Huawei presentó una propuesta de arquitectura del core AI-native destinada a gestionar servicios basados en agentes de IA, coordinar recursos de conectividad y cómputo y procesar solicitudes expresadas como tareas. El anuncio consiste en un planteamiento técnico y una hoja de evolución.
La propuesta parte de que el core de la red tendría que asumir funciones adicionales a la gestión del tráfico, las sesiones y las políticas de conectividad. Según Huawei, los terminales y las aplicaciones con IA requerirán que la infraestructura interprete la intención de una tarea, seleccione recursos de red y procesamiento y coordine su ejecución de extremo a extremo.
Como referencia para dimensionar esa demanda, el informe Intelligent World 2035 de la propia compañía estima que podrían existir 900.000 millones de agentes de IA en 2035, alrededor de 100 veces la población mundial. Es una proyección de Huawei, pero sirve de base para su argumento de que las redes móviles deberán administrar conexiones entre personas, dispositivos, aplicaciones y agentes autónomos.
En términos arquitectónicos, el fabricante plantea tres cambios. El primero consiste en sustituir parte de la señalización convencional por interfaces basadas en intención, mediante las cuales un terminal comunicaría directamente sus necesidades de conectividad, cómputo y calidad de experiencia. El segundo incorporaría un plano dedicado de datos e IA, denominado Data & AI Plane (DAP), junto con los actuales planos de control y usuario. El tercero integraría decisiones automatizadas en los procedimientos de red, en lugar de añadir la IA como una capa externa.
A partir de esa estructura, Huawei identifica tres escenarios de servicio. Agent Over New Radio (AoNR) buscaría controlar la latencia de tareas ejecutadas entre dispositivos portátiles, la red y recursos externos de procesamiento. Wide-Area Computing Network (WCN) interconectaría capacidad de cómputo mediante redes móviles para asignarla en función de cada tarea. Agent Computing Network (ACN), por su parte, atendería la colaboración entre agentes pertenecientes a diferentes dominios, empresas o plataformas.
En este último escenario, la compañía propone identidades digitales confiables entre dominios, mecanismos para descubrir y encaminar agentes según sus capacidades y redes dinámicas creadas alrededor de una tarea. Estas funciones trasladarían al core parte de la coordinación que hoy corresponde a las aplicaciones y plataformas de cómputo, aunque su materialización exigiría interfaces compatibles entre terminales, chips, redes y proveedores de procesamiento.
En cuanto a la evolución, Huawei divide el recorrido en dos etapas. La primera añadiría capacidades de IA sobre las redes existentes para gestionar la experiencia del cliente. La segunda correspondería a una red central AI-native, en la que la infraestructura no solo transportaría datos, sino que también ofrecería cómputo y facilitaría la colaboración entre agentes. En la terminología de la empresa, el cambio supone pasar de mover bits a gestionar tokens orientados a completar tareas.
Además, el planteamiento se incorpora a una tendencia más amplia de la industria hacia redes diseñadas para utilizar IA en su operación y arquitectura. En 2025, O2 Telefónica lanzó un Large Telco Model para redes AI-native en Alemania, mientras que un informe de SK Telecom ya había situado este enfoque dentro de la evolución prevista hacia las redes 6G.
Así, la propuesta de Huawei amplía el papel teórico del core desde el transporte y control de conexiones hacia la interpretación y ejecución coordinada de tareas. Para los operadores, una arquitectura de este tipo implicaría integrar la conectividad con recursos de cómputo, identidad y descubrimiento de agentes; su aplicación comercial dependerá de que esas funciones se traduzcan en especificaciones interoperables y despliegues concretos.