“Respetuoso con la democracia y coherente con mis principios y ante el anuncio del cierre del Congreso y la conformación de un gobierno de emergencia nacional, RENUNCIO de manera irrevocable a mi cargo de ministro de Transportes y Comunicaciones”, posteó Richard Tineo Quispe en una cuenta personal de Twitter -creada en diciembre de 2022- tras conocer la disolución del Congreso por el ahora expresidente de Perú, Pedro Castillo.
Para poner en contexto, cabe señalar que el miércoles 7 de diciembre, Castillo anunció en vivo por TV Perú, el cierre temporal del Congreso Nacional, la puesta en funcionamiento de un gobierno de emergencia excepcional y un toque de queda para esa misma madrugada, ante la inminencia de horas decisivas. Ese mismo día estaba previsto que se debatiera en el Congreso y se votara una moción de vacancia en su contra, el tercer proceso destituyente que enfrentaba el mandatario en sus 16 meses de gobierno.
Pero la tarde de miércoles siguió con horas inciertas, signadas por las protestas sociales, la aprobación por la mayoría a aquella moción de destitución (con 101 votos a favor, seis en contra y 10 abstenciones), además de iniciarse el procesamiento y detención de Castillo.
Y, junto con ello, además, se sucedieron las renuncias de los miembros del gabinete, entre quienes se encontró la de Tineo Quispe, quien hacía tres meses se había convertido en el quinto funcionario en jurar al frente del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) en ese primer año de gestión de gobierno.
“Rechazo la decisión de Pedro Castillo de perpetrar el quiebre del orden constitucional con el cierre del Congreso. Se trata de un golpe de Estado que agrava la crisis política e institucional que la sociedad peruana tendrá que superar con estricto apego a la ley”, dijo Dina Boluarte, vicepresidenta de la administración de Castillo y quien asumió al mando del país el mismo miércoles.
Unas 72 horas después de asumir, Boluarte ya había juramentado al gabinete de ministros que la acompañarán en su gestión, entre las que se destacan nueve mujeres, aunque no se consiguió designar aún a los titulares de las carteras de Trabajo y Promoción del Empleo, y de Transportes y Comunicaciones. De hecho, el portal oficial del MTC no refleja noticias ni cambios desde el día previo al estallido de la crisis, el 7 de diciembre.
En Perú, los días y sus horas transcurren en un escenario de estallido social –que ya provocó dos muertes, decenas de heridos y enfrentamientos en todo el país– y entre cuyos reclamos se erige el pedido de nuevas elecciones presidenciales y el cierre del Parlamento. En ese marco, Boluarte anunció que elevará al Congreso el proyecto de ley que posibilite el adelanto de las elecciones para abril de 2024 y explicó que para que esta aprobación sea posible, se requerirá de una reforma constitucional en la que se disponga de un procedimiento “más expeditivo”.
En lo que refiere al sector, la crisis se evidenció de diferente manera, en diferentes momentos. Los ejemplos más claros, quizá, estén dados por la inestabilidad que los funcionarios jurados al frente del MTC y de su viceministerio de Comunicaciones. Qué suerte correrán, entonces, el Programa Nacional de Telecomunicaciones (Pronatel), la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica y la brecha digital en un territorio en el que un tercio de la población está desconectada -por mencionar tres escenarios que reflejaron el devenir del país-, son interrogantes aún sin respuesta.
Lo que sucede en Perú es aún mucho más complejo y profundo, pues involucra reestablecer su pacto social más íntimo, reencontrar sus puntos de consenso y, por sobre todo, defender su democracia. Su suerte, sin dudas, es una gran preocupación para toda la región.