SK Telecom acelera su apuesta de una 6G monetizable, aunque el reto real sigue estando en 5G

La ambición de convertir la próxima generación móvil en una plataforma de IA choca con la urgencia de monetizar 4G y 5G en los mercados actuales antes de dar el salto a la 6G.

SK Telecom no ha improvisado su discurso sobre inteligencia artificial (IA) y 6G. Desde 2023, el operador coreano ha ido construyendo una narrativa consistente con una serie de white papers que buscan definir el futuro de la infraestructura de telecomunicaciones. En sus primeros documentos habló de requisitos, estandarización y evolución tecnológica. Más adelante introdujo la idea de redes nativas de IA y de la convergencia entre telecomunicaciones y computación. Su nuevo informe publicado en la previa del MWC2026 representa un paso más ambicioso porque no solo describe tendencias, sino que propone una arquitectura completa para la red del futuro.

Este nuevo documento gira en torno a ATHENA, el nombre que SK Telecom ha dado a su visión de arquitectura para la próxima generación. El término no es una referencia genérica, sino un marco conceptual propio del operador. ATHENA es un acrónimo que combina los seis pilares que, según la compañía, deben guiar la evolución de las redes en la próxima década. Estos pilares son IA, confianza, hiperconectividad, experiencia, apertura y agilidad. Con esta propuesta, el operador busca estructurar un modelo coherente que integre todos los dominios de la red y que sirva como base para influir en la estandarización de la 6G a nivel global.

El informe deja claro que esta visión es la continuación de una serie iniciada hace un par de años. En aquel momento SK Telecom puso el foco en los requisitos clave para la futura generación móvil y después el énfasis pasó a la convergencia entre redes y IA. El documento actual da un paso más y define cómo debe evolucionar la infraestructura para soportar ese nuevo paradigma. Esta continuidad responde a un objetivo estratégico. El operador intenta posicionarse como uno de los actores que marcarán la agenda de la 6G, un terreno históricamente dominado por fabricantes y centros de investigación.

La tesis central de nuevo informe es que la red dejará de ser un simple medio de transporte de datos para convertirse en una plataforma de computación distribuida. Durante décadas los operadores diseñaron sus infraestructuras para transportar tráfico. En la próxima generación, según esta visión, deberán ejecutar procesos, analizar datos en tiempo real y ofrecer capacidades de IA como parte de su propuesta de valor. Esta evolución implica rediseñar todos los dominios de la red, desde el acceso radio hasta el core, el transporte y las plataformas de datos.

El documento describe dos direcciones complementarias en la integración de la IA. La primera consiste en utilizar IA para optimizar, automatizar y operar la red. La segunda implica diseñar la infraestructura para soportar servicios de IA con requisitos de latencia, seguridad y disponibilidad mucho más exigentes. Esta doble lógica busca crear nuevas oportunidades de monetización basadas en el uso de la red como plataforma tecnológica.

La arquitectura ATHENA integra esta visión en un sistema unificado. La red se concibe como un entorno autónomo, basado en agentes de IA capaces de tomar decisiones en tiempo real. El objetivo es reducir la intervención humana, anticipar fallos, ajustar la calidad de servicio de forma dinámica y optimizar recursos de extremo a extremo. El operador plantea que esta automatización permitirá mejorar la eficiencia operativa y elevar la experiencia del cliente, dos de los grandes retos del sector.

Uno de los elementos más relevantes es la transformación del RAN. En esta visión deja de ser un entorno cerrado y se convierte en un nodo de computación distribuida. La virtualización, las interfaces abiertas y el uso de hardware estándar permitirían ejecutar simultáneamente funciones de red y aplicaciones de IA en el edge. Esto abre la puerta a nuevos modelos de negocio en entornos industriales, movilidad autónoma y servicios en tiempo real.

El core también evoluciona hacia un modelo autónomo. La integración de IA en todas las funciones permitiría analizar datos en tiempo real, predecir problemas y ejecutar acciones correctivas sin intervención humana. El operador plantea que los equipos técnicos definirán objetivos de negocio, mientras que el sistema optimizará automáticamente los recursos. Este enfoque representa un salto respecto a la automatización actual, que sigue siendo fragmentada y dependiente de procesos manuales.

El transporte adquiere un papel estratégico en este modelo. La creciente demanda de interconexión entre centros de datos y la necesidad de soportar cargas de IA distribuidas obligan a rediseñar este dominio. SK Telecom propone redes ópticas abiertas, automatización basada en IA y mecanismos avanzados de seguridad, incluyendo enfoques cuántico-seguros. La convergencia entre comunicación y computación es el hilo conductor de toda la arquitectura.

Otro componente clave es la explotación de los datos de red. El documento reconoce que los operadores han generado grandes volúmenes de información durante décadas, pero sin lograr monetizarlos de forma significativa. La propuesta busca cambiar esta dinámica mediante plataformas que permitan desarrollar servicios basados en analítica, posicionamiento o aplicaciones industriales. En esta visión, el dato se convierte en un activo estratégico.

El objetivo final de esta estrategia es claro. SK Telecom quiere que la 6G sea una máquina de monetización. El operador entiende que la conectividad tradicional no será suficiente para sostener el crecimiento futuro. La convergencia con IA, la computación distribuida y los servicios digitales aparece como el nuevo motor de ingresos.

Sin embargo, esta ambición plantea una contradicción evidente para el sector. La mayoría de los operadores no puede esperar a la 6G para transformar su modelo de negocio. En mercados como Corea del Sur, donde el ARPU es alto y la madurez digital es elevada, el calendario puede ser razonable. Pero en América Latina, África o parte de Europa, muchos operadores aún no han monetizado plenamente 4G y siguen buscando modelos sostenibles para 5G.

Esto plantea una pregunta ineludible. Si la monetización depende de una arquitectura futura, el riesgo es repetir el ciclo de expectativas que acompañó a 5G. La industria necesita demostrar que puede generar valor hoy, no en la próxima década. En ese sentido, el verdadero reto no es diseñar la red de 2035, sino construir capacidades de IA y modelos de negocio sobre la infraestructura actual.

La visión de SK Telecom tiene, por tanto, un doble valor. Por un lado, muestra hacia dónde puede evolucionar la industria. Por otro, obliga a los operadores a enfrentarse a una realidad actual. La transformación no puede aplazarse. La monetización basada en IA debe comenzar en 5G si el salto a 6G quiere ser creíble.

El documento refleja también una dimensión geopolítica. Corea del Sur busca mantener su liderazgo tecnológico frente a Estados Unidos, Europa y China. Al proponer una arquitectura completa, SK Telecom intenta influir en la estandarización temprana de la 6G y reforzar su posición en la cadena de valor digital.

La carrera hacia la próxima generación móvil ya ha comenzado. Pero más allá de la velocidad o el espectro, la verdadera batalla será por el control de la infraestructura de IA. La cuestión no es solo quién construirá las redes del futuro, sino quién capturará el valor que esas redes generen. En ese escenario, la pregunta clave no es si la 6G será nativa de IA. La pregunta es si los operadores sabrán aprovechar la IA antes de que llegue esta nueva tecnología.

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Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.