¿Cancha inclinada a favor del D2D en Brasil? La industria debate sobre las condiciones del negocio y la soberanía

Ecos sobre el debate que originó un proceso de consulta pública realizado por la Anatel

¿Hay coronita telco en Brasil? Esta es una de las preguntas que las operadoras de telecomunicaciones móviles se hacen en el país, a partir de una consulta pública realizada por la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel) sobre la asignación directa de espectro radioeléctrico a Starlink. Se trataba de la posibilidad de otorgarle, mediante un proceso administrativo en la banda S, de 1.980 MHz a 2.010 MHz y de 2.170 MHz a 2.200 MHz, para prestar servicios de conectividad satelital de banda ancha directa al dispositivo (D2D, por sus siglas en inglés). Y aunque la mirada oficial plantea que las satelitales deban interactuar con las móviles, éstas últimas expresaron duras críticas y pidieron repensar los mecanismos.

El proceso de Consulta Pública nº 29/2026, abierto hace un mes y concluido el 31 de julio de 2026, con prórroga incluida, generó un eco que va mucho más allá del pedido expreso de Starlink de contar con el recurso que motivó el llamado: resultó en el reclamo de operadores como Claro y Unifique, y también de otras actoras de la industria como la satelital Ominspace, la GSMA y Huawei. Este último, por ejemplo, fue categórico: propuso esperar a conocer las definiciones que se den en el marco de la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2027 (CMR-27), que se celebrará en Shanghái, China, del 18 de octubre al 12 de noviembre de 2027.

A esta consulta sobre la operación en órbita baja (LEO, por sus siglas en inglés) se suman otras dos, la N° 30 y N° 31, sobre el derecho de operación de los sistemas no geoestacionarios para Sateliot y Jarvis-2 respectivamente, que acaban de extenderse en 10 días. Con todo, la transparencia de la Anatel permite que todos los intercambios puedan accederse de forma online, aquí.

¿En competencia y asimétricos?

La consulta buscó recoger comentarios a la modificación de los derechos de explotación de los satélites no geoestacionarios Starlink, para el uso de un bloque de 10 + 10 MHz asociado a la banda S (en su parte inferior) y sobre los requerimientos de la empresa de acceder a un ancho de banda mínimo de 15 + 15 MHz (correspondiente a las subbandas de 1.980 MHz y 1.995 MHz y 2.170 MHz y 2.185 MHz). La consulta fue sobre el tema en su conjunto: impactos en materia de eficiencia espectral, la capacidad de transmisión, la calidad de las aplicaciones directas a dispositivos, la coexistencia espectral, la competencia y el uso eficiente del espectro; entre otros aspectos como el regulatorio.

Pensamiento

Starlink, inclusive, había manifestado su intención de ofrecer soluciones de conectividad móvil por satélite en aplicaciones directas al dispositivo, que abarcan voz, SMS y comunicación de banda ancha, y este dato no es menor. Por eso, la industria se paró en seco.

Operadores como Vivo, Claro y Unifique advirtieron que el otorgamiento de meras autorizaciones administrativas simples para acceder al uso comercial del espectro radioeléctrico -en este caso, para la satelital LEO-, supone una asimetría regulatoria respecto de las obligaciones que éstas tienen para hacerse de los recursos naturales pues, sin excepción, deben someterse a procesos licitatorios.

Inclusive, plantean una pregunta que es incómoda y versa sobre si las móviles y las satelitales son tan complementarias, tal como se propone en el país, o si en realidad están en condiciones de competencia desigual. ¿Cancha inclinada?

Imagen creada con IA

Fue el planteo de Telefónica Brasil, que refirió a la exigencia de la complementariedad entre ambos tipos de redes, terrestres y no terrestres, y denunció una clara desventaja competitiva.

“Mientras que el espectro necesario para proporcionar SMP (Servicio Personal Móvil) se obtiene mediante subastas que generan cifras elevadas (lo que refleja su valor económico y su escasez), el espectro obtenido por los operadores de satélites cuesta una ínfima fracción de ese valor, independientemente del grado de ocupación, el impacto en la gestión de la banda y la competencia entre tecnologías sustitutivas o funcionalmente equivalentes”, agregó en su intervención.

Planteó que “los efectos de esta asimetría son aún más graves al considerar las constelaciones LEO/NGSO, que utilizan continuamente diversas posiciones orbitales y radiofrecuencias dentro del territorio nacional y compiten, directa o indirectamente, con los proveedores de banda ancha móvil y terrestre. El uso intensivo de estas bandas, especialmente las compartidas con redes terrestres, puede imponer complejos esfuerzos de coordinación y mitigación de interferencias, o incluso imposibilitar la coexistencia”.

En la mirada de Vivo, para corregir esta asimetría y evitar interferencias en el servicio, Telefónica propone exigir procesos de licitación pública para el acceso al espectro por parte de las empresas de satélites, fijando precios acordes al valor económico real del recurso para garantizar una competencia leal y sostenible.

