¿De Wi-Fi offload a macro offload?

En mercados maduros se está dando una paradoja interesante entre las redes celulares y las redes Wi-Fi. Resulta que los operadores, por razones obvias, sitúan a Wi-Fi como un sistema secundario de soporte contra la congestión de las redes celulares macro. Si la red celular está congestionada, entonces los operadores intentan desviar tráfico a las redes Wi-Fi que poseen o con las que tienen algún tipo de acuerdo.

Sin embargo, varios estudios nos vienen alertando de que los usuarios con smartphone con Wi-Fi incorporado utilizan más esta tecnología para acceder a los servicios de datos que la red celular—esta aseveración sólo se ve amenazada por LTE—. Esto se debe, razonan, a que en mercados maduros con elevada penetración de smartphones, los usuarios suelen tener acceso a Wi-Fi en el hogar, en la oficina, y cada vez más, gratuito en cafeterías, restaurantes y centros comerciales que lo utilizan como reclamo para tener a sus clientes más tiempo en sus establecimientos.

Es decir, pareciera que sin la intervención del operador, los usuarios utilizan a Wi-Fi como su red de acceso principal, en la que destinan más horas y por la que consumen más tráfico de datos y a la celular como secundaria.

Estudios realizados por varios organismos, como Wireless Broadband Alliance (WBA) o la Comisión Europea—ambos utilizaron a consultoras externas—concluyen que ofrecer acceso a través de Wi-Fi no es sólo más barato, sino que además parece ser la única forma viable para asegurar que el acceso con unas mínimas condiciones de velocidad se convierta en un derecho fundamental, algo que persiguen varios países y regiones del mundo.

Y si Wi-Fi es fundamental para garantizar el acceso y el usuario parece preferirlo sobre la red macro por ofrecer mayor velocidad a menor costo ¿puede darse el caso donde sean las redes macro el sistema de soporte y Wi-Fi el acceso principal?

Seguramente tal como está configurado el mundo, las fuerzas económicas y políticas prevengan que Wi-Fi se convierta en el corto plazo en la tecnología principal para el acceso. De hecho, este supuesto se viene planteando de vez en cuando desde el año 2000—si no me falla la memoria—y ha sido siempre destronado por considerarse que Wi-Fi no tiene la capacidad “técnica” para ofrecer un servicio carrier grade. Por ejemplo, en el año 2000 o 2001 se descartaba a la tecnología por tener interferencias con los hornos microondas, entre otros motivos.

El argumento del espectro sin licencia de Wi-Fi también se utiliza para asegurar que esta tecnología no podría llegar a ser jamás el acceso principal para una oferta de servicios de acceso de pago, pues el operador, en principio, no podría garantizar el acceso con la misma seguridad que lo hace con espectro licenciado.

Estos argumentos, todos válidos, quedan un poco mal parados cuando vemos el comportamiento del usuario y la imposibilidad que tienen los operadores de servir con garantías a cierto número de usuarios con smartphone conectándose a la red macro. Es decir, a este ritmo, ni las redes que operan en espectro licenciado podrán garantizar el acceso a velocidades mínimas el 99 por ciento del tiempo a todos los usuarios—en algunos mercados de la región ni siquiera este espectro licenciado es garantía de poder completar una simple llamada de voz—.

Si esta situación les parece poco probable, es decir, que vayamos a un esquema donde Wi-Fi sea la tecnología de acceso principal y las redes macro la secundaria, no dejen de observar la oferta de Scratch Wireless y Republic Wireless, dos operadores virtuales (MVNOs) de Estados Unidos que están ofreciendo servicio de acceso donde la red principal es Wi-Fi y la secundaria la de un operador con red macro. Proyectos nuevos de dudoso futuro que no dejan de reflejar que el mercado está probando todo tipo de soluciones para garantizar el acceso a altas velocidades de la forma más barata posible.

Estas iniciativas se ven potenciadas por los proyectos de Wi-Fi comunitario liderados por FON y replicados ya en varias partes del mundo por start ups y operadores como Telefónica y Orange, entre otros. Hay ciudades en el mundo que el usuario de tener acceso a todos los puntos Wi-Fi de la ciudad, públicos y privados—mediante los sistemas de Wi-Fi comunitario—tendría casi la misma cobertura que con una red macro.

La importancia de Wi-Fi también viene demostrada por las inversiones que los propios operadores realizarán en esta tecnología en los próximos años. Según datos de Infonetics, entre 2013 y 2017 los operadores gastarán cerca de 8.500 millones de dólares en equipamiento Wi-Fi. Los operadores no son ajenos ni a el comportamiento de los usuarios con respecto a Wi-Fi ni tampoco a la necesidad de ser menos homogéneos en sus desarrollos de red.

Wi-Fi aún no ha dicho la última palabra, especialmente porque el estándar sigue madurando y ofreciendo mejores prestaciones. Lo interesante será ver si los operadores son capaces de avanzar sin dejarse arrastrar por guerras tecnológicas de lobby que frenen la expansión de sus redes de la forma más competitiva posible.

Recomendación: para tener datos concretos de los ahorros que pueden obtener los operadores mediante el uso de Wi-Fi, accedan a este link para ver un seminario de WBA sobre este asunto.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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