Cerrar la brecha, un sitio a la vez: antenas de nueva generación para llevar cobertura donde más cuesta y capacidad donde más se necesita

América Latina ha recorrido un largo camino en conectividad móvil. Según el reporte La economía móvil en América Latina 2026 de la GSMA, en 2025 las tecnologías y servicios móviles generaron USD $600,000 millones en valor económico, equivalentes al 8.6 % del PIB regional. Hacia 2030, esa contribución llegaría a USD $700,000 millones y la mitad de las conexiones móviles de la región serán 5G.

Para llegar ahí, las redes de la región deben resolver dos retos al mismo tiempo. En las ciudades y sus periferias, el tráfico crece más rápido que la posibilidad de construir nuevos sitios, frenada por permisos, rentas y torres cada vez más cargadas. En el campo, la brecha digital persiste: el 63 % de la población usa internet móvil, un 32 % vive bajo la huella de cobertura pero no la utiliza y un 5 % aún no tiene cobertura de banda ancha móvil.

Ambos retos comparten una misma respuesta de ingeniería: obtener más de cada sitio celular. Esa es la propuesta de la nueva familia de antenas ANDREW PerforMax™, diseñada para aumentar la capacidad, extender la cobertura y maximizar el valor de la infraestructura existente.

PerforMax™: antenas diseñadas en torno al desempeño de la red

Durante años, las antenas de estación base se eligieron por su hoja de datos: ganancia, ancho de haz, número de puertos. Hoy los operadores miden el éxito con indicadores de red como SINR, throughput, eficiencia espectral, cobertura y capacidad total. PerforMax™ se diseñó en torno a esos resultados, apoyada en dos pilares:

  • Tecnología SEED® (Sustainable Energy Efficient Design): reduce las pérdidas de inserción en la red de alimentación interna de la antena y eleva su eficiencia de radiación. Más energía de la radio llega al aire, en lugar de disiparse como calor.
  • Optimización 3D de patrones y modelado a nivel de red: cada patrón se valida simulando su efecto sobre la cobertura, la interferencia y la capacidad de una red real, no solo en la cámara de medición.

De acuerdo con los estudios de ANDREW, el resultado son mejoras de hasta:

Más capacidad donde el tráfico crece

En zonas urbanas y suburbanas, el reto no es llegar con señal, sino con calidad. A medida que los sitios se acercan entre sí, la interferencia entre celdas limita la SINR y, con ella, la eficiencia espectral. Cada megahertz, adquirido a un alto costo en subasta, rinde menos de lo que podría.

Un patrón optimizado en 3D concentra la energía en el sector propio y reduce la que se derrama hacia los sectores vecinos. La mejora de hasta 1.2 dB en SINR se traduce en más bits por hertz, mayor throughput por usuario y hasta 20 % más capacidad de red, con el mismo espectro y la misma radio. Para el operador, eso significa posponer la construcción de nuevos sitios o una actualización costosa del sitio existente.

El beneficio es especialmente visible en los sitios suburbanos, donde nuevos desarrollos habitacionales, corredores comerciales y el crecimiento del acceso inalámbrico fijo elevan la demanda sobre torres que fueron diseñadas para cobertura. Sustituir la antena durante una modernización programada permite ganar capacidad sin nuevos permisos, sin nuevos predios y sin interrumpir el servicio por más tiempo del necesario.

Este enfoque complementa al massive MIMO, que seguirá siendo la herramienta preferida en los puntos de mayor demanda. En las periferias suburbanas, en ciudades medianas y en las bandas por debajo de 3 GHz, que aún cursan la mayor parte del tráfico, una antena pasiva de nueva generación ofrece un mejor equilibrio entre desempeño, consumo energético y costo total de propiedad. Además, al ser independiente del fabricante de la radio, se integra con la infraestructura que el operador ya tiene instalada.

