Canadá se une a la lista de países que consideran que la banda ancha debe ser un derecho fundamental para todos sus ciudadanos

El acceso a banda ancha —o a Internet— se considera un hecho de vital importancia para que los ciudadanos puedan ejercer algunos de los derechos que se asumen como básicos, como la libertad de expresión, el derecho al desarrollo personal, el derecho a la igualdad y el fortalecimiento de los derechos humanos en general. El considerar el acceso a banda ancha como un derecho fundamental, o básico, no es nuevo, sino que viene de finales de 2003, cuando el World Summit on the Information Society (WSIS) declaraba:
We, the representatives of the peoples of the world, assembled in Geneva from 10-12 December 2003 for the first phase of the World Summit on the Information Society, declare our common desire and commitment to build a people-centred, inclusive and development-oriented Information Society, where everyone can create, access, utilize and share information and knowledge, enabling individuals, communities and peoples to achieve their full potential in promoting their sustainable development and improving their quality of life, premised on the purposes and principles of the Charter of the United Nations and respecting fully and upholding the Universal Declaration of Human Rights.
Ha llovido mucho desde entonces y lejos estamos de que el acceso a banda ancha esté considerado un derecho fundamental en la mayoría de países —todo y que algunos privilegiados como Corea del Sur, Japón o los países Nórdicos, donde la penetración de los servicios es tan elevada que ya es un hecho que sus ciudadanos tienen acceso a este servicio—. Las cifras hablan por si solas y existen más personas sin acceso, 4.300 millones, que personas con acceso, unas 3.000 millones, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
Sin embargo, algunos países sí que han adoptado algunas normas a través de sus ministerios de comunicación o los reguladores de las telecomunicaciones para garantizar el acceso como un derecho. Países como Costa Rica —sí han leído bien, desde 2010—, Finlandia, Grecia, España, Estonia o Francia, cuentan con legislaciones en este sentido.
Esta semana, se le suma Canadá, y su regulador —Canadian Radio-television and Telecommunications Commission (CRTC)—  acaba de anunciar que todos los canadienses deben poder tener acceso a servicios de internet residenciales de banda ancha y de telefonía móvil confiables, sin importar donde vivan dentro del territorio del país.

Estos serían los puntos claves de la resolución de CRTC:

  1. El cien por cien de los canadienses deben tener acceso a Internet residencial y a servicios móviles confiables
  2. La banda ancha se define como 50 Mbps de descarga y 10 Mbps de subida cuando se trata de internet fijo residencial
  3. Acceso a Internet se define como servicio básico, con velocidades de “clase mundial”, opciones para contratar paquetes ilimitados de datos, y nivelar el terreno de juego para favorecer a los canadienses que viven en zonas rurales o remotas
  4. Para financiar el acceso a zonas desfavorecidas, el gobierno desviará cientos de millones de dólares proveniente de los impuestos generados por los operadores de telecomunicaciones de todo el país
  5. CRTC ha publicado un nuevo reporte donde se define la estrategia y las medidas que debe adoptar el gobierno federal para llevar a cabo el plan y despliegue de la infraestructura correspondiente.

Canadá, de esta manera, no solo pretende garantizar el acceso a Internet sino que define 50 Mbps de descarga para el servicio fijo residencial.

Pero no todo es cuestión de una decisión gubernamental. Las empresas privadas del sector de las tecnologías y las telecomunicaciones tienen un claro incentivo en favorecer el acceso porque eso implica mas ventas de equipos y más usuarios utilizando los servicios. En agosto de 2013, Facebook anunciaba la creación de Internet.org en colaboración con otras empresas como Ericsson, Nokia, Qualcomm y Samsung, con la intención de integrar recursos para que todos los usuarios del planeta tenga acceso a Internet. Este mismo objetivo ha creado también ciertos movimientos innovadores para desarrollar nuevas formas de llevar internet a todo el planeta como son el Project Loom  de Google o Facebook con “Aquila”.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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