintas partes del mundo con OTTs, como Netflix y Facebook, que se han comprometido a reducir el bitrate de los contenidos que se transmiten por esas plataformas, como una forma de bajar el consumo de tráfico. También se acordó el zero rating para contenidos de interés público, como aquellos que pueden servir a los niños en edad escolar y que continúan su educación en el hogar.

Pero también hubo algunos cruces de frontera inesperados. Por ejemplo, algunos acuerdos que se firmaron en los últimos días abrieron la puerta a posibles medidas de estrangulamientos de la red, priorización de tráfico o herramientas similares como una forma de atender esta situación extraordinaria, lo que algunos señalan como una posible interferencia a los valores de la neutralidad de la red. Por ahora, está última parte está entre signos de pregunta porque, que se conozca, no hubo necesidad de hacer estrangulamiento o priorización del tráfico en ningún mercado.

En algunos países, además, hubo acuerdos con operadores —podemos señalar el caso de Telia pero también de Movistar en Argentina— para aprovechar la información de localización de sus usuarios con el objetivo de estudiar el flujo de tránsito en las ciudades. Para aquellos defensores a rajatabla de la privacidad de la información, este tipo de medidas —aunque los datos que se compartan sean anonimizado—, puede no hacerles ninguna gracia. Pero, como dice el dicho: en momentos extraordinarios, medidas extraordinarias.

Todo esto lleva a preguntarse si el mundo de las telecomunicaciones será el mismo luego de la pandemia. En principio, quedó demostrado que los diferentes actores del ecosistema fueron capaces de actuar rápidamente para sostener el crecimiento del tráfico. Los reguladores demostraron ser ágiles en la gestión de espectro y en promover los mecanismos para garantizar el acceso. Los operadores mostraron resiliencia y, todos, su capacidad de colaborar.

En medio, quedó claro que algunos conceptos que se defendían a capa y espada, como la neutralidad de la red o la privacidad de la información, parecen ser más endebles en épocas de pandemia. Esto, que puede ser positivo hoy, quizás no lo sea tanto en el futuro si se cruzan ciertos límites que protegen a los usuarios. La alarma está puesta en aquellos que puedan querer aprovechar la pandemia para estirar un poco más el elástico hacia un mundo dónde la privacidad de la información o la neutralidad de la red sean todavía más flexibles.

Posiblemente, el mundo sea distinto luego de la Covid-19. En telecomunicaciones, algunas fronteras han empezado a cruzarse, lo que se puede leer como una movida positiva de un sector que tendía a mostrar cierta rigidez. Las alertas, en tanto, ya aparecieron. ¿Cuántas de estas medidas extraordinarias permanecerán en el futuro?

Leticia Pautasio
Leticia Pautasio es periodista y Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes (Buenos Aires, Argentina). Durante su carrera profesional se desempeñó en gráfica, radio y medios de comunicación en línea. Desde 2009 se especializa en tecnología, telecomunicaciones y negocios; cubriendo la realidad del sector en América latina. En 2013 obtuvo el diplomado "El Periodista Latinoamericano como agente y líder en el desarrollo social" del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México). Contacto: [email protected]

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