¿Podría la cultura del miedo estar afectando al sector de las telecomunicaciones móviles en su camino a la 5G?

Son muchos los factores que ejercen presión para que los operadores lancen —o no— una nueva tecnología al mercado. Uno de los principales temores de los operadores es saber si con la 5G se sabrá monetizar de forma eficiente la nueva inversión, visión que se apoya en la idea de que las redes 4G no se están amortizando de la forma más eficiente posible. Entre otras cosas, se asume que están siendo los jugadores over the top (OTT) los que están aprovechándose de las capacidades de mejor conectividad y, dentro de este grupo, parece que aquellos que ofrecen servicios de video serían los mejor posicionados para capitalizar la 4G y la futura 5G. Por lo menos los operadores así lo entienden y tienen la mosca detrás de la oreja, por no decir una horda de moscas.

Es dificil explicar por qué los operadores hace algunos años dijeron, cuando el término 5G se tiró encima de la mesa como un guante desafiante, que mayor velocidad y menor latencia no iban a ser atributos suficientes para lanzar la 5G. O se les ofrecía un modelo de negocio o no tenían prisa por lanzarla, declaraban en público y privado. No pasaron ni dos años de este tipo de proclamas absolutistas cuando desde los operadores se demandó a 3GPP que se acelerara el desarrollo del primer estándar 5G con miras a adelantar el lanzamiento de la tecnología de 2020 a 2019.

Y así estamos acabando el 2018, con operadores en Estados Unidos y Australia anunciando el lanzamiento de las primeras redes 5G del planeta. Redes limitadas, pero redes 5G al fin y al cabo. Las subastas de espectro 5G ya han empezado este año y los operadores cometiendo los mismos errores del pasado, llevados por una inercia que solo se explica por la composición neuronal de nuestro cerebro que no está preparado para asimilar mucha información de una sola vez —o algo así—.

La conclusión a la que hemos llegado, que ha sido como un chispazo de clarividencia cerebral espontáneo, es que no hay nada que movilice más a una entidad que el miedo y cuánto más miedo, más fácil es manipular a dicha entidad para que siga exagerando la toma de decisiones en la dirección errónea.

Repasando un poco —de memoria, por supuesto— cómo se le comunican algunas novedades o futuros desarrollos a los operadores vemos que la cultura del miedo está muy presente en los mensajes. Si los operadores no hacen esto, estos otros capitalizarán —y si lo hacen también serán los otros los que capitalicen—. Es difícil darse cuenta de esta tendencia sin hacer una exhaustiva revisión de los acontecimientos comunicativos de los últimos 15 años o sin tener el chispazo sufrido por mi cerebro al leer el último comunicado de Gartner. Al leerlo me pregunté: ¿Estamos asustando a los operadores para que se movilicen hacia el abismo?

Según un nuevo estudio de Gartner el sesenta y seis por ciento de las organizaciones planean implementar 5G para 2020. Las organizaciones están esperando que las redes 5G se utilicen principalmente para comunicaciones y video en el ámbito Internet de las cosas (IoT), siendo la eficiencia operativa un impulsor clave en la adopción.

Y aquí viene la cultura del miedo: “En términos de adopción de la 5G, las organizaciones tienen demandas y expectativas claras para los casos de uso de 5G”, dice Sylvain Fabre, director senior de investigación de Gartner. “Sin embargo—añade—, un problema importante que enfrentan los usuarios de 5G es la falta de preparación de los operadores. Sus redes 5G no están disponibles o no son lo suficientemente capaces para las necesidades de estas organizaciones”.

Según la analista de Gartner las organizaciones no siempre van a poder confiar en las redes de los operadores cuando se trata de la 5G, porque no estarán del todo preparadas o porque tendrán cobertura limitada, por eso cree que serán las propias organizaciones quienes desarrollarán redes 5G. Esto se debe a que IoT es el caso de uso más popular para la 5G, con el 59 por ciento de las organizaciones encuestadas que esperan que las redes 5G se utilicen para este tipo de servicios. El siguiente caso de uso más popular es el video, que fue seleccionado por el 53 por ciento de los encuestados.

Y seguimos con el miedo: “La cifra para las comunicaciones de IoT es sorprendente, dado que ya existen otras alternativas probadas y rentables, como IoT a través de 4G y las soluciones LPWA”, continúa Fabre. “Sin embargo, 5G está en una posición única para ofrecer una alta densidad de puntos finales conectados, hasta un millón de sensores por kilómetro cuadrado”, concluye.

Es decir, estamos en una situación donde la mayoría de proyectos IoT llevados a cabo por las empresas está fracasando y los operadores pueden ayudar en los inicios no sólo con conectividad sino con asesoría y una oferta de plataformas de gestión y servicio. Sin embargo, ya se les está diciendo a los operadores que podrían perder un tren y que el factor determinante del éxito es la tecnología de acceso, algo que según la evidencia que tenemos ahora no es cierto.

Así, Gartner predice que, para 2022, la mitad de los operadores que han completado las implementaciones comerciales de 5G no podrán monetizar sus inversiones en infraestructura de tecnología de back-end debido a que los sistemas no cumplen con los requisitos de casos de uso de la 5G. “La mayoría de los operadores solo lograrán una infraestructura completa de 5G de extremo a extremo en sus redes públicas durante el período de 2025 a 2030, ya que se enfocan primero en los accesos de radio 5G, y luego en network slicing y la MEC”, continúa el discurso del terror.

“Las redes privadas para empresas serán la opción más directa para las empresas que quieran beneficiarse de las capacidades 5G desde el principio”, sigue Fabre. “Estas redes pueden ser ofrecidas no solo por los operadores sino también directamente por los proveedores de infraestructura, y no solo por los grandes proveedores tradicionales de infraestructura, sino también por proveedores con experiencia en el mundo cloud”.

No sabemos si en la última parte se está queriendo decir que serían los grandes over the top (OTT) los que ayudarían a las empresas a lanzar redes 5G privadas para suplir que las redes públicas 5G de los operadores no serán lo suficientemente robustas.

Todo el mensaje de Gartner —y que conste que no es Gartner el único, si acaso TeleSemana puede ser también parte de esta cultura del miedo— va encaminado a crear una urgencia, una sensación de que según qué jugadores podrían acabar de desplazar a los operadores incluso en el despliegue de infraestructura 5G, en este caso redes privadas.

Quizá vaya siendo hora de parar las máquinas unos minutos y analizar como estamos comunicando las urgencias a los operadores, porque si seguimos por el mismo camino, no nos podremos quejar de encontrar siempre los mismos resultados.

Rafael A. Junquera
Cuenta con más de 16 años de experiencia cubriendo el sector de las telecomunicaciones para América Latina. El Sr. Junquera ha viajado constantemente alrededor del mundo cubriendo los eventos de mayor relevancia para la industria en América, Europa y Asia. Su experiencia académica incluye un BA en periodismo escrito por la Universidad de Suffolk en Boston, MA, y un Master en Economía Internacional en la misma institución.

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