
Por ello, las mediciones de la nueva red IoT a través de tecnologías como LTE-M y NB-IoT serán claves para asegurar el rendimiento de la red y posicionar así a los operadores como jugadores principales en los servicios de acceso. Cómo decimos algo que parece que tienen bastante asegurado, pero que no está exento de retos y competencia de nuevas tecnologías que intentan a través de la eficiencia ser competitivas en ciertos nichos.
El siguiente reporte propone a los operadores hacerse las siguientes preguntas ¿Qué nivel de calidad de servicio y SLAs pueden lograrse y sostenerse? ¿Existen diferencias en el rendimiento entre los fabricantes de equipos de red, los fabricantes de dispositivos IoT y los diferentes operadores? ¿Cómo debe configurarse y planificarse la red para lograr un rendimiento óptimo? ¿La red de cobertura del servicio es amplia e incluye espacios interiores “profundos”? ¿Cuál es la vida útil de la batería de mi dispositivo IoT?

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