Tras una caída de casi 9.000 millones de dólares en los últimos dos años, el mercado global del RAN se aproxima a una fase de calma relativa más que a una recuperación enérgica. Así lo señala el último pronóstico de Dell’Oro Group, que anticipa ingresos acumulados por 160.000 millones de dólares —sin incluir servