La internet de las cosas (IoT) también se potencia con la Internet satelital. El operador móvil virtual (MVNO, por su sigla en inglés) de IoT, ALAI Secure, incluirá en su oferta la combinación de las redes móviles con la conectividad satelital para que la continuidad del negocio que depende de IoT ubicado en zonas remotas se mantenga permanente.
La compañía posee presencia en diversos países de la región. Desde Colombia, acaba de anunciar un acuerdo con un operador satelital LEO que permite que las SIM instaladas en cada dispositivo IoT pueda “utilizar una segunda red como respaldo en zonas donde existan dificultades de conectividad”, explicó Ricardo Orjuela, gerente regional de Ventas Latam de ALAI SEcure, al medio Mobiletime Latam.

IoT – Pixabay
Con esta decisión se busca que los dispositivos IoT ubicados en zonas donde las redes móviles no tienen cobertura puedan conectarse igual, sin importar de qué tipo de tecnología celular se trate. Este acuerdo busca resolver problemas de conectividad básicos que se presentan en zonas de América Latina dada su diversidad geográfica. Y permitirá atender los requerimientos de distintos sectores económicos, como agricultura, logística, seguridad, energía, entre otros. Este lanzamiento se replicará en otros países donde ya tiene presencia, como Chile, Paraguay y Perú, entre otros.
¿Qué es lo interesante de este lanzamiento? ¿Qué es lo interesante de este lanzamiento? Que las soluciones de conectividad satelital permiten a las empresas que brindan este servicio -como Starlink y Oneweb ahora, y Amazon LEO y otras a futuro- contar con una nueva capa de infraestructura que permite que las redes lleguen más lejos.
Esta mayor cobertura se logra, además, a menores costos porque no hay que desplegar fibra ni instalar más torres. No hay remplazo del servicio móvil, hay una complementación que a las operadoras en tierra les resulta conveniente desde el punto de vista económico-financiero.
Complemento de la red móvil
En este caso, el operador móvil satelital actúa como complemento de las compañías móviles. Si una compañía celular tiene una antena 2G o 4G en el medio del campo pero no puede conectarse con el resto de la red porque carece de fibra o de enlaces de microondas, se apoya en la conectividad satelital para esa interconexión.

Imagen creada con ChatGPT
Desde Africa llega un caso que bien podría aplicar en cualquier lugar de América Latina. Africa Mobile Networks (AMN) brinda en Nigeria servicios de conectividad 3G y 4G a comunidades rurales y remotas que cuentan con infraestructura terrestre tradicional. En 2024 activó las primeras estaciones base con Starlink y conectó más de 100 nodos de radio bajo ese esquema. Lo interesante de este caso es que en algunas de estas zonas el tráfico de datos creció un 45 por ciento, hecho que demostró la necesidad de conectividad.
En definitiva, el sensor conectado a la red 2G o 4G, que se vincula con la radiobase y desde allí al satélite LEO para volver a la red del operador constituye una complementariedad de infraestructura altamente beneficiosa para todas las partes.
La industria, además, viene trabajando en los temas de compatibilidad e interoperabilidad, como para que este ecosistema también evolucione de manera positiva de cara a la innovación en servicios.
Los LEO como antenas
Pero no es el único modelo que se habilita con la conectividad LEO. Cuando esta conectividad se potencia con el servicio de conectividad satelital directa al dispositivo (D2C, por sus siglas en inglés) la cuestión se vuelve todavías más interesante. En este caso, cada uno de los satélites LEO puede convertirse en una antena, como las que están en tierra, pero en el espacio. Aquí la integración se da en un modo similar al que ocurre con un socio de roaming. En este caso, los operadores móviles aportan el espectro LTE que utiliza el sistema.
Este esquema, en definitiva, vincula el sensor LTE con el satélite LEO que a su vez se conecta con la red del operador. En este caso, la compañía satelital aporta la capa espacial mientras la móvil continúa teniendo la relación con el cliente, la integración de red y el servicio.

Argentina rural – Pexels: Diego Falco
En definitiva, este esquema permitirá que el ecosistema de conectividad -incluidos los proveedores de servicios de IoT- analice cuál es la infraestructura a desplegar que, desde el punto de vista económico, resulte más razonable. La famosa sustentabilidad.
Para geografías como la latinoamericana, es especialmente relevante ya que la conectividad rural no está resuelta. La penetración de los servicios móviles es cada vez más alta en los distintos países, lo mismo que los de banda ancha. Sin embargo, la brecha con las zonas rurales no está resuelta. Si, además, en esas áreas se desarrollan diversas actividades económicas donde IoT es clave, la posibilidad de complementar infraestructura con la disponibilidad satelital pareciera ser una solución acertada.
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