Nokia pone cifras a la próxima paradoja telco: la IA disparará el tráfico, pero no necesariamente los ingresos

El tráfico mundial casi se cuadruplicará hasta 2035, pero las previsiones de Nokia revelan que el crecimiento de la IA no se traducirá automáticamente en nuevas oportunidades de negocio para los operadores.

La industria de telecomunicaciones se prepara para otra década de crecimiento extraordinario del tráfico. Según el Global Network Traffic Report 2026 de Nokia, el volumen mundial alcanzará 3.789 exabytes mensuales en 2035, casi cuatro veces el nivel actual, y el 44 por ciento estará relacionado con la inteligencia artificial (IA). Las cifras parecen anunciar una nueva edad dorada para la conectividad, pero también plantean una pregunta casi retórica: ¿están los operadores ante una oportunidad de negocio extraordinaria o ante otra revolución tecnológica que multiplicará las exigencias sobre sus infraestructuras sin garantizar ingresos proporcionales?

La primera sorpresa aparece al descomponer ese 44 por ciento. Nokia calcula que el tráfico relacionado con IA alcanzará 1.681 exabytes mensuales, pero 694 corresponderán a tráfico convencional inducido por sistemas inteligentes. Se trata, por ejemplo, del consumo adicional de vídeos provocado por recomendaciones algorítmicas. Esto significa que aproximadamente el 41 por ciento del tráfico atribuido a la IA no procederá directamente de aplicaciones inteligentes, sino de un mayor consumo de servicios tradicionales.

Los restantes 987 exabytes corresponderán a tráfico nativo de IA. Sin embargo, tampoco todo llegará a las redes de acceso ya que 548 exabytes se generarán mediante intercambios dentro de la nube y solamente 439 corresponderán a comunicaciones directas con consumidores y empresas. Por tanto, el tráfico nativo de IA intercambiado con las redes de acceso representará aproximadamente el 13,5 por ciento del tráfico total de acceso proyectado para 2035. Si se añade el consumo convencional inducido por IA, esa proporción asciende al 35 por ciento. La diferencia respecto del 44 por ciento global resulta fundamental para comprender dónde se producirá realmente el crecimiento.

Esta distribución anticipa una transformación profunda de Internet. Durante décadas, su expansión estuvo relacionada con más personas conectadas, más dispositivos y más horas consumiendo contenidos. La IA agéntica introduce otra dimensión: máquinas que intercambian información con otras máquinas para completar tareas. Una petición aparentemente sencilla puede desencadenar numerosos intercambios entre modelos, agentes, herramientas y fuentes de datos, sin que el usuario participe directamente en ellos.

Nokia estima que el tráfico agéntico crecerá 160 veces hasta alcanzar 585 exabytes mensuales en 2035. Lo revelador es que 462 exabytes, aproximadamente el 79 por ciento, se producirán dentro de la nube. De hecho, los sistemas agénticos concentrarán alrededor del 84 por ciento del tráfico nativo de IA generado en ese entorno. El crecimiento de las comunicaciones comenzará a depender no solamente del consumo humano, sino también de la cantidad de operaciones que los sistemas inteligentes ejecuten entre sí.

La implicación económica es considerable. El operador puede proporcionar la conexión que permite iniciar una tarea, pero buena parte de la actividad posterior se desarrollará entre infraestructuras y plataformas que no necesariamente controla. Esto no elimina su importancia, aunque sí cuestiona cuánto valor podrá capturar de una actividad digital que contribuye a hacer posible.

El informe presenta otra cifra significativa. Los 1.134 exabytes mensuales de tráfico relacionado con IA intercambiados con las redes de acceso darán lugar a 3.720 exabytes contabilizados a través de los distintos enlaces de transporte. El factor multiplicador será de 3,3 veces, debido a los múltiples recorridos de los datos y a las interacciones adicionales que desencadenan las aplicaciones inteligentes. Nokia estima que más del 70 por ciento de ese volumen acumulado atravesará enlaces de transporte de proveedores de comunicaciones.

No significa que se multipliquen los datos únicos, sino que se contabiliza su circulación por diferentes segmentos de infraestructura. Pero la conclusión resulta igualmente relevante y las redes deberán transportar volúmenes de información muy superiores a los que intercambian directamente los usuarios. La cuestión es si esa mayor utilización permitirá mejorar los ingresos o simplemente obligará a continuar ampliando capacidad para sostener negocios desarrollados por terceros.

Además, las nuevas necesidades no se repartirán uniformemente. Nokia anticipa que el enlace ascendente representará aproximadamente el 13 por ciento del tráfico celular en los mercados maduros en 2035. Sin embargo, en las celdas con mayor concentración de aplicaciones inteligentes podría alcanzar el 24 por ciento. La diferencia parece moderada hasta que se examina su composición.

