La cuestión energética está teniendo cada vez más peso en los acuerdos comerciales que los países de la región firman con otros Estados o bloques del mundo. Y sus implicancias alcanzan con más frecuencia a los servicios digitales que, en varios casos, suelen ser ofrecidos por las telcos. ¿También a infraestructuras? Es la pregunta que buscaremos responder.
El Mercosur avanza con un tratado de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC, también conocida con la sigla EFTA, bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein). En Brasil, el texto fue aprobado en 2025 y en junio de este año obtuvo el visto bueno del Parlamento. Comenzará a regir este 1° de octubre para Brasil e Islandia. Una de las condiciones impuestas sobre la provisión de servicios digitales es que solo podrán beneficiarse del tratado aquellos países que tengan al menos el 67 por ciento de energía limpia dentro de su matriz energética.

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De acuerdo a lo señalado por el medio Teletime, los compromisos asumidos por Brasil en relación al comercio de servicios son introducidos bajo un nuevo concepto de deslocalización de servicios, el powershoring. Es decir, la relocalización industrial a países o regiones que ofrecen energía limpia, barata, segura y abundante cerca de los centros de consumo. Concepto que, en ese caso en particular, aplica a los servicios digitales brindados desde Brasil.
En otras palabras, este acuerdo ya no considera solo la forma de ofrecer el servicio sino que incorpora la matriz energética del país de origen.
El tema no es menor si se tiene en cuenta la demanda energética asociada a la infraestructura requerida para brindar servicios digitales. Sin olvidar, en este contexto, que Brasil concentra la instalación de data centers en la región desde los cuales se soportan varias actividades de servicios. A través de sus más de 200 centros de datos este país atiende necesidades puertas adentro del país pero también de exportación.
Deslocalización con compromiso ambiental
El Gobierno de Brasil explicó que es la primera vez que se sella un acuerdo de este tipo donde la energía forma parte de uno de sus fundamentos. Esta exigencia aplica a los proveedores internacionales de servicios digitales que, antes de tomar una decisión de deslocalización, deberán considerar si ese país dispone de energías limpias para poder trasladar esa actividad.
El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio Exterior explicó que este compromiso es relevante para la economía digital por su creciente consumo de electricidad. No implica que un proveedor de servicios digitales deba utilizar un 67 por ciento de energía limpia para realizar su actividad sino que el país -en este caso Brasil- cumpla con ese requisito. En otras palabras, el acuerdo incentiva que Brasil disponga de suficiente energía limpia dentro de su matriz energética para formar parte de los beneficios. Que sea limpia, además, no implica que sea renovable, lo que deja lugar para la disponibilidad de energía hidroeléctrica, biomasa, eólica, fotovoltaica, geotérmica y nuclear, como se puede ver aquí.

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¿Impacta esta disposición al sector de las telecomunicaciones, a su infraestructura desplegada?
Como la normativa habla de servicios digitales, las prestaciones vinculadas con esta industria que sí parecen estar alcanzadas por esta normativa son cloud, procesamiento de datos, hosting, servicios relacionados con software, mantenimiento y gestión de servicios informáticos y servicios de bases de datos por tratarse de servicios informáticos y conexos.
Es decir, la normativa no aplica a una empresa de data center, a una red de telecomunicaciones específica, a una content delivery network (CDN), por mencionar a algunas infraestructuras, sino a parte de los servicios que se montan sobre ellas. Puede quedar alcanzada en determinadas actividades digitales que exporte y que estén clasificadas como servicios digitales/computer services.
¿Qué pasa con cloud?
El acuerdo Mercosur-EFTA, que comienza a regir este 1° de octubre entre Brasil e Islandia, convierte la matriz eléctrica de Brasil en una condición para el acceso a determinados mercados de servicios digitales. Esto afecta a una parte del negocio de infraestructura digital, como los mencionados: procesamiento de datos, almacenamiento, hosting, entre otros.
Una operadora de telecomunicaciones que ofrezca servicios de cloud, hosting, y vinculados puede estar alcanzada por la condición en esa actividad digital pero no por su actividad de telecomunicaciones en general.

Imagen creada con ChatGPT
Si Brasil deja de tener el 67 por ciento de su matriz energética bajo el concepto de limpia, estos beneficios corren el riesgo de perderse, por lo que el acuerdo supone un incentivo constante para moverse en esa dirección.
Por el momento, los otros integrantes del bloque -Argentina, Uruguay y Paraguay- no están alcanzados por esta disposición. No obstante, no deja de ser un aspecto a tener en cuenta porque lo que el acuerdo Mercosur-EFTA muestra es que el tema de las energías limpias es vital para hacer negocios, aunque no esté en el tope de la agenda.
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