ETSI publicó la norma EN 304 132, que establece requisitos específicos para evaluar el impacto ambiental de los smartphones durante todo su ciclo de vida. El organismo busca que fabricantes, operadores y compradores utilicen una metodología común para comparar modelos y seguir su evolución ambiental a lo largo del tiempo.
La norma se apoya en ETSI EN 203 199, una metodología para la evaluación del ciclo de vida de bienes, redes y servicios de tecnologías de la información y la comunicación. La nueva publicación adapta ese marco a los teléfonos inteligentes e incluye materias primas, fabricación, distribución, uso y fin de vida.
En la práctica, el alcance completo evita limitar el análisis al consumo energético durante la utilización del dispositivo. También incorpora etapas como la obtención de materiales y la fabricación, relevantes para calcular la huella total de un equipo y para comparar dispositivos bajo los mismos límites de evaluación.
Según las cifras incluidas por ETSI, en 2023 se vendieron 1.300 millones de smartphones en el mundo y el conjunto de equipos en uso estaría asociado con unas emisiones anuales de 580 millones de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI), equivalentes a alrededor del uno por ciento de las emisiones mundiales.
Hasta ahora, señala el organismo, las diferencias entre metodologías, supuestos y datos empleados por los fabricantes dificultaban la comparación de los informes ambientales. La EN 304 132 pretende reducir esa disparidad al fijar un formato común, aunque la publicación de una metodología no implica por sí sola que las reducciones de emisiones se produzcan: su función es hacerlas medibles y comparables cuando las empresas la apliquen.
Para los operadores, la norma puede trasladarse a los procesos de compra de terminales. De acuerdo con ETSI, el uso del mismo marco permitiría comparar dispositivos y carteras con equipos de varios proveedores, así como incorporar criterios ambientales más homogéneos en las adquisiciones y en los informes corporativos de sostenibilidad.
Por su parte, los fabricantes dispondrán de una referencia para presentar la evolución ambiental entre modelos o generaciones de productos. La comparabilidad dependerá, además de la metodología común, de la consistencia de los datos y supuestos utilizados en cada evaluación; el comunicado no precisó un calendario de adopción por parte de la industria.
En última instancia, la EN 304 132 aborda un problema de medición antes que uno de diseño o fabricación. Su relevancia para el sector reside en crear una base común para evaluar el ciclo de vida de los smartphones, de modo que operadores, fabricantes y clientes puedan interpretar las cifras ambientales con criterios equivalentes.