La GSMA pidió al Gobierno de Canadá que reoriente su política de telecomunicaciones hacia la inversión en redes, infraestructura para inteligencia artificial (IA), ciberseguridad y resiliencia. La asociación formuló la recomendación al presentar Mobile Economy Canada 2026, un informe que atribuye al sector móvil una contribución de unos120.000 millones de dólares estadounidenses a la economía del país durante 2025.
Según el estudio de la organización que representa a operadores móviles, esa aportación equivalió al 5,4 por ciento del producto interno bruto canadiense e incluyó unos 70.000 millones de dólares derivados de efectos sobre la productividad. La GSMA proyecta que la contribución llegará a los 170.000 millones de dólares en 2030 y crecerá más de tres veces por encima del conjunto de la economía.
Sin embargo, estas cifras combinan la actividad directa del ecosistema móvil con una estimación de los beneficios que la conectividad genera en otros sectores. El planteamiento de la GSMA es que las redes no deben evaluarse solo como infraestructura de comunicaciones, sino también como soporte para digitalizar procesos productivos, conectar centros de datos y facilitar el acceso de empresas y usuarios a capacidad de cómputo y servicios de IA.
En ese marco, el informe sitúa a las redes privadas 5G y al mantenimiento predictivo entre las aplicaciones para manufactura, mientras que en minería y energía menciona las operaciones remotas. Para transporte y logística señala el seguimiento de flotas en tiempo real, y para agricultura incluye sensores, drones y herramientas de precisión. En todos esos casos, la conectividad permite recopilar y transmitir datos, aunque las mejoras concretas dependen también de la incorporación de software, equipos y capacidad de procesamiento por parte de cada industria.
Por otra parte, la GSMA sostiene que la política canadiense alcanzó un punto de inflexión: las medidas de competencia y asequibilidad redujeron los precios al consumidor, según su evaluación, pero los ingresos de los operadores se están estabilizando mientras aumentan los costos y las necesidades de capacidad. A partir de ese diagnóstico, propone precios y condiciones de renovación de espectro que favorezcan la inversión, acceso oportuno a nuevas frecuencias, incentivos para infraestructura de IA y continuidad de los programas de conectividad rural e indígena.
Al mismo tiempo, el reporte calcula que 5G cubría algo más del 94 por ciento de la población canadiense a mediados de 2026. Al cierre de 2025, la tecnología representaba cerca del 63 por ciento de las conexiones móviles, frente a un promedio mundial del 31 por ciento. Pese a ese nivel de adopción, Canadá ocupó el puesto 21 entre 46 mercados en el índice de conectividad 5G de GSMA Intelligence, con 60,2 puntos frente a una mediana de 54,8.
Además, el llamado se inserta en la agenda que el directorio de la asociación definió este mes, con 5G, inclusión digital, fraude y 6G entre sus prioridades globales. La discusión no se limita a ampliar cobertura: la siguiente etapa requiere más capacidad, disponibilidad de espectro y redes preparadas para servicios que demandan menor latencia, mayor densidad de conexiones y procesamiento distribuido entre la nube y el borde.
Asimismo, el horizonte de inversión abarca el tránsito hacia 6G, aunque esa tecnología todavía forma parte de la planificación futura y no de un despliegue comercial. GSMA Intelligence ha proyectado 2.400 millones de conexiones 6G en el mundo para 2035, una expectativa que añade presión para que los países definan con anticipación políticas de espectro e infraestructura.
La organización estima que el ecosistema móvil sostuvo cerca de 200.000 empleos en Canadá durante 2025: alrededor de 150.000 directos y 50.000 indirectos, equivalentes aproximadamente al uno por ciento del empleo nacional. De acuerdo con sus cifras, el salario promedio en telecomunicaciones fue de 86.174 dólares canadienses, un 30 por ciento superior al promedio nacional de 66.426 dólares canadienses. El argumento de fondo del informe es que la próxima fase de la política sectorial deberá equilibrar competencia y asequibilidad con las condiciones financieras y regulatorias necesarias para mantener la inversión en 5G y preparar la infraestructura para IA y 6G.
