Open Cosmos anunció que ConnectedCosmos tendrá un núcleo de 192 satélites en órbita terrestre baja (LEO), aunque ese despliegue todavía es un objetivo. La compañía prevé superar los 96 equipos en órbita al cierre de 2028 y alcanzar cobertura mundial en 2030. También indicó que iniciará el próximo lanzamiento antes de que termine 2026, pero no precisó cuántos satélites del sistema se encuentran actualmente en operación.
En paralelo, la empresa mantiene conversaciones con varios proveedores de lanzamiento para misiones adicionales entre finales de 2026 y mediados de 2027. Se trata de negociaciones en curso y no de contratos anunciados. Este calendario convierte los próximos dos años en la fase de construcción de la constelación, mientras que la cifra de 192 unidades describe su configuración prevista y no su tamaño actual.
Desde el punto de vista de red, ConnectedCosmos combinará comunicaciones satelitales de banda ancha e IoT con enlaces ópticos entre satélites (ISL). Según Open Cosmos, estos enlaces permitirán transportar imágenes sin procesar, video y copias de bases de datos directamente entre los equipos de la constelación, sin que cada tramo deba pasar por una estación terrestre. La arquitectura también está diseñada para operar en entornos donde las señales GNSS sufran interferencias.
En términos prácticos, los ISL extienden el trayecto que los datos pueden recorrer en el espacio antes de llegar a tierra. Open Cosmos afirma que este esquema reducirá la dependencia de estaciones terrestres y cables submarinos en determinados recorridos, además de permitir que gobiernos, instituciones y empresas administren capacidad y cobertura bajo reglas nacionales. La seguridad, resiliencia y custodia de la información son prestaciones declaradas por la compañía, sujetas al despliegue y funcionamiento de la red proyectada.
Asimismo, el diseño integra conectividad y observación de la Tierra en una misma infraestructura. ConnectedCosmos funcionará como capa de transporte para los satélites que Open Cosmos despliega mediante misiones dedicadas y para los equipos federados de OpenConstellation. De acuerdo con la empresa, esa integración permitirá trasladar datos de observación dentro de la red sin separar los sistemas de captura y comunicación. El plan se suma al despliegue inicial de OpenConstellation 1.0 para monitoreo casi en tiempo real.
Por otra parte, el anuncio se dirige principalmente a clientes gubernamentales, institucionales y comerciales que transportan grandes volúmenes de información o requieren comunicaciones para operaciones críticas. El planteamiento presentado no corresponde a una oferta minorista de acceso satelital, sino a una infraestructura sobre la que podrían prestarse servicios de conectividad, IoT y distribución de datos de observación terrestre.
Para sostener el despliegue, Open Cosmos aseguró que su capacidad industrial europea puede producir un satélite al día. La compañía también estudia un modelo federado en el que sistemas de propiedad y administración independientes puedan interoperar con ConnectedCosmos. Esa modalidad todavía se encuentra en evaluación, pero permitiría incorporar capacidad de terceros sin transferir necesariamente la propiedad o el control nacional de cada sistema.
Además, la hoja de ruta llega después de que Open Cosmos anunciara una ronda de 300 millones de euros para ampliar su producción de satélites. Según la empresa, esos recursos se destinarán a aumentar la fabricación y acelerar ConnectedCosmos, OpenConstellation y la plataforma DataCosmos. Su fundador y CEO, Rafel Jordà Siquier, señaló en el comunicado que los 192 equipos serán una base ampliable en función de la demanda y de la incorporación de otros sistemas interoperables.
Así, el anuncio define por primera vez la escala prevista para ConnectedCosmos, pero la mayor parte de su infraestructura permanece en fase de despliegue. Su relevancia reside en la convergencia de tres funciones que suelen contratarse por separado —comunicaciones LEO, transporte de datos IoT y distribución de imágenes de observación terrestre— dentro de una red común. El cumplimiento de ese planteamiento dependerá ahora del calendario de lanzamientos, la fabricación de los satélites y los futuros acuerdos de interoperabilidad.