Omispace, a su vez, se convirtió en diciembre de 2023 en el primer operador satelital con licencia y sistema operativo en la banda S autorizado por la agencia reguladora de Brasil y quien también desarrolla servicios D2D para teléfonos móviles comunes y de Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

En el marco de esta consulta, Omnispace planteó su oposición a que se conceda a Starlink la totalidad de los 30+30 MHz de la banda S en Brasil. Consideró que esto constituiría una concentración indebida del espectro, que vulneraría la Ley General de Telecomunicaciones (LGT) y que frenaría la competencia en servicios satelitales.

Inclusive, subrayó que si la agencia decide mantener el esquema de tres bloques de 10+10 MHz, tal como lo refleja la Resolución N.º 137/2026, Omnispace pide tener otorgada la operación exclusiva en su bloque asignado -reubicando a los operadores de IoT en bandas de guarda- para evitar que la compartición de espectro merme la capacidad efectiva de sus servicios móviles y de banda ancha.

A lo anterior, Claro agregó que “la comunicación puerta a puerta (D2D) también está directamente relacionada con la necesidad de preservar la seguridad y la soberanía nacionales, un desafío que alimenta los debates a nivel nacional e internacional en la búsqueda de la seguridad jurídica y la necesidad de garantizar que las comunicaciones de emergencia, la defensa y la seguridad pública tengan prioridad y estén bajo control nacional”.

El punto de la soberanía digital, en el caso de este país, es un activo que tiene cada vez más lugar en términos geoestratégicos.

En su aporte, a su vez, Unifique, comparó los debates que se dieron en diferentes latitudes sobre la definición del modelo regulatorio para la banda S y planteó que “Brasil tiene la oportunidad de estructurar un régimen que concilie la innovación, la competencia, la eficiencia en el uso del espectro y la maximización de los beneficios económicos y sociales, evitando que las decisiones individuales anticipen las decisiones regulatorias de carácter estructural”.

Por estos motivos, el uso eventual de la banda S para aplicaciones de comunicación directa con dispositivos debe ir precedido de la definición, por parte de Anatel, del modelo regulatorio aplicable a la explotación de esta banda, con el fin de garantizar condiciones equitativas de acceso al espectro, preservando la competencia, los incentivos a la inversión y la eficacia de las políticas públicas asociadas a la gestión de las radiofrecuencias.

En el argumento esgrimido por el operador de telefonía móvil de Santa Catarina, inclusive, se planteó que la banda S debería reservarse para la integración de componentes terrestres y espaciales; y abogó por la celebración de subastas: “Los mayores beneficios económicos y sociales derivados del uso de esta banda tienden a lograrse mediante una amplia licitación para el SMP, lo que permite que los mecanismos de mercado reflejen mejor el valor económico del espectro”.

¿Y la GSMA?  

En diálogo con TeleSemana.com, el organismo advirtió que los sistemas D2D “pueden desempeñar un papel relevante como una capa complementaria a las redes móviles terrestres” y planteó esencial que el análisis de estas solicitudes sea coherente con el marco más amplio de política de espectro y con las decisiones de la Agencia.

En su mirada, “una eventual autorización de aplicaciones satelitales con características similares a las de los servicios móviles tradicionales debe evitar la creación de asimetrías regulatorias respecto de los operadores móviles terrestres, que cuentan con autorizaciones, realizan inversiones continuas en infraestructura, cumplen obligaciones regulatorias y sostienen la conectividad nacional a gran escala”.

“Aunque prometedor, (el D2D) presenta limitaciones técnicas inherentes debido a que el mayor tamaño de los haces satelitales en comparación con las celdas terrestres limita la cantidad de datos que puede entregarse en una determinada área -dijo la GSMA a TeleSemana.com- por ello, el D2D debe entenderse como una capa complementaria de conectividad, que puede ampliar la resiliencia de las comunicaciones y apoyar la conectividad en zonas remotas o de difícil acceso, pero no como un sustituto de las redes móviles terrestres”.

La posición de la entidad que engloba los intereses de las operadoras móviles ya fue exhibida en anteriores oportunidades, mediante diversos informes públicos como el publicados meses atrás.

Con todo, el debate que se da en Brasil por estas horas es oportuno y se da a un año de que el regulador aprobara la expansión de la satelital en la banda E; bloque de espectro que ya había generado el debate puertas adentro de la industria un año atrás.

Con la cuestión de la competencia de negocio y de la soberanía nacional en el medio, la discusión sobre la relación entre las empresas que operan en la órbita baja y las móviles sigue abierta porque la consulta pública dejó en claro que la convergencia no involucra ya un debate técnico sino una disputa regulatoria, económica y política.

La tentación de ceder a la promesa de llegar con conectividad a zonas más remotas y desconectadas con enlaces satelitales choca de frente con los intereses de las operadoras. La última palabra, ahora, está en manos de la Agencia que tiene el desafío de equilibrar la seguridad jurídica, la eficiencia espectral y la competencia. Por caso, para la CMR-27 falta más de un año ¿es posible aplazar tanto la resolución de esta discusión?

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Noelia Tellez Tejada se desempeña como Editora Adjunta en TeleSemana.com. Periodista y analista, acredita más de 20 años de labor ininterrumpida en medios gráficos, digitales y radiales. Está especializada en tecnología, negocios y telecomunicaciones. Su correo es [email protected]

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