Para cerrar la brecha digital hay que pasar de planes de banda ancha a estrategias nacionales digitales

BCN2020 LATAM SUMMIT — La realidad de Latinoamérica obliga a tomar las acciones correctas y urgentes, pues la diferencia en adopción de nuevas tecnologías es cada vez mayor respecto de los mercados desarrollados. Hay distintos caminos a la hora de apostar al cierre de la brecha digital pero no alcanza con buenas intenciones: los países deben pasar de planes de banda ancha a estrategias nacionales digitales. Las inversiones juegan un rol central y la experiencia marca que los privados son un brazo clave para acercarse al éxito.

El punto de partida no es sencillo, pues solo cuatro de cada 10 hogares accede a Internet fijo en Latinoamérica. En el mundo móvil las cifras son algo más alentadoras: la mitad de los habitantes de la región cuenta con el servicio. El otro 50 por ciento se divide entre el 34 por ciento (211 millones de personas) que no accede por precio, aprendizaje o interés, entre otros motivos, y el 16 por ciento (100 millones) que está en sitios sin cobertura. Aquí está el desafío que planteó Sonia Agnese, analista Senior de la región para Omdia, en el marco de BCN2020 LATAM SUMMIT.

Hay distintos modelos de inversión que podrían dividirse en tres escenarios: los liderados por el sector público, los que están a cargo del sector privado y los modelos híbridos. Los retos se comparten entre todos y son, por un lado, que hay que asegurarse que las redes de banda ancha llegue a todas las áreas en cada territorio. Por otro lado está la barrera económica, pues los recursos son acotados y saber orientar las inversiones se vuelve un punto fundamental de cada proyecto.

En un primer grupo está el sector público, que en los últimos años ha perdido participación en el sector por el protagonismo ganado por los privados, y cuyos proyectos no han tenido los resultados esperados. “Por lo general, no cubrieron sus planes. En casos incluso abandonaron el proyecto y generaron el impacto inverso, perjudicando los posibles despliegues de privados como consecuencia de un uso ineficiente de recursos”, indicó la ejecutiva.

Australia es un caso que permite sacar conclusiones. Con la creación de NBN se involucró una inversión de 1.500 dólares por habitante para conectarlos a redes de mayor velocidad entre 2009 y 2018. El país, sin embargo, aparece todavía en el puesto 57 de ranking de conectividad, quedando muy por detrás de países como Chile (puesto 37) y lejos del líder Singapur. Aunque son útiles, tampoco hay sido determinantes las sinergias entre empresas eléctricas y las de telecomunicaciones en los casos probados.

“Los privados contribuyen en el 25 por ciento del total de inversión en infraestructura en Latinoamérica. Las telecomunicaciones funcionan como excepción, con un 80 por ciento”, dijo Agnese y explicó que, aún en este contexto, es necesario un crecimiento significativo del dinero destinado al sector para achicar la brecha. También hay que evolucionar en aspectos como normativa, seguridad y coordinación y para esto es necesario el trabajo conjunto de todos los sectores involucrados.

La situación obliga a pensar en el rol de las empresas privadas aunque, ya se conoce, su estrategia está conformada por un cocktail de condimentos en el que el retorno de inversión es un punto clave. Por eso lucen bien las decisiones a favor de que este tipo de compañías se ocupen de sitios no rentables, ya sea como resultado de las contraprestaciones obligatorias tras procesos de subasta o bien por acompañamiento de los gobiernos a través de la reducción de impuestos o subsidios para atender sitios rurales.

Así las cosas, la inversión privada domina en infraestructura de telecomunicaciones. Su actividad es clave y también la del sector público, que debe ser cuidadoso en el despliegue de estrategias que conviertan acciones en consecuencias directas a favor de los desconectados. “Los fondos públicos son limitados y la asignación efectiva de capital no ha sido un sello distintivo de los gobiernos”, concluyó Agnese. La brecha es interna y, más aún, con países desarrollados. Hay herramientas pero el desafío crece día a día.

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Nicolás Larocca
Nicolás Larocca es Técnico Superior en Periodismo (TEA) y Locutor Integral (ISER). Durante su carrera profesional se desempeñó en diferentes medios radiales, digitales y en gráfica como productor de contenidos, redactor y analista. Tiene conocimientos en comunicación interna, deportes, bancos y seguros, y desde 2013 se especializa en el mercado de las telecomunicaciones a escala regional.

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