Nextel gana juicio pero el premio mayor se lo lleva a Iusacell

En México nada se concreta sin antes pasar por los tribunales. Es un recurso al que el mercado azteca nos tiene acostumbrados históricamente, donde la poca competitividad se combina con un extraño marco regulatorio en el que los propios organismos oficiales entran en continuas disputas y acusaciones cruzadas. Conflictivo escenario para hacer negocios, sin dudas. Nextel (NII Holdings) no estuvo exento de este escenario y desde que intentó meterse en el negocio de la telefonía móvil, los problemas no pararon de sucitarse.

La piedra en el zapato fue Iusacell (Grupo Salinas) que se presentó ante la justicia para intentar frenar la licitación 21 (1.7 Ghz) llevada a cabo por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Las condiciones de la subasta hacían que el único postor que pudiera acceder a una frecuencia fuera el consorcio formado por Nextel y Televisa.

Es que ante la vigencia del tope de espectro para los operadores existentes, el consorcio antes mencionado era el único que pudo acceder al espectro y lo hizo a un precio muy bajo. Y es precisamente este aspecto el que constituyó el centro de la discusión. El Grupo Salinas pidió que la acumulación de espectro fuera considerada en lo individual por cada una de sus filiales, pero la Justicia le dio la razón a la Comisión Federal de Competencia (CFC) que había determinado que dichos límites aplicaban para el grupo de interés económico en su conjunto.

Lo que parece una victoria para Nextel en realidad parece una maniobra fríamente calculada por Iusacell, que en la dilatación del asunto -clásico mexicano- se llevó un motín mayor: la alianza con Televisa. Se trata de un verdadero triángulo que ha dado giros impensados en un ambiente propicio para los litigios legales.

Cuando parecía que la obtención de espectro sellaría la alianza entre Nextel y Televisa, acuerdo que prometía una inversión de 2.900 millones de dólares y el despliegue completo de la red móvil en un plazo de tres años, el ambiente comenzó a oler mal. Lo sorprendente no fue que Iusacell presentara las primeras trabas (pasa todo el tiempo), la sorpresa llegó cuando Televisa cambió de parecer. En octubre de 2010 anunció que daba por terminada la asociación con Nextel por no contar con “seguridad jurídica”. “Televisa consideró que no era prudente invertir 1.440 millones de dólares sin protección total de su inversión”, justificó la compañía en su momento.

Sin embargo, lo más llamativo es que pocos meses después del anuncio, Televisa clavó un puñal por la espalda cuando comenzó a gestar una alianza con otro operador. Y la herida se profundizó más cuando se conoció el nombre: Iusacell sería su nuevo compañero de negocios. Esta semana se anunció una inversión de 1.000 millones de dólares de Televisa en la filial del Grupo Salinas, lo que concreta la alianza sin vuelta atrás.

Es un duro golpe para Nextel que encaraba un camino evolutivo en México para ofrecer servicios además de su sistema trunking sobre su red iDEN. La búsqueda se enmarcaba en un plan regional, ya que Perú lanzó 3G, consiguió espectro para hacerlo en Chile e irá por el mismo camino en Brasil y Argentina. Pero más allá del accionar regional, la expansión en México de la mano de un socio local era una gran oportunidad que no pudo concretar.

Ahora se abren muchas incógnitas. Por un lado, cabe preguntarse ¿cómo cambiará el plan de inversión de Nextel en México? y, por otro lado, hay que reflexionar sobre el mercado mexicano y los actores que ponen las reglas de juego. El Gobierno se encarga de condenar permanentemente por la falta de competitividad a Telcel que cuenta con una participación en la telefonía móvil del 70,8 por ciento, pero no caben dudas de que el problema está en el sistema y en la judilización permanente del sector. Esta batalla lo deja claro, Iusacell cuenta con sólo el 4,4 por ciento de penetración, mientras que Nextel se ubica con el 3,7 por ciento, ambos se han peleado y el perdedor, Iusacell, ha resultado ser, en la práctica, el ganador.

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César Salvucci es un periodista argentino egresado del instituto Taller Escuela Agencia (TEA) y actualmente cursa la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. Sus primeros pasos en el periodismo fueron en el área cultural, dentro de la Fundación Proa. Más tarde trabajó en la redacción del diario Clarín y luego se destacó como cronista televisivo para el portal Prensa Política, donde siguió de cerca la agenda nacional e internacional entrevistando a las figuras más relevantes de la esfera política. Ahora forma parte del canal de noticias CN23 y desde mayo de 2011 escribe para TeleSemana.com haciendo foco en los sucesos más importantes del sector de las telecomunicaciones en América Latina y el Caribe.

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