
Mientras esto sucedía, y debido a que precisamente los operadores querían, en contra de lo dicho en años anteriores, más variedad, HP optó por comprarle a Palm su sistema operativo WebOS, que como ya hemos comentado también, fue altamente alabado por los analistas cuando debutó como el OS para smartphones que debía competir con la propuesta de Apple. Pero desde ese momento hasta la fecha, las andaduras de WebOS han pasado inadvertidas, ya sea por inoperancia de HP o porque los operadores y fabricantes no han sentido que debían apoyar a este nuevo sistema operativo.
HP se ha encontrado en la misma situación en la que se encontró Nokia con Symbian y con la misma pregunta ¿qué demonios hacer con una buena plataforma para smartphones y tabletas? Y al igual que Nokia, HP ha optado por la salida que está más de moda en estos casos: lanzarla como código abierto y que el mercado dicte que hacer mientras HP planea un modelo de negocio alrededor de esta apertura de código.
Todos sabemos como va a acabar Symbian después de querer ser también un sistema operativos de código abierto: con Nokia lanzando dispositivos con el sistema operativo menos abierto del mercado, Windows Phone—el iOS es igual de cerrado o más, pero queda más dramático hacer la comparación con los otros dos jugadores—.
Y aunque con estos antecedentes no habría mucha esperanza para WebOS, HP juega con una ventaja y es, precisamente, que ya ha visto esta película en las pantallas de los Nokia y, por lo tanto, el deja vu le puede permitir no estrellarse con la misma piedra donde Nokia se dejó parte de su alma, creando una estrategia que sí le de salida al OS, cuya idea es ser una solución para servicios en la nube escalable y que esté en manos de los desarrolladores.
Ahora sólo falta que otros fabricantes y operadores apoyen al nuevo OS, que verdaderamente puede ser abierto y de la comunidad—no como Android que es abierto en concepto pero no en su total realidad—. Un escudo donde los operadores y los fabricantes puedan refugiarse y crear presión contra los ya establecidos en caso de producirse maniobras sospechosas como la compra de Motorola por parte de Google y que puso en alerta a Samsung y su OS Bada. Y aunque un nuevo OS signifique mayor fragmentación si cabe, bien es cierto que este OS podría ser el único cuyo destino no controla nadie, y eso, para los operadores y fabricantes de dispositivos debería ser suficiente garantía para tenerlo presente.
Porque WebOS necesitará el apoyo de alguien para romper el dilema acerca de que es primero si el huevo o la gallina. Sin dispositivos los desarrolladores no crearán aplicaciones, y sin aplicaciones los fabricantes y operadores no querrán saber nada del OS. Y este es un dilema que HP quiere deshacer por el lado de los desarrolladores más idealistas del movimiento código abierto.
El problema es que hasta el desarrollador más idealista sufre el dilema de cómo pagar la factura de la luz a final de mes. Los operadores y los fabricantes serán clave para WebOS, en código abierto, cerrado o a medio camino entre ambos.
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