Más cobertura donde más cuesta

El 5 % de la población que aún no tiene cobertura vive en comunidades dispersas de la sierra, la selva, las islas y a lo largo de carreteras. Ahí, cada sitio implica torre, energía fuera de la red eléctrica, transporte por microondas o satélite y costos de mantenimiento elevados, todo para atender a pocos usuarios. Además, cada vez más subastas de espectro incluyen obligaciones de cobertura rural, y los fondos de servicio universal financian proyectos específicos. Según la GSMA, el mecanismo de Canon por Cobertura de Perú llevó 4G a 425 comunidades rurales para mediados de 2025, y Brasil destinó BRL 395 millones del Fondo para la Universalización de los Servicios de Telecomunicaciones (FUST) a la banda ancha rural en 20 estados.

En estos proyectos, lo que define la viabilidad es cuánta área atiende cada sitio con una calidad aceptable. Y en el borde de una celda rural, el límite casi siempre lo impone el enlace ascendente (uplink): el teléfono transmite con unos 200 mW y no es posible aumentar esa potencia. Como la antena pasiva es recíproca, reducir sus pérdidas mejora al mismo tiempo la transmisión y la recepción, sin tocar la radio.

Más alcance por sitio. En entornos rurales, cada dB adicional de balance de enlace se traduce en un radio de celda mayor y, por lo tanto, en más área cubierta por sitio. En proyectos de cobertura social o de cumplimiento de obligaciones, eso significa menos torres, menos predios, menos enlaces de transporte y menos mantenimiento.

Más valor de cada sitio

El tercer eje de PerforMax™ tiene un impacto económico positivo tanto en la ciudad como en el campo. Una antena pasiva no consume energía: obtener capacidad y cobertura por eficiencia, y no con más potencia de radio o más sectores, reduce el consumo del sitio y, con ello, el costo de operación. En ubicaciones aisladas alimentadas con paneles solares o generadores, además, permite dimensionar un sistema de energía más pequeño y reduce la logística de combustible.

Un peso hasta 20 % menor y una menor carga de viento facilitan agregar bandas en torres ya cargadas o compartidas, siempre sujeto al análisis estructural. Este margen es especialmente valioso en sitios costeros o expuestos a vientos fuertes.

Por su parte, un PIM tan bajo como −153 dBc protege el uplink en sitios multibanda, donde la intermodulación pasiva puede degradar la calidad del servicio. En conjunto, estos atributos se traducen en un menor costo total de propiedad y en más tiempo antes de la siguiente inversión mayor en la red.

Una red, dos frentes

La GSMA subraya que la digitalización no está garantizada: depende de decisiones informadas y coordinadas entre gobiernos y operadores, y de que cada peso invertido en infraestructura rinda al máximo. En las zonas urbanas y suburbanas, eso significa extraer más capacidad del espectro y de los sitios existentes. En las zonas rurales, llevar cobertura a quienes aún no la tienen con la menor infraestructura posible.

Con PerforMax™, ANDREW ofrece a los operadores de América Latina y el Caribe una misma herramienta para ambos frentes: más capacidad, más cobertura y más valor de cada sitio celular, desde la gran ciudad hasta la comunidad más alejada.

Para conocer más sobre PerforMax™, visite andrew.com/performax

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Andrés Vega es Gerente Técnico de Ventas para América Latina y el Caribe en ANDREW, donde lidera la evangelización de la visión de la empresa sobre las tendencias y tecnologías inalámbricas en la región. Cuenta con más de 23 años de experiencia en el sector de telecomunicaciones, con trayectoria en equipos de Ingeniería de Redes en México y Estados Unidos, abarcando áreas como Diseño y Planificación de Radiofrecuencia, Optimización de Redes de Acceso y Gestión de Proyectos. Es Ingeniero Electrónico y de Comunicaciones por la Universidad Iberoamericana, donde también obtuvo una maestría en Gestión de la Innovación Tecnológica y, desde hace 18 años, imparte la materia de Redes Móviles en dicha universidad. Ha sido conferencista en foros internacionales como GSMA, SIT y Engage, además de en diversas universidades en México.

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