Aunque el uso de calor residual de centros de datos está extendido en los países nórdicos, tal como ya se experimenta en Finlandia de la mano de Microsoft y Fortum, Reino Unido avanza en estudios para implementar su uso por valorar que estaría desaprovechando esta posibilidad como consecuencia de la falta de infraestructura e incentivos previos, pero que busca revertir. El plazo previsto para conocer estos primeros resultados es el 31 de marzo de 2027.
Sí, el consejo de un distrito de Abingdon, en Reino Unido, encargó la realización de un estudio de viabilidad tecnoeconómica de la red de calefacción para la central eléctrica Didicot, en Oxfordshire, para evaluar si el calor residual que provocarían los centros de datos que se construyen en la zona pueden incorporarse a la infraestructura térmica urbana local.
El anuncio -publicado bajo la referencia C-000444 y disponible aqui– precisa que “este proyecto elaborará un estudio de viabilidad de la red de calefacción para una zona al noroeste de Didcot. El estudio considerará la posible combinación y/o expansión de las zonas potenciales de la red de calefacción identificadas por el Modelo Nacional de Zonificación (NZM), incorporando las oportunidades que ofrecen las propuestas de desarrollo de centros de datos adyacentes. Varios promotores proponen la construcción de 400 000 m² de centros de datos en terrenos industriales abandonados junto a la central eléctrica de Didcot (Oxfordshire), actualmente en funcionamiento. El NZM no ha tenido en cuenta estas futuras fuentes de calor residual”.
En términos prácticos, se trata de montar una red de calefacción transporta energía térmica mediante tuberías desde una o varias fuentes hasta edificios conectados, que aprovechen el calor que generan los equipamientos que se montan en los centros de datos en su operación, y que esto permita generar un sistema de aprovechamiento. Sin embargo, la evaluación supone no sólo conocer indicadores de la temperatura disponible, sino también estimar la distancia hasta los puntos de consumo, la infraestructura de distribución y, en la medida de necesitarlo, los equipos necesarios para elevar la temperatura.
Por ello, en el llamado se precisa que el consultor deberá identificar las principales demandas y fuentes de calor, los recorridos posibles para la red de distribución y los emplazamientos potenciales de los centros energéticos. Inclusive, también contempla un modelado tecnoeconómico de alto nivel, con los supuestos y escenarios alternativos empleados en el análisis.
Además, el trabajo deberá determinar la viabilidad técnica y económica de proyectos conceptuales, revisar las zonas de calefacción propuestas y analizar su posible expansión. También tendrá que establecer plazos, oportunidades y riesgos, así como presentar diferentes modelos de prestación de servicios en función del nivel de liderazgo e inversión que asuma la autoridad local.
El encargo se enmarca, además, en la preparación de la política británica de zonificación de redes de calefacción y deberá considerar el próximo Reglamento de Zonificación de Redes de Calefacción. De acuerdo con las especificaciones, el informe tendrá que seguir las directrices vigentes, entre otros estándares y códigos de buenas prácticas.
Asimismo, los resultados deberán permitir que la autoridad elabore el análisis económico de un plan de negocio preliminar conforme a los requisitos del Tesoro británico y solicite financiación al Fondo para Redes de Calefacción Verde. El material no precisa el presupuesto asignado al estudio.
En conjunto, el análisis definirá si los futuros centros de datos pueden actuar como fuentes térmicas dentro de una infraestructura compartida, pero no supone todavía la construcción de la red. La decisión sobre un eventual despliegue dependerá de la viabilidad técnica y económica, de los modelos de ejecución evaluados y de los pasos que recomiende el informe final.
Según publicó el portal Datacenter Dinamics, los proyectos de centros de datos están previstos en torno a la central eléctrica de Didcot, en Oxfordshire. Uno de los promotores es Amazon Web Services (AWS), a quien se señaló como el interesado en adquirir los terrenos para expandir sus instalaciones, tras haber comprado el campus de datos que estaba en construcción, perteneciente a la empresa energética alemana RWE, por 225 millones de euros (262 millones de dólares).