Las ofertas comerciales basadas en network slicing crecen a un ritmo anualizado del 58 por ciento, mientras las consultoras sitúan el mercado mundial alrededor de los 2.600 millones de dólares en 2026, una cifra equivalente a apenas el 0,2 por ciento de los ingresos globales de conectividad de los operadores. La tecnología comienza a encontrar compradores, aunque algunas de sus primeras aplicaciones comerciales revelan una realidad bastante distinta de las grandes promesas industriales que acompañaron al lanzamiento de 5G en sus inicios.
Network slicing fue siempre presentado como una de las tecnologías que permitirían a los operadores abandonar definitivamente el negocio indiferenciado de la conectividad. La posibilidad de dividir una misma infraestructura física en múltiples redes virtuales, cada una con características específicas de capacidad, latencia, fiabilidad y seguridad, abría la puerta a una nueva generación de servicios empresariales. Fábricas automatizadas, vehículos autónomos, cirugía remota y aplicaciones industriales críticas protagonizaban las presentaciones de los fabricantes como ejemplos de una revolución que convertiría las redes móviles en plataformas capaces de generar ingresos completamente nuevos.
En octubre de 2026, esa revolución comienza a adquirir una dimensión comercial tangible, aunque algunas de sus manifestaciones resultan bastante distintas de las imaginadas. Los operadores están empezando a vender conectividad diferenciada, pero entre las propuestas más visibles encontramos servicios que permiten obtener prioridad durante un concierto, mejorar la experiencia de un videojuego, garantizar una velocidad mínima o proporcionar comunicaciones más fiables a determinados profesionales. Lejos de representar necesariamente una decepción, estas aplicaciones podrían estar revelando dónde se encuentran las primeras oportunidades comerciales del network slicing, no tanto en reinventar inmediatamente industrias enteras como en resolver problemas concretos por los que determinados clientes pueden estar dispuestos a pagar.
El cambio aparece en el Ericsson Mobility Report de junio de 2026. Según el fabricante, las ofertas comerciales basadas en esta tecnología sobre redes 5G Standalone (SA) aumentaron de 65 en noviembre de 2025 a 84 seis meses después, un crecimiento del 29,2 por ciento durante ese periodo y una tasa anualizada cercana al 58 por ciento. La investigación identifica 151 casos entre servicios comercializados, pruebas y proyectos experimentales, a partir del análisis de información pública de más de 300 proveedores en 134 mercados.
Las cifras indican que network slicing está abandonando progresivamente su condición de tecnología experimental, aunque conviene interpretar correctamente su alcance. Ericsson contabiliza ofertas comerciales, no operadores diferentes ni clientes contratados. De hecho, buena parte de los nuevos lanzamientos procede de operadores que ya comercializaban servicios de conectividad diferenciada, mientras solamente siete proveedores incorporaron sus primeras ofertas durante el periodo analizado. Tampoco estamos ante un desplazamiento generalizado hacia el consumidor ya que de los 151 casos identificados, 81 corresponden al segmento empresarial, 27 al consumidor y 43 a modelos empresariales orientados al consumidor final. La mayoría de las nuevas ofertas comerciales también son empresariales, aunque las propuestas de consumo ofrecen ejemplos especialmente claros de cómo convertir la tecnología en productos comprensibles.
Uno de ellos procede de Singapur, donde Singtel comercializa 5G+ Priority Pass, una modalidad que permite contratar acceso prioritario durante 48 horas por cinco dólares singapurenses o mediante una suscripción mensual sin permanencia de 19,90 dólares. La propuesta está dirigida a situaciones en las que la congestión perjudica la experiencia de conexión, como conciertos, eventos deportivos o espacios con elevada concentración de personas. El cliente no necesita comprender la arquitectura, simplemente puede contratar una mejora de conectividad cuando más la necesita.
El atractivo comercial de esta fórmula reside en su sencillez, aunque no debemos confundir la existencia de una tarifa con la demostración de un negocio sostenible. Singtel no publica cuántos pases vende ni los ingresos incrementales que obtiene, por lo que todavía desconocemos su escala. Sin embargo, la propuesta introduce un modelo de comercialización diferente del tradicional como sería pagar temporalmente por un comportamiento específico de la red, en lugar de contratar permanentemente más datos o una velocidad máxima superior.
En el Reino Unido, VodafoneThree ha dado un paso adicional con SuperMobile, lanzado en septiembre de 2026. La oferta combina network slicing, capacidad adicional y funciones de seguridad para proporcionar velocidades hasta cuatro veces superiores a las de determinados planes convencionales en condiciones de congestión. Pero su característica más interesante no es la velocidad anunciada, sino el compromiso contractual de garantizar una descarga mínima de 15 Mbps bajo determinadas condiciones de cobertura 5G+. Si el operador confirma un incumplimiento y no consigue resolverlo, el cliente puede abandonar el contrato sin penalización. La modalidad puede contratarse por un recargo de tres libras mensuales sobre determinados planes.
Este movimiento resulta especialmente relevante porque introduce una diferencia entre vender velocidad y vender compromisos verificables de rendimiento. Durante décadas, los operadores han comercializado conectividad mediante velocidades máximas teóricas, volúmenes de datos y coberturas anunciadas. Vodafone está experimentando con una propuesta donde determinadas prestaciones dejan de ser únicamente argumentos publicitarios para convertirse en obligaciones contractuales. No significa que cualquier cliente reciba siempre 15 Mbps en cualquier circunstancia, pero sí representa un cambio en la forma de comercializar la calidad de una red móvil.
