3G, 4G y 5G, hasta que alguien diga ¡basta! o aparezcan los MVNOs

Estamos a una semana de que de comienzo en Rio de Janeiro, Brasil, una nueva edición del congreso LTE Latinoamérica, donde operadores y fabricantes debatirán el futuro de la tecnología en la región. La discusión será tecnológica, pero también estratégica, pues los operadores no implementan mayor velocidad y capacidad en sus redes para ser pioneros en ese ámbito, sino porque LTE puede hacerles más competitivos en su oferta, ya que el costo de ofrecer un 1 MB disminuye considerablemente.

De hecho, el operador brasileño Oi estima, según publican medios locales de ese país, que el costo de ofrecer servicio de banda ancha móvil a través de una red LTE es hasta cuatro veces inferior a los costos de una red WCDMA. La arquitectura IP de una red LTE la hace, además, más eficiente en el caso de que los operadores pudieran empezar de cero con esta tecnología, situación utópica para casi todos, no así para nuevas empresas que están apareciendo en algunos mercados.

Pero a lo que íbamos. No hace muchas semanas en Chile se desataba el debate sobre a que tecnología se le puede llamar 3G y a cual 4G, y mucho nos tememos que pronto alguién aparecerá con lo de 5G en cuanto lance LTE o le haga a esta tecnología alguna mejora sustancial, como implementar tecnología MIMO. No hablemos ya para cuando algún operador inicie pruebas con LTE-Advanced (LTE-A). Es decir, sabemos que se hace un mal uso de la terminología.

Pero el prpoblema de las “Gs” es más complejo que el simple hecho de quere vender gato por liebre. No debemos quedarnos en el análisis de que los operadores simplemente quieren engañar de forma fácil al mercado con el visto bueno de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), autoridad moral en este asunto.

El problema rádica en que los operadores, en alerta por no convertirse, aunque sea de forma parcial, en la “tubería tonta”, pues eso supone, aunque suene apocalíptico, el fin de los operadores de menor tamaño, siguen queriendo competir en zonas donde la diferenciación ya no existe, o dura tan poco tiempo que es inefectiva. Una vez se ha determinado que existe libertad terminológica, repetir el mensaje de un competidor, es cuestión de imprimir los carteles publicitarios y los folletos. Es más, llegará un momento que ni el usuario reaccionará a tanta “G” y querrá velocidades mínimas concretas. Esto último, sin duda, sería un buen barómetro de madurez de los usuarios de un mercado determinado.

El conflicto de las “Gs” durará hasta que aparezca un operador móvil que en lugar de utilizar ese fácil argumento, sea capaz de captar la atención de los usuarios mediante sus servicios. Otro síntoma de que los operadores han madurado y han entendido que vender su producto como una red en lugar de cómo un servicio es el primer paso para transformarse en lo que tanto temen.

Si se preguntan cuando sucederá que un MNO acabe con esta absusda espiral, ya pueden esperar sentados, pues los primeros que no harán uso de esa terminología y educarán al mercado serán algunos MVNOs, empezando por Virgin Mobile en Chile.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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