La separación funcional de Telmex-Telnor podría tener algunos resultados no esperados

El Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) aprobó esta semana los estatutos sociales finales por los que se regirán las dos empresas mayoristas que se crearán tras la separación de Telmex y Telnor, prevista para principios de 2020. Se trata de Última Milla Telmex (UMT) y Última Milla Telnor (Umnor), constituidas por el agente económico preponderante a finales de junio de 2018, cuando se aprobaron los estatutos constitutivos.

La medida es parte del proceso iniciado en 2017 cuando IFT reconoce que no se habían logrado los objetivos para reducir la participación del agente económico preponderante y entonces obligó a Telmex y Telnor a separar su unidad mayorista con el objetivo de apalancar el uso de infraestructura por parte de sus competidores. De esta forma, el regulador mexicano considera que una compañía enfocada únicamente en administrar la infraestructura tendrá mayores incentivos para rentar sus activos a sus competidores —una medida que ha funcionado en los países en los que se ha puesto en práctica una década atrás—.

Los documentos aprobados garantizan que las nuevas compañías operarán independientemente de Telmex a partir de 2020, cuando se espera finalice el proceso de escisión y comiencen a regir los nuevos estatutos. De esta manera, se prevé que los Consejos de Administración de UMT y Umnor deberán tener al menos siete consejeros, de los cuales cuatro, incluido el presidente, deberán ser independientes del agente económico preponderante. Es decir, aún separados, Telmex, UMT y Umnor podrán compartir hasta tres consejeros —esto porque la separación planteada es únicamente funcional y no estructural—. Además, las decisiones de Umnor deberán estar en concordancia con la Asamblea de Accionistas y los órganos de gobierno corporativo de UMT.

Ahora bien, la sola separación funcional, por supuesto, no implica la competencia efectiva por los activos de última milla ni el hecho de que las nuevas sociedades no se aprovechen de su condición dominante. Por eso, IFT aprobó precios topes a los que están sujetos Telmex y Telnor y las condiciones para la desagregación de la red local. En este sentido, uno de los puntos aprobados es que se utilizará un factor de ajuste de productividad que permita trasladar al usuario final las eficiencias alcanzadas por la compañía. Este factor se fijó entorno al 0,29 por ciento trimestral.

Con estos documentos en mano, la situación hacia 2020 ya queda más clara para América Móvil que en su último reporte anual no aventuraba cuál podría ser el impacto de esta separación debido a que todavía existían algunos temas por definir.

La realidad es que la separación seguramente le representará gastos en Opex que le serán difíciles de recuperar y podría significarle también una reducción hasta el 40 por ciento en su participación de mercado hacia 2025, de acuerdo a los primeros análisis realizados. Eso sí, esta baja en su participación de mercado no es tan mala noticia si se tiene en cuenta que podría ser la puerta que le abre al operador el acceso a servicios como la televisión paga, que es un reclamo que ya lleva varios años en el sector y que hasta ahora se le negaba por su condición de preponderante.

Eso sí, se trata de solo rumores y, en realidad, no existe nada en los documentos relacionados a la separación funcional que indiquen que un resultado positivo llevaría a que Telmex fuera autorizado a ofrecer TV paga. Y esta duda podría poner a América Móvil en una posición en la que no tenga los suficientes incentivos para invertir en redes fijas en el futuro —algo que vemos ya está ocurriendo—. El operador es el que mayor número de casas pasadas tiene con fibra óptica en el país  pero ante la obligación de desagregar sus redes frenó los despliegues y se concentró en conectar nuevos usuarios con el objetivo de ocupar la red. ¿Estará llegando México demasiado tarde para apalancar la competencia en el mercado fijo?

Leticia Pautasio
Leticia Pautasio es periodista y Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Quilmes (Buenos Aires, Argentina). Durante su carrera profesional se desempeñó en gráfica, radio y medios de comunicación en línea. Desde 2009 se especializa en tecnología, telecomunicaciones y negocios; cubriendo la realidad del sector en América latina. En 2013 obtuvo el diplomado "El Periodista Latinoamericano como agente y líder en el desarrollo social" del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (México). Contacto: [email protected]

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