¿Y si los operadores se plantaran y no invirtieran en la 5G?

A veces uno tiene la impresión que en el sector de las telecomunicaciones muchas cabezas sobran, y sobran porque parece que todas piensan igual. Nos estamos acercando a la 5G de telefonía móvil y después de pasar ya por varias generaciones, hay cosas que no parecen cambiar. Ahora, volvemos a estar sumergidos en un cierto hype, ese término que nos anuncian sin tapujos que el mercado está exagerando. Y a pesar de que exagerar debería estar mal visto, porque en cierto modo equivale a mentir, el hype sigue ahí, siendo desparramado por los medios, redes sociales y eventos del sector.

La pregunta que deberíamos hacernos es ¿qué pasaría si los operadores de telecomunicaciones dijeran “basta”? Decidieran simplemente fortalecer sus redes 4G y obviaran la creación y desarrollo de un nuevo estándar, dejando que los fabricantes jugaran su juego de desarrollo pero no comprometiéndose a avanzar con dicha tecnología hasta que verdaderamente resolviera los problemas de los operadores, que no son ni de velocidad ni de latencia, sino de un escenario donde su modelo de negocio tradicional debe migrar y donde el lanzamiento de nuevas generaciones inalámbricas no les juega a favor, sino en contra.

Se podría argumentar, y lo vamos a hacer,  que los operadores están en una trampa en forma de espiral. Con cada nueva generación su modelo de negocio no se transforma sino que se ve más amenazado. Sólo basta con recordar que con la llegada de la 3G y la 4G se han dejado por el camino los ingresos de SMS y la venta de aplicaciones desde sus propias tiendas de aplicaciones.

¿Qué más se dejarán por el camino? Pues para empezar, la llegada de la 5G ayudará a acabar definitivamente con los ingresos de los servicios de voz, que pasaran a ser parte de un paquete de acceso de datos, y que, además, dicho servicio competirá con otras soluciones VoIP gratuitas, que no saben de estándares ni interoperabilidad, y que se basan en soluciones propietarias de Skype, WhatsApp o Viber, por mencionar algunas opciones disponibles.

Por si fuera poco, la consolidación de proveedores de infraestructura de siguiente “G” no mejora el panorama. El avance de cada generación ha provocado la desaparición de vendedores de infraestructura. Nombres como Motorola, Nortel, Alcatel o Lucent han sido engullidos con cada generación por Ericsson, Huawei, Nokia y ZTE. Pero si miramos la participación de mercado RAN, prácticamente son Huawei, Ericsson y Nokia, con algo más del 70 por ciento de las ventas, los que dominan el mercado de la telefonía móvil. ¿Se puede tener un mercado dinámico con tan sólo tres proveedores dominándolo?

Es normal, entonces, que Uwe Janssen, vicepresidente de innovación e investigación de Deutsche Telekom, diga con urgencia en el evento 5G World 2017 —que se está celebrando en Londres esta semana— que se necesita un cambio radical en el desarrollo de los costos de infraestructura 5G, y que esta debe producirse mediante la innovación de la cual están careciendo los proveedores tradicionales de infraestructura, que sin darse cuenta también han caído en la trampa de la espiral frenando la innovación para sostener su obsoleto modelo de negocio. Quizá no se hayan dado cuenta, o sí, de que esa consolidación y ese freno a la innovación es la misma trampa en la que están atrapados los operadores. Cada generación de telefonía móvil tiene efectos devastadores para estos proveedores aunque el hype les haga creer que emerge una nueva oportunidad de capitalizar con sus viejos tics.

Lo que Janssen propone a los fabricantes tradicionales podría estar produciendo fuera del ámbito 3GPP con proyectos como el Telecom Infra Project (TIP) fundado por Facebook y que ya cuenta con grupos de trabajo que intentan justamente modernizar el modelo de producción industrial de la infraestructura de telecomunicaciones. Los proveedores over the top (OTT), que aparecen injustamente como enemigos de los operadores, resulta que están siendo los promotores de algo que demandan los operadores. Entre los proyectos de TIP encontramos algunos como: OpenCellular – Wireless Access Platform Design, Edge Computing y vRAN Fronthaul. Todos ellos buscan reformular de forma más efectiva, en términos de costos y eficiencia, sistemas que no son nuevos pero que si siguen los modelos de producción tradicionales —impuestos por fabricantes que los fomentan bajo la creencia que así les mantienen con vida— no son satisfactorios para los operadores de telecomunicaciones.

Los peor es que si el modelo tradicional no es satisfactorio ni siquiera para los grandes operadores como DT, ¿qué pueden entonces esperar operadores de menor potencia financiera y menor escala mundial? No es de extrañar pues que grandes operadores estén apoyando a TIP, no sólo por los trabajos en la parte de radio, sino porque están trabajando en proyectos que impactan también a la parte fija de las redes. No hay que olvidar que si bien el acceso inalámbrico es cada vez es mayor, esos accesos se sostienen con conexiones fijas que en su mayoría de deberán ser de fibra. Y ahí tenemos otro problema con la 5G, el modelo de despliegue de fibra también va a tener que migrar a uno que sea más eficiente para los operadores.

Todo esto nos devuelve a la pregunta inicial. ¿Y si los operadores se plantaran y no invirtieran en la 5G?

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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