Una encuesta encargada por IQGeo entre 500 responsables de operadores de telecomunicaciones encontró que solo 13 por ciento considera exactos más de tres cuartas partes de sus registros sobre la infraestructura física. El estudio, realizado por Vanson Bourne en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, vincula esa falta de precisión con demoras en la activación de servicios y dificultades para valorar activos en operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés).
El alcance geográfico impide extrapolar directamente los resultados a otros mercados, incluida América Latina, pero la muestra abarca operadores móviles, de fibra, banda ancha fija, integrados y mayoristas. Según la ficha metodológica difundida por IQGeo, 66 por ciento de los participantes ocupaba cargos de alta dirección o integraba juntas directivas, mientras que 82 por ciento trabajaba en compañías con más de un millón de suscriptores.
En la operación cotidiana, la totalidad de los encuestados dijo haber sufrido durante los últimos 12 meses algún impacto comercial derivado de datos físicos inexactos. Las demoras en proyectos y activaciones de servicios fueron el problema más citado, con 71 por ciento de las respuestas. Además, 78 por ciento consideró que la calidad de la información sobre los activos tiene una influencia crítica o importante en las valoraciones durante procesos de M&A.
En términos prácticos, estos registros identifican dónde se encuentran cables, ductos, puntos de empalme y otros elementos de la red. Si la información digital no refleja los cambios realizados en campo, los equipos de planificación y operación pueden trabajar con una representación desactualizada de la capacidad disponible. En una adquisición, esa misma brecha dificulta estimar las necesidades de modernización y comprobar el estado de los activos incluidos en la transacción.
Por otra parte, el estudio atribuye parte del desfase a la persistencia de procesos manuales. El 48 por ciento de los participantes afirmó que todavía utiliza notas en papel que posteriormente deben incorporarse a sistemas digitales, y 24 por ciento señaló que su mecanismo principal para administrar los registros está basado en hojas de cálculo, archivos CAD o documentación en papel. De acuerdo con el informe, la antigüedad promedio de los sistemas de gestión de red utilizados por los encuestados es de 13 años.
Asimismo, solo siete por ciento indicó que la información se actualiza inmediatamente después de terminar un trabajo en campo, mientras que 49 por ciento dijo que el cambio queda registrado dentro de una semana. Los operadores atribuyeron las demoras a silos de información, problemas de integración y sincronización, y tareas manuales. Quienes declararon utilizar un sistema geoespacial integrado reportaron un tiempo promedio de actualización de 4,5 días, frente a 5,3 días entre quienes trabajan con varios sistemas.
La captura de evidencia visual tampoco equivale necesariamente a su validación. Aunque 90 por ciento de los operadores solicita fotografías de las obras terminadas, solo 11 por ciento dijo verificar esas imágenes, según la encuesta. Como resultado, 31 por ciento manifestó confianza en que el trabajo se había completado conforme a los estándares. El uso de la inteligencia artificial (IA) visual como método de comprobación alcanzó 72 por ciento en Reino Unido y 71 por ciento en Canadá, pero se situó en 45 por ciento en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, mejorar los datos físicos apareció como el principal problema que los participantes quieren abordar mediante IA. Ese objetivo adquiere relevancia porque 63 por ciento de los encuestados dijo apuntar a redes autónomas para 2030. La automatización de decisiones operativas depende de que los sistemas dispongan de inventarios actualizados: un modelo puede procesar la información disponible, pero no corregir por sí solo un cambio de infraestructura que nunca fue registrado.
Finalmente, los encuestados también asociaron una mayor precisión con un mejor aprovechamiento de los activos existentes. El 91 por ciento afirmó que permitiría reducir la repetición de trabajos de construcción y mantenimiento, y 92 por ciento consideró que ayudaría a utilizar infraestructura disponible antes de instalar capacidad adicional. La lectura de fondo del informe es que la automatización de las redes no comienza únicamente con algoritmos: requiere que la representación digital de la planta física permanezca sincronizada con lo que los técnicos encuentran y modifican en campo.