¿En cuántas piezas hay que dividir la infraestructura para reducir sus costos?

La pregunta de este título, creo, no tiene una única solución, pero sí merece una reflexión. En TeleSemana.com venimos cubriendo como diferentes grupos de trabajo se empeñan en partir en piezas pequeñas partes de la infraestructura de telecomunicaciones. Ayer mismo cubríamos la noticia de Proyecto ODTN que intenta desagregar la infraestructura de redes ópticas a través de esquemas de trabajo de código abierto. Y hace menos de dos semanas, cubríamos la noticia del anuncio del xRAN Forum y titulábamos la nota “No me toques el RAN“.

Estas iniciativas y otras que se viene gestando en varios grupos de trabajo, notablemente responden a algo que los operadores ya alertaban hace, por lo menos cinco años, sino más, y es que lanzar nuevas tecnologías de radio, más veloces y de menos latencia, a ellos no les suponía ya un beneficio tangible. Pasar de la 3G a la 4G no supuso ningún cambio en el modelo de negocio, en general los operadores son casi idénticos en sus operaciones entre una tecnología y la otra, con la única salvedad es que ahora tienen más infraestructura que gestionar y precios de acceso descendiendo. Esta historia ya la han oído antes en nuestra web.

La respuesta a esta realidad viene también siendo un clamor por parte de los operadores. Estos le han dejado claro a los pocos fabricantes de infraestructura que quedan en pie —en parte culpa de los propios patrones de compra de los operadores— que el modelo de implementación de la 5G no se podía parecer en prácticamente nada a los de 3G y 4G. Lo que traducido viene a ser: implementar la 5G tiene que ser sustancialmente más barato que las anteriores generaciones. Esta petición es legítima pero no deja mucho margen a los fabricantes a reaccionar, porque sus propias estructuras no pueden alterarse a tanta velocidad y por qué en el fondo el modelo tradicional en el desarrollo y venta de infraestructura a los que quedan en el mercado —repetimos—, de momento, les funciona.

Así pues los operadores se embarcan en crear y colaborar con todos aquellos grupos que prometen romper la infraestructura en piezas más pequeñas y sobre todo llevar las partes más críticas al software para que el precio del hardware especializado decaiga y con ello la barrera de entrada de nuevos proveedores al mercado. Y es en este estado donde nos encontramos, con todos los grupos de diferentes organizaciones trabajando para abrir las puertas del selecto grupo de empresas proveedoras de infraestructura a nuevos entrantes que traigan ideas, innovación y, sobre todo, que colapsen la oferta para conseguir esa ansiada reducción en los precios de infraestructura, venga en hardware o en software.

Y es aquí donde llegamos a la pregunta que inicia la nota ¿Cuál es el límite? ¿Cuántos proveedores son necesarios para cada area de la red?

Repasando la historia reciente nos damos cuenta de que, pareciera, que los operadores en el fondo no quieren tener más de dos o tres proveedores. Ya no es sólo que en el área de infraestructura, entre otros motivos, los patrones de compra de los operadores han dejado un mercado de prácticamente sólo tres proveedores de infraestructura de RAN, sino que incluso si vemos sus patrones para la gestión de los dispositivos, sucede algo parecido. En su momento, antes de la llegada del iPhone —y de Android después—, los operadores se quejaban de que los terminales tenían muchos sistemas operativos (OS) dispares que complicaban la gestión del parque de terminales. Con la llegada de iOS y Android, además de perder el control del dispositivo, en parte, se simplificó la gestión del parque de terminales. Sin embargo, algunos operadores se quejaron de tener pocas alternativas en cuanto a OS, y se intentó revertir esta tendencia. Pero ni Mozilla, ni Microsoft con la compra de Nokia, ni Blackberry, ni Samsung con Bada, ni Huawei, entre otros, pudieron posicionar una nueva alternativa. ¿Apoyaron los operadores a alguna de estas nuevas iniciativas? Creemos que no.

Es posible que los operadores quieran forzar el modus operandi de los proveedores y que, en realidad, todo lo que estamos viendo en la actualidad sean juegos de artificio para que Ericsson, Huawei, Nokia y ZTE cambien su estructura de negocios a la fuerza y desarrollen la mayoría de las piezas de la infraestructura a precios mucho más competitivos. De este modo, los operadores podrían mantener su patrón de compras asociadas a sus proveedores tradicionales como mecanismo de simplificación de sus despliegues de red.

De no ser esa la estrategia, los operadores van a tener que apostar por los nuevos entrantes, de menor tamaño, potencialmente menos confiables, siempre y cuando de verdad las piezas en las que se haya partido la infraestructura puedan interoperar en el modelo pseudo plug and play. De lo contrario, correrán el riesgo de que los operadores compren barato pero tengan grandes costos de gestión o que se enfrenten al dicho: lo barato sale caro.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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