El mercado de software para equipos de cliente de banda ancha (CPE, por sus siglas en inglés), pasó de 270 millones de dólares en 2021 a 455 millones en 2025, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta (CARG, por sus siglas en inglés) del 14 por ciento, según una investigación publicada por Caretta. El cálculo reúne tres categorías: middleware de banda ancha, gestión de dispositivos y administración de redes Wi-Fi.
El avance del software contrasta con la evolución del equipamiento físico. De acuerdo con el estudio, los ingresos por hardware CPE descendieron desde un máximo $18.000 millones de dólares en 2022 hasta 15.000 millones en 2025, un nivel similar al registrado en 2018 y 2019. Caretta atribuye esa caída a la saturación de la banda ancha en mercados desarrollados, la mayor vida útil de las tecnologías de acceso y Wi-Fi, y la competencia de precios entre fabricantes.
Al mismo tiempo, cambió la composición del mercado de dispositivos. La fibra y el acceso fijo inalámbrico, o FWA, impulsan una proporción creciente de las nuevas conexiones en sustitución del cable y DSL, según la firma. Caretta prevé que la fibra, FWA y Wi-Fi mallado continuarán concentrando la actividad hasta 2030, aunque considera que la estandarización del hardware limitará los márgenes que los proveedores pueden obtener únicamente con la venta de equipos.
En términos prácticos, la investigación apunta a un desplazamiento del valor desde la capacidad física del router o gateway hacia las funciones que permiten administrarlo. El middleware desacopla parte del software respecto de un modelo específico de dispositivo, mientras que las plataformas de gestión remota permiten configurar equipos, detectar fallas y modificar parámetros de la red doméstica sin una intervención presencial. Entre las alternativas abiertas citadas por Caretta aparecen prpl y RDK-B.
Este cambio también responde a la dificultad de monetizar velocidades cada vez mayores. Según las cifras de la propia investigación, la penetración global de banda ancha aumentó de 1.100 millones de hogares en 2021 a 1.300 millones en 2025, mientras que el ingreso promedio por usuario disminuyó una media anual del 2,6 por ciento durante el mismo período. Caretta sostiene que las inversiones en nuevas tecnologías de acceso no han llevado a los consumidores a pagar más por conexiones de mayor velocidad.
Por esa razón, el foco se desplaza hacia el funcionamiento de la red dentro del hogar, que es donde el usuario percibe el desempeño de su servicio. Fibra, FWA y DOCSIS 4.0 pueden suministrar velocidades superiores a las necesidades de muchos hogares, de acuerdo con el análisis, pero esa capacidad no garantiza por sí sola una mejor cobertura Wi-Fi, una distribución adecuada del tráfico o la resolución automática de problemas entre dispositivos conectados.
En ese contexto, Caretta plantea que la gestión del Wi-Fi y de la red doméstica podría utilizarse para reducir renovaciones innecesarias de equipos y llamadas al servicio de atención, además de apoyar la retención de clientes y la comercialización de prestaciones adicionales. Esos posibles efectos son estimaciones de la firma y dependerán de cómo cada operadora integre el software con sus sistemas de soporte y atención.
Además, la evolución del CPE empieza a incorporar procesamiento local para inteligencia artificial (IA). Según Caretta, algunos fabricantes ya incluyen unidades de procesamiento neuronal, o NPU, en dispositivos de gama alta con el objetivo de ejecutar funciones en el borde, reducir la latencia y limitar tanto el costo del procesamiento en la nube como la transferencia de datos del usuario.
Ese desarrollo se suma a la llegada de nuevas generaciones de conectividad doméstica. TeleSemana.com informó recientemente que Qualcomm presentó plataformas Dragonwing para Wi-Fi 8 y acceso fijo 5G Advanced, una combinación que amplía la capacidad disponible para fabricantes de routers y gateways. La incorporación de procesadores y radios más recientes, sin embargo, no define por sí sola qué funciones contratarán las operadoras ni cómo se administrarán los equipos.
Caretta estima que las NPU podrían elevar inicialmente el precio de determinados CPE, aunque prevé que esa prima se reducirá conforme el componente se extienda entre proveedores. La lectura de fondo del estudio es que la diferenciación tenderá a depender menos de las características físicas del dispositivo y más del software utilizado para gestionar la conexión, optimizar el Wi-Fi y automatizar el mantenimiento de la red doméstica.