Las estrategias de eSIM cruzan fronteras, pero la ejecución sigue siendo local

Es natural analizar el mercado de eSIM país por país. De hecho, así es exactamente como lo aborda el Holafly Global eSIM Index. Tiene sentido, porque la regulación, las licencias y las condiciones competitivas se definen en gran medida dentro de las fronteras nacionales. Sin embargo, al repasar los perfiles de los distintos mercados, hubo algo que me llamó especialmente la atención. Operadores que compiten en países separados por miles de kilómetros parecen compartir a menudo una visión de la eSIM mucho más parecida que la que tienen con algunos de sus competidores locales. Un operador de Tailandia puede tener más en común con uno de Alemania que con otro que se disputa los mismos clientes en Bangkok. Esto plantea una pregunta interesante: ¿hasta qué punto la estrategia de eSIM de un operador depende realmente del país en el que opera?

Una intención estratégica que converge entre continentes
Una de las similitudes más claras aparece en el ecosistema de dispositivos conectados. En Estonia, un operador ha construido buena parte de su propuesta en torno a los wearables, mientras que en Alemania la conectividad de relojes inteligentes con un único número de teléfono se ha convertido en un terreno de competencia intensa. En Tailandia, los dos grandes operadores están desarrollando ofertas multidispositivo, y en Malasia encontramos propuestas que integran smartphones, relojes inteligentes y portátiles. Nueva Zelanda ofrece otro ejemplo, con un operador que ha hecho de esta convergencia uno de sus principales elementos diferenciadores. Son mercados con niveles de renta, estructuras competitivas y marcos regulatorios muy distintos, y sin embargo, sus ofertas reflejan la misma ambición comercial: ver la eSIM no simplemente como sustituta de la tarjeta SIM física, sino como una forma de extender la relación con el cliente más allá del smartphone.

La captación de clientes es una segunda estrategia que se repite a través de las fronteras, incluso cuando las circunstancias competitivas difieren. En Estados Unidos, uno de los grandes operadores utiliza la activación instantánea a través de su app para facilitar que los consumidores prueben sus servicios. En Malasia, la transformación del mercado mayorista de redes ha intensificado la competencia y ha convertido la facilidad de activación en una herramienta comercial más relevante. En Nueva Zelanda, un operador que busca ganar cuota de mercado también ha encontrado en la eSIM una manera de reducir las barreras al cambio de compañía. Las motivaciones concretas pueden variar, pero el razonamiento de fondo es prácticamente idéntico: si cambiar de proveedor resulta más fácil, el operador que elimine más fricción del proceso de alta podrá convertir esa comodidad en una ventaja competitiva.

Eficiencia, sostenibilidad y aplicaciones industriales
No todos los operadores, sin embargo, ven en la eSIM una oportunidad para vender más. A algunos les interesa sobre todo gastar menos. En Estonia encontramos operadores que incluyen la reducción de costes operativos entre sus motivaciones, mientras que en Chile la sustitución de las tarjetas SIM físicas también responde a una lógica de ahorro. En Suecia, a este argumento se suman consideraciones de sostenibilidad y la reducción del consumo de plástico. En estos casos, la eSIM deja de ser principalmente una herramienta de diferenciación comercial y se convierte en un instrumento de eficiencia operativa. Esta distinción implica que dos compañías pueden promocionar exactamente la misma tecnología persiguiendo objetivos económicos muy diferentes.

También hay patrones que van más allá del mercado de consumo. En la industria del automóvil, la conectividad embebida mediante eSIM se está convirtiendo rápidamente en un estándar global para gestionar los servicios del vehículo, la telemetría y las comunicaciones. Aunque mercados como Suecia y Japón fueron pioneros, China ha superado con creces a Europa y Japón. Así lo refleja el enorme volumen de datos que consumen los vehículos conectados chinos, que transmiten telemetría de forma constante y registran desde si el conductor tiene las manos en el volante hasta hacia dónde dirige la mirada. En Nueva Zelanda surge un caso de uso industrial completamente distinto, con sensores agrícolas que gestionan la conectividad de forma remota en explotaciones alejadas de los núcleos urbanos. No son modelos de negocio idénticos, pero se apoyan en la misma capacidad tecnológica para resolver retos propios de cada industria, como gestionar la conectividad a distancia y reducir la necesidad de intervención física. Una vez más, la aplicación comercial parece tener más que ver con las necesidades de cada sector que con el país en el que se despliega.

