Tres meses más. Tal como viene sucediendo desde hace más de dos años, Movistar renovó por octava vez su concesión para brindar servicios de telecomunicaciones en Ecuador. Esto se produce luego del anuncio de compra de Millicom, en junio pasado, hecho que podría demorar el cierre de esa operación un tiempo más.
La nueva extensión acordada entre la operadora y la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel) se fijó hasta el próximo 15 de octubre o, eventualmente hasta que se firme una nueva concesión. ¿Por qué no se firma ese acuerdo de manera definitiva tal como sucedió con Claro Ecuador que ya lo concretó? Porque la compañía busca un acuerdo que permita garantizar la sustentabilidad de las operaciones, esto es, claridad sobre cuestiones como actualización de valores, entre otros.
Esta vez, el compromiso asumido por la operadora implica un pago fijo de dos millones de dólares mensuales en julio, agosto y septiembre. “Ese montón será imputado posteriormente al costo total del nuevo título habilitante, en caso de concretarse su renovación. Además, la empresa debe seguir cancelando un valor variable del 2,93 por ciento sobre los ingresos facturados y percibidos, correspondiente a la duración de esta prórroga”, explicó Mobile Time Latinoamérica.
El acuerdo se selló a última hora del último viernes. Estas renovaciones trimestrales se vienen sucediendo desde hace dos años en un escenario de inestabilidad institucional que también impactaron en las telecomunicaciones. Las prórrogas temporales se aplicaron con el objetivo de garantizar la prestación de los servicios a la ciudadanía.
Que se hayan extendido esos permisos para Movistar durante tres meses más representa, en un punto, un obstáculo para cerrar la adquisición de Millicom que comprometió una inversión de 380 millones de dólares. Alcanzar un acuerdo de largo plazo sobre las condiciones de la concesión parece ser una regla de oro que tanto la compradora como la vendedora quieren alcanzar.