¿Cuándo se darán cuenta los operadores que Wi-Fi no es el patito feo sino el cisne?

La tecnología Wi-Fi tiene un rol bien curioso en el sector de las telecomunicaciones. Su participación es de dominancia, ya que índice tras índice —nos referimos al 2017 Mobile Visual Networking Index (VNI) Forecast de Cisco recientemente publicado— los datos del tráfico que cursa Wi-Fi son abrumadores. Sin embargo, el hecho de que esté fuera del control de las empresas tradicionales del sector de las telecomunicaciones no ayuda a que sea una tecnología que se incorpore a los debates de forma que esté a la par con WCDMA, HSPA o LTE. Es más, pareciera que siempre ha estado en el punto de mira del sector de las telecomunicaciones e incluso ahora que se ha integrado a las redes celulares siguen emergiendo algunas ideas que podrían estar —de manera subliminal— proponiendo que LTE en espectro sin licencia sin el ancla a espectro licenciado sería mejor tecnología que Wi-Fi.

En cualquier caso, esto es lo que se pregunta Usha Andra, gerente de Marketing de la Industria de Proveedores de Servicio de Cisco, en su último blog corporativo, donde aprovecha para recordarnos el importante rol que juega esta tecnología en todo el mundo. Los datos de Cisco revelarían que su incidencia no va a disminuir, sino todo lo contrario. El 49 por ciento del tráfico de datos en el mundo se cursará por puntos de acceso Wi-Fi, mientras que del resto, un 17 por ciento, será a través de redes móviles y un 33 por ciento, de redes fijas.

A nivel global, las velocidades de conexión en redes móviles ofrecían una media de 6,8 Mbps en 2016 y se espera que con los avances en las nuevas mejoras LTE y la llegada de la 5G esta velocidad aumente hasta los 20,4 Mbps para 2021. Por su lado, la media de velocidad de las redes Wi-Fi era de 18,2 Mbps en 2016 y se estima que llegará a los 32 Mbps en 2021.

El número de hotspots sigue creciendo. Andra cree que lo que se conoce como Community Wi-Fi ayudará a que el número de hotspots públicos crezcan rápidamente en número.

No sólo Cisco y su índice hablan de la importancia de Wi-Fi, sino que un estudio de Nielsen del año pasado, mostraba como en Estados Unidos todos los grupos de edad utilizan más las redes Wi-Fi que las celulares, a pesar de que en Estados Unidos los cuatro operadores nacionales cuentan con cobertura 4G y su pelea competitiva consiste en anunciar que sus redes ofrecen mejores velocidades de transmisión.

Y es una reflexión interesante desde el punto de vista de la red heterogénea (HetNet) y cómo los operadores la interpretan. A pesar de la integración de Wi-Fi con las redes 3GPP y de la llegada de servicios como VoWi-Fi, que permite a los operadores ofrecer servicios de voz locales a través de cualquier punto Wi-Fi del mundo, podría argumentarse un cierto rechazo a la tecnología Wi-Fi. Pareciera, si no fuese por la llegada de LTE-U, que el hecho de operar en espectro sin licencia le otorgaba un estatus de hijo ilegitimo.

Lo que deben preguntarse los operadores es si pueden permitirse que Wi-Fi sea una tecnología de segunda clase, sabiendo que el mayor tráfico a través de smartphones se produce por estas redes. Es cómo si todos los usuarios de una tarjeta de crédito utilizasen cuatro o cinco veces más el efectivo que la tarjeta ¿no daría eso que pensar? ¿no obligaría a los dueños de la tarjeta a crear un esquema que revertiera esa ecuación?

Creo que Usha Andra plantea un asunto interesante —y ahora es más relevante que nunca— sobre el rol que el sector de las telecomunicaciones le asigna a Wi-Fi. Y con la llegada de IoT, donde algunos operadores europeos ya han anunciado que sólo utilizarán NB-IoT cuando existen tecnologías como Sigfox, LoRa o el propio Wi-Fi, este dilema aún será mayor, pues el tráfico se dividirá entre más redes.

La historia detrás de la HetNet no debería ser una por la cual se tratase de implementar la misma tecnología 3GPP en diferentes formatos: small cells, femto cells, pico cells, etc. Siempre creímos que la idea era crear un esquema por el cual el operador podría incorporar a sus servicios cualquier tecnología de red de acceso e incluso transportar estos servicios a través de redes ajenas.

Usha Andra nos hace despertar y darnos cuenta que Wi-Fi no tiene un complejo de inferioridad por sus deficiencias, sino porque el mercado ha tratado de arrinconarla para evitar que fuese una tecnología relevante fuera del ámbito de los operadores y sus proveedores.

Wi-Fi no es el patito feo, es un cisne.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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