La alineación estratégica choca con la fricción local
Lo que hace interesantes todos estos ejemplos es que no describen una industria que avanza al mismo ritmo hacia un destino común. Lo que revelan, más bien, son operadores que identifican oportunidades distintas dentro de una misma tecnología y que encuentran sus referentes estratégicos en compañías situadas a miles de kilómetros. Un operador centrado en conectar dispositivos adicionales puede tener más afinidades estratégicas con una empresa de otro continente que con un competidor nacional cuya prioridad es reducir costes o acelerar la captación de clientes. Esto no significa que las condiciones nacionales hayan dejado de importar. Sugiere, más bien, que quizá estemos usando las fronteras nacionales para ordenar un fenómeno cuyas diferencias comerciales más importantes no siguen necesariamente esos límites.

Identificar una oportunidad, sin embargo, es una cosa. Ser capaz de ejecutarla es otra muy distinta. La ambición de ofrecer una experiencia de activación sin fricciones se topa con los requisitos de verificación biométrica en Tailandia, con normas estrictas de verificación de identidad en Malasia y, en Suecia, con un ecosistema de identidad digital que simplifica ciertos procesos para los residentes pero puede complicárselos a los visitantes. La ambición comercial puede ser parecida, pero la experiencia final del cliente puede ser muy diferente. Mi impresión es que las estrategias de los operadores se difunden internacionalmente con mucha más facilidad que las condiciones regulatorias y operativas necesarias para ponerlas en práctica. Las ideas cruzan fronteras, pero los obstáculos siguen siendo locales.

Mirando hacia adelante: la próxima evolución del eSIM Index
Esta es precisamente una de las perspectivas que incorpora la próxima actualización del Holafly Global eSIM Index. Después de examinar el desarrollo de la eSIM país por país, el nuevo análisis desplaza el foco para explorar lo que están haciendo los operadores en América, Europa, Oriente Medio y África, y Asia-Pacífico. El objetivo es identificar modelos estratégicos recurrentes, diferencias entre compañías y las condiciones que facilitan o dificultan su implementación.

La primera edición del Holafly Global eSIM Index nos ayudó a entender en qué punto se encontraba cada mercado. La próxima actualización nos permitirá mirar más allá de esas posiciones para comprender las decisiones que están tomando los operadores y los caminos que eligen para desarrollar la eSIM. Y quizá descubramos que, para entender mejor el futuro de esta tecnología, tenemos que empezar a comparar estrategias, y no solo países.

Compartiremos los nuevos hallazgos muy pronto. Permanezcan atentos.

Tu opinión es importante ¿Qué te ha parecido este contenido?

1 0
Chris Hills es Vicepresidente de Carrier & Operations en Holafly, responsable de definir la estrategia global de conectividad de la compañía, liderar las relaciones con operadores y promover la excelencia operativa en roaming, eSIM, compras (procurement) e interoperabilidad de red. Con más de 29 años en la industria de las telecomunicaciones, Chris ha desarrollado una carrera internacional centrada en la transformación comercial, operativa y estratégica para operadores globales, MVNO, empresas tecnológicas y organizaciones SaaS. Antes de incorporarse a Holafly, trabajó como consultor estratégico en telecomunicaciones, asesorando a marcas en eSIM, innovación en roaming, diseño de MVNE/MVNO y ejecución de estrategias go-to-market. Su cartera de clientes abarca operadores móviles, marcas digitales y compañías de infraestructura a nivel mundial.

Deje su comentario