En el escenario de celdas intensivas en IA, los dispositivos industriales conectados y las aplicaciones generativas y agénticas de consumo representarían conjuntamente el 27 por ciento del tráfico. No obstante, por su elevada utilización del enlace ascendente, generarían aproximadamente tres cuartas partes de todo el tráfico de subida. Una minoría de aplicaciones podría concentrar, por tanto, la mayor parte de la demanda sobre uno de los recursos más limitados de la red.

Las consecuencias podrían manifestarse antes de 2035. En sus simulaciones, Nokia estima que determinados sectores intensivos en IA alcanzarán una utilización del 92 por ciento de su capacidad ascendente, mientras que las capas de duplexación por división de frecuencia (FDD, por sus siglas en inglés) podrían saturarse alrededor de 2034. Puertos, corredores logísticos e instalaciones industriales podrían afrontar restricciones incluso antes. No se trataría necesariamente de un problema generalizado de capacidad, sino de congestión localizada y simultaneidad de aplicaciones con exigencias diferentes.

Esta evolución plantea una posible oportunidad comercial. Las empresas que dependan de robots, drones, cámaras inteligentes o vehículos autónomos no necesitarán simplemente más gigabytes. Necesitarán conectividad fiable, capacidad ascendente, prestaciones garantizadas y continuidad operativa. Son atributos potencialmente monetizables, aunque su valor dependerá de que los operadores consigan venderlos como soluciones y no como conectividad indiferenciada.

Otra señal del cambio aparece en el tráfico empresarial. Nokia proyecta que alcanzará 597 exabytes mensuales en 2035, superando los 524 exabytes del tráfico móvil de consumo, aunque ambas categorías abarcan tecnologías de acceso diferentes. Más importante es su composición, el tráfico industrial representará 329 exabytes, frente a los 268 de las oficinas. La industria generará así el 55 por ciento del tráfico empresarial. Cámaras, vehículos autónomos, robots y aplicaciones inmersivas tendrán un peso creciente, mientras que los miles de millones de sensores tradicionales continuarán aportando volúmenes relativamente pequeños.

Hay, sin embargo, otra cifra que invita a moderar las expectativas. Nokia estima que el tráfico de IA física crecerá 105 veces hasta alcanzar 67 exabytes mensuales en 2035. A pesar de ese crecimiento espectacular, representará menos del dos por ciento del tráfico mundial. Su importancia no estará necesariamente en el volumen agregado, sino en las exigencias que impondrá sobre determinadas redes y en el posible valor económico de garantizar su funcionamiento.

El acceso fijo inalámbrico (FWA, por sus siglas en inglés) también alterará el equilibrio. Sus 304 exabytes mensuales representarán cerca del 37 por ciento del tráfico celular de consumo. Los operadores deberán gestionar sobre infraestructuras compartidas tanto el elevado consumo residencial como aplicaciones industriales que exigen prestaciones muy distintas. Optimizar capacidad y monetizar calidad podrían convertirse en desafíos inseparables.

La infraestructura distribuida de IA añade otra incertidumbre. Nokia prevé que el 36 por ciento del tráfico nativo de IA será atendido desde el borde y el núcleo metropolitano, pero solamente el nueve por ciento corresponderá al borde más próximo al usuario. El 27 por ciento se procesará en infraestructuras metropolitanas y el 64 por ciento continuará dependiendo de instalaciones regionales o centralizadas. Acercar procesamiento y conectividad abre oportunidades, pero el informe no demuestra que los operadores vayan a controlar ese negocio frente a los proveedores de nube.

Conviene recordar que estas cifras son proyecciones basadas en hipótesis sobre adopción tecnológica, utilización de dispositivos y comportamiento de las aplicaciones. Nokia tampoco presenta estimaciones de ingresos, rentabilidad o inversiones que permitan determinar quién capturará el valor económico generado. Su informe describe la magnitud potencial de la transformación técnica, no sus consecuencias financieras.

Ahí reside su principal enseñanza. La IA no solamente multiplicará el tráfico, sino que cambiará quién lo genera, dónde circula, cómo se concentra y qué prestaciones exige. Los operadores tendrán que adaptar sus redes para atender una economía crecientemente automatizada, pero esa necesidad no garantiza una mejora de su posición competitiva.

La industria ya conoce esta paradoja. Internet móvil, vídeo y servicios en la nube multiplicaron la utilidad de sus infraestructuras sin que los ingresos evolucionaran necesariamente al mismo ritmo. La IA puede abrir oportunidades distintas, especialmente en las operaciones industriales y los servicios de conectividad garantizada. Pero también podría ampliar la distancia entre el valor que las redes permiten crear y el que sus propietarios consiguen capturar.

La tecnología volverá a demostrar que las redes son indispensables. Lo que todavía está por demostrar es que ser indispensable resulte suficiente para construir un negocio más rentable.

Cuenta con más de 22 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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