El directorio de la GSMA definió la monetización de 5G, la inclusión digital, la prevención del fraude y la coordinación internacional sobre 6G como sus prioridades para la próxima etapa de la conectividad móvil. Los lineamientos surgieron de una reunión celebrada la semana pasada en Nueva Delhi, India, aunque el comunicado no los vinculó con decisiones regulatorias, inversiones o plazos específicos.
En particular, la asociación planteó que la industria debe convertir la expansión de 5G en ingresos y aplicaciones para otros sectores de la economía. La discusión incluyó la necesidad de estructuras de mercado que sostengan la inversión y el uso de capacidades como el network slicing, que permite reservar segmentos virtuales de una red móvil con características diferenciadas para determinados servicios o clientes.
Según las proyecciones difundidas por la GSMA, el 57 por ciento de las conexiones móviles utilizará 5G en 2030 y los operadores invertirán 1,2 billones de dólares en infraestructura entre 2025 y ese año. La entidad también estimó que las tecnologías y los servicios móviles generaron un valor económico de seis billones de dólares en 2025, equivalente al 6,4 por ciento del producto interno bruto mundial, y calculó que esa contribución alcanzará 11,3 billones en 2030.
En ese marco, India funcionó como referencia para las deliberaciones. De acuerdo con las cifras de la propia asociación, el país cuenta con 1.200 millones de conexiones móviles activas, de las cuales 450 millones corresponden a 5G. Durante la visita, los integrantes del directorio también se reunieron con representantes gubernamentales y empresariales, incluido el primer ministro indio, Narendra Modi.
Al mismo tiempo, la agenda de monetización aparece después de una etapa centrada principalmente en desplegar cobertura y capacidad. Esa transición también se observa en otros mercados: Europa combina una expansión acelerada de 5G con el desafío de llevarla a aplicaciones industriales. Para los operadores, el cambio implica pasar de vender conectividad de propósito general a ofrecer prestaciones diferenciadas, siempre que existan redes, dispositivos y demanda compatibles.
Por otra parte, la GSMA situó la brecha de uso por encima de la falta de cobertura como problema central de inclusión. La organización afirmó que el 97 por ciento de la población mundial vive dentro del alcance de una red de banda ancha móvil, pero 3.400 millones de personas todavía no utilizan Internet móvil. En los países de ingresos bajos y medios, un teléfono básico con acceso a Internet representa para el 20 por ciento más pobre de la población el equivalente al 44 por ciento de sus ingresos mensuales medios; en África subsahariana, esa proporción sube al 76 por ciento, según los datos presentados por la entidad.
Frente a esa situación, el directorio discutió mecanismos de financiación, reducciones tributarias focalizadas y una mayor coordinación entre proveedores de memoria y fabricantes de dispositivos. Se trata, por ahora, de medidas consideradas durante la reunión y no de programas aprobados. La GSMA relacionó además el encarecimiento de los teléfonos de entrada con aumentos en el costo de las memorias.
En paralelo, la organización incluyó la prevención de estafas dentro de sus prioridades y propuso coordinar a operadores móviles, empresas tecnológicas, reguladores e instituciones financieras mediante su programa United Against Scams. Según la GSMA, las redes están incorporando detección, intercambio de información y herramientas para identificar o bloquear comunicaciones fraudulentas, mientras que la inteligencia artificial (IA) y los deepfakes amplían los riesgos asociados a estas prácticas.
Además, el directorio defendió la continuidad de estándares globales para 6G y la armonización internacional del espectro. La asociación indicó que países que reúnen más del 80 por ciento de la población mundial ya respaldan el uso móvil de la parte superior de la banda de 6 GHz, identificada para ese fin en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2023. Según la GSMA, ese rango puede proporcionar canales de entre 200 MHz y 400 MHz, anchos que prevé necesarios para la evolución móvil hacia 6G.
Finalmente, la discusión se incorpora a una etapa todavía temprana de definición tecnológica y comercial: GSMA Intelligence proyectó 2.400 millones de conexiones 6G para 2035. La lectura de fondo del encuentro es que la siguiente fase del sector dependerá no solo de desplegar una nueva generación de red, sino también de ampliar el uso efectivo de la conectividad, encontrar aplicaciones para la capacidad instalada y conservar suficiente coordinación internacional en estándares y espectro.