Dónde buscar ingreso con la 5G cuando el consumidor final ya no es suficiente

Hoy estamos en modo destructivo cuando se trata de la 5G. Quizás estemos siendo muy rápidos en sacar conclusiones sobre la tecnología, pero siendo la tercera generación que propone el acceso a datos a velocidades y latencias de banda ancha —3G, 4G y ahora 5G— nuestro análisis no se centra tanto en la 5G, sino en lo que ha sucedido con la 3G y la 4G. Y la tendencia está clara: los operadores pierden ingreso de servicios tradicionales con cada nueva “G” que recuperan, en parte, ofreciendo acceso a datos que, suponemos, monetizan algunos proveedores over the top (OTT).

También debe influir que esta semana se celebra el 5G World 2017, congreso en Londres que justamente está debatiendo sobre esta nueva generación tecnológica, que vuelve a levantar el espíritu del sector con promesas elevadas de tono que los propios operadores se están encargando de rebajar, si nos atenemos a los comentarios que nos llegan de los medios que están cubriendo el evento y que citan a varios CTOs cuestionando el modelo de la 5G. Un modelo, por otro lado, que se viene cuestionando desde hace tiempo desde los operadores a pesar del resto de ruido mediático. TeleSemana.com hace años que reporta el hecho de que hay operadores que vienen asegurando que mayor velocidad y menor latencia no son aspectos suficientes para justificar inversiones masivas en nuevas tecnologías de banda ancha móvil.

En una nota anterior publicada hace apenas un día, reflexionábamos sobre el deterioro del negocio de los operadores debido al avance en las “Gs”. Con cada “G” los usuarios han migrado de servicios de los operadores verticalmente integrados en su red a servicio de terceros que han cortado horizontalmente el mercado. La llegada de la 5G no plantea ninguna solución a este dilema. Tecnologías como network slicing, por ejemplo, serán muy interesantes para ciertas aplicaciones, posiblemente más para sectores industriales que para el consumidor final e IMS/RCS de momento tan sólo ha servido para lanzar servicios de voz —sí, parece una hazaña pero no lo es, IMS ha tardado casi una década en ofrecer algo, ya no decimos ni siquiera positivo, a los operadores móviles—.

Conclusión, el consumidor final, aquel que pagaba por voz y SMS y que ahora lo hace por acceso sólo con el objetivo de penetrar en ese laberinto horizontal de aplicaciones, ya no debería ser un objetivo prioritario. Por suerte, no somos los únicos que lo creemos, Berit Svendsen, CEO de Telenor en Noruega, ha dejado claro en el congreso de Londres que los operadores deben desarrollar modelos de negocio concretos para la 5G. Telenor dice haberlos encontrado en el auto autónomo, cirugía remota y aplicaciones para la piscifactoría —nada que se acerque al consumidor final de forma directa—.

Así pues, los operadores deben empezar a mirar a otro lado para encontrar a los nuevos clientes que puedan pagar y sostener las inversiones en la 5G. Por razones de eficiencia, estos nuevos clientes se encuentran en los sectores industriales y de servicios, como apunta Telenor. Sin embargo, cabe preguntarse si los operadores están siendo capaces de desarrollar vínculos con las empresas de estos sectores para poder venderles su conectividad 5G y servicios asociados a la misma.

Y aquí sentimos que el sector se encuentra en una encrucijada ¿cómo saber qué necesitan estos clientes cuando no se conocen sus problemas de eficiencia? ¿cómo aprenderlos cuando cada industria, vertical o segmento tiene sus propios problemas que no necesariamente son transportables entre industrias? La respuesta, nos dicen, es obvia: encomendar al sector a buscar socios estratégicos en cada ámbito que ayuden a vender el concepto de la 5G. Encontrar estos socios tampoco será una tarea sencilla.

La realidad a día de hoy, si nos creemos los datos de ABI Research, es que en un mercado avanzado como el de Estados Unidos, los sectores industriales no muestran mucha intención de invertir en 5G. La consultora preguntó a 455 empresas en diversos verticales en Estados Unidos y el 64 por ciento respondió no tener intención de utilizar la tecnología 5G en los próximos años. Esto para ABI es indicativo de que la 5G se iniciará inicialmente en el sector del consumidor final, lo que parecería un error si damos como cierto nuestro propio argumento de que con cada “G” la situación en ese segmento empeora para los operadores —Telenor parece apoyar esta tesis—.

Las empresas no parecen estar mirando a la 5G, quizá porque nadie les enseña a hacerlo, quizá porque los operadores no estarían siendo efectivos, aún, para llegar a los verticales. Y este hecho nos recuerda algo importante y es que el sector a veces parece estar metido en una burbuja donde se sigue creyendo el centro de su universo. Las telecomunicaciones ya no son un adolescente, sino una entidad adulta que debe salir ahí fuera e incorporarse al ecosistema global a través de socios estratégicos para poder verdaderamente justificar las inversiones en 5G, porque la 5G en sí misma no habilitará nada que los operadores no hayan desarrollado antes a través de socios y ofreciendo soluciones eficientes a los diferentes verticales.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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