Televisa vive una “telenovela” en el mercado móvil

Cómo describir en una sola frase la situación de Televisa y sus aspiraciones a entrar en el negocio de telefonía móvil en México, cuando parece que el destino le tiene reservado un futuro incierto en ese mercado. Algunos de los jugadores del sector podrían fácilemnete hacer suya aquella frase de “Roma no paga a traidores”, otros preferirán ir por el camino del accidente con la misma piedra, y otros podrán incluso decir que matar dos pájaros de un tiro no es posible. Decidan el camino que decidan tomar, Televisa parece estar ya avisando de que es posible que su inversión en Iusacell de 1.600 millones de dólares puede haber sido una pérdida de dinero, tiempo e ilusiones empresariales.

Por lo menos así lo anunció Televisa a la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) al declarar: “Si la conversión de estas obligaciones en acciones comunes de GSF (Iusacell) no es aprobada por la Comisión Federal de Competencia (CFC), y otras potenciales vías que provea la ley no resultan efectivas para dicha conversión, quizá requiramos anotar en libros la pérdida del valor de nuestra inversión en estas obligaciones”.

Para algunos analistas el debate se centra en el valor nominal de la pérdida en millones de dólares para Televisa, cuando en realidad, se debería evaluar la pérdida a largo plazo de no poder acceder al mercado de telefonía móvil, incluso la pérdida en el retraso en el acceso en caso de que por arte de magía consiga a nivel judicial que se rectifique el fallo de la CFC.

Pero a este punto se ha llegado por una historia que se inició en 2010 y que repasamos tomando los diferentes caminos antes presentados y que dependen del cristal de quien mira la historia de Televisa en su intento de acceder al mercado de la telefonía móvil.

Para aquellos que tomaron el camino de “Roma no paga a traidores”, recordarles que el primer intento serio de Televisa por entrar en el sector de la telefonía se producía en 2010, cuando quiso entrar de la mano de Nextel México, filial de la estadounidense NII Holdings. En áquel entonces, Televisa planeaba invertir 1.440 millones de dólares por el 30 por ciento del operador de trunking. La inversión quedaba supeditada al éxito en la consecución de espectro en las licitaciones 21 que se celebraban ese mismo año y que permitirían a Nextel lanzar servicios 3G en el país.

Nextel salió victorioso de la licitación al obtener 30 MHz de espectro AWS, pero Iusacell empezó una batalla legal sin freno contra el resultado de la licitación y la filial de NII Holdings, cuyo resultado fue que Televisa prefirió bajarse del acuerdo para acabar con Iusacell. Es decir con la misma empresa que le había hundido el barco que estaba por construir con Nextel. A Televisa este hecho no le importó, porque por una inversión parecida Iusacell le otorgaba no el 30 por ciento, sino el 50 por ciento de la operación móvil.

A pesar de este revés, a los pocos meses Nextel anunciaba la consecución de un crédito de 375 millones de dólares a 10 años con China Development Bank (CDB) para el despliegue de su red 3G utilizando infraestructura de Huawei. A finales de 2011, Nextel y Iusacell anunciaron haber fumado juntos la pipa de la paz.

Pero antes de esta fumata pacífica, durante la primera mitad de 2011, Iusacell y Televisa anunciaban su acuerdo para revitalizar al operador móvil y así dinamizar el mercado de la telefonía móvil, donde Telcel domina placidamente y Telefónica vive en un estado de coma permanente. Y es que los que optaron por la ruta del “mismo accidente contra la misma piedra”, ven cómo Televisa calcula sus tiempos de forma errónea. Con Nextel, Televisa decidió bajarse del barco antes de llegar a puerto en un acto de impaciencia, mientras que con Iusacell se subió al barco cuando este ya había zarpado y sin calcular el efecto que tendría en el mercado de la televisión.

Pues en este caso, Televisa se enfrenta a un serio conflicto de difícil solución—aunque en México todo es posible—, pues si bien su inversión en Iusacell puede revitalizar la competencia en el sector de la telefonía móvil, su compra del 50 por ciento del operador hace que Televisa y Grupo Azteca tengan opciones de coordinarse en el segmento de la televisión, tanto por la parte de los ingresos publicitarios como por la parte de la televisión de pago. Una duda razonable por la cual la CFC no permite que, por ahora, se apruebe dicha compra.

Y es que no sabremos nunca si Televisa pensó que podría matar dos pajaros de un tiro: entrar en la telefonía móvil y tener un mayor control del servicio de televisión junto a su nuevo socio. Esta última teoría la dejamos para los peor pensados.

Así pues, la entrada de Televisa en el mercado de la telefonía móvil parece una telenovela donde hay traiciones, amores prohibidos, un destino inicerto y un largo camino muchas veces carente de sentido mostrado en múltiples y repetitivos episodios. El final parece estar cercano, pero quien sabe.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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