Deutsche Telekom (DT) explora otra estrategia mediante 5G+ Ultra, que combina network slicing con tecnologías de optimización de latencia para mejorar las videollamadas y los videojuegos en la nube. Sin embargo, la funcionalidad se ofrece gratuitamente a clientes elegibles, lo que apunta a una estrategia de diferenciación y fidelización antes que a una monetización directa. Así, una misma tecnología empieza a sostener modelos económicos muy distintos como pueden ser ingresos adicionales, tarifas premium o mejoras de servicios existentes destinadas a reforzar la posición competitiva del operador.
El mercado empresarial presenta una diversidad semejante. En Estados Unidos, T-Mobile comercializa SuperMobile, una tarifa que incorpora conectividad diferenciada sobre su red 5G junto con seguridad, comunicaciones satelitales y otras prestaciones. Su precio anunciado de 42 dólares mensuales por línea, bajo determinadas condiciones de contratación, demuestra cómo integrar el slicing dentro de una solución más amplia. Verizon sigue una aproximación comparable mediante Enhanced Internet, un servicio de acceso inalámbrico fijo empresarial con prestaciones diferenciadas y compromisos de calidad, mientras utiliza network slicing para comunicaciones de emergencia a través de Verizon Frontline. En estos casos, el valor comercial puede encontrarse tanto en generar ingresos adicionales como en captar clientes, mejorar la fiabilidad o defender contratos existentes.
Esta diversidad explica por qué resulta difícil aislar económicamente a la tecnología. Network slicing puede generar valor sin convertirse necesariamente en un producto independiente. Las estimaciones de mercado, sin embargo, permiten dimensionar la actividad económica que está surgiendo alrededor de ella. Fortune Business Insights calcula que el mercado mundial alcanzará los 2.530 millones de dólares en 2026 y crecerá hasta 29.050 millones en 2034. Por su parte, Mordor Intelligence estima 2.690 millones para 2026 y proyecta 14.360 millones en 2031. Sus estimaciones actuales presentan una diferencia de apenas el 6,3 por ciento.
Ahora bien, ¿qué representan aproximadamente 2.600 millones de dólares para la industria mundial de telecomunicaciones? Según Omdia, los ingresos globales por conectividad móvil, banda ancha fija y telefonía fija alcanzaron 1,3 billones de dólares en 2025. El tamaño estimado del mercado de network slicing para 2026 equivaldría aproximadamente al 0,2 por ciento de esa facturación. La comparación es orientativa porque corresponde a ejercicios y perímetros de negocio distintos, pero resulta ilustrativa de la distancia entre las expectativas que acompañaron a la tecnología y su dimensión económica actual.
Además, esos 2.600 millones no representan necesariamente ingresos adicionales capturados por los operadores, porque el mercado incluye actividades de proveedores de software, plataformas de orquestación, integración y servicios gestionados. Por tanto, aunque las proyecciones de crecimiento sean ambiciosas, todavía queda por determinar qué parte de ese valor terminará convirtiéndose en ingresos y beneficios para las telcos. Network slicing puede convertirse en un mercado tecnológico importante sin transformar en la misma proporción la economía de quienes poseen y operan las redes.
A este desafío económico se añade una cuestión regulatoria que podría condicionar especialmente las ofertas de prioridad de pago. Si un operador comercializa diferentes niveles de calidad sobre una infraestructura compartida, ¿dónde termina la diferenciación legítima y comienza un tratamiento del tráfico incompatible con la neutralidad de la red? En junio de 2026, BEREC sometió a consulta unas orientaciones específicas sobre la compatibilidad del network slicing con las normas europeas de internet abierto. El organismo no considera que toda diferenciación sea incompatible con la regulación, pero busca clarificar las condiciones bajo las cuales pueden comercializarse estos servicios. No es una cuestión menor ya que algunos de los modelos más sencillos de monetizar también podrían estar entre los que necesitan mayor claridad regulatoria.
Network slicing todavía debe superar obstáculos relacionados con la disponibilidad de redes 5G SA, la compatibilidad de dispositivos, los costos de orquestación y la capacidad de garantizar prestaciones de extremo a extremo. Sin embargo, su principal desafío podría estar desplazándose desde la ingeniería hacia la comercialización. La industria ha demostrado que puede crear diferentes clases de conectividad sobre una misma infraestructura y comienza a demostrar que puede ponerles precio. Lo que todavía debe descubrir es qué clientes contratarán esos servicios de forma recurrente y si los ingresos justificarán las inversiones y la complejidad necesarias para ofrecerlos.
Quizá la principal enseñanza de 2026 sea que las tecnologías no se monetizan necesariamente mediante sus aplicaciones más espectaculares, sino a través de problemas concretos que el cliente comprende y está dispuesto a pagar por resolver. Esto no descarta que la automatización industrial y las comunicaciones críticas terminen siendo motores fundamentales del slicing, pero indica que el camino hacia ese futuro puede ser bastante más pragmático que las previsiones originales. La incógnita es si estamos ante un mercado pequeño porque apenas ha comenzado su desarrollo comercial o porque el valor económico que podrá capturar el operador será estructuralmente menor de lo imaginado.
Se podría decir que network slicing comienza a cumplir su promesa de permitir vender algo más que conectividad indiferenciada, pero su dimensión actual sigue siendo diminuta frente al negocio mundial de las telecomunicaciones. Después de años prometiendo transformar industrias enteras, algunas de sus primeras oportunidades comerciales consisten en cobrar unos pocos dólares por una conexión mejor durante un concierto o garantizar que una videollamada no se interrumpa. Puede parecer poco ambicioso frente a la narrativa original, pero quizá sea precisamente ese pragmatismo el que termine convirtiendo al slicing en un negocio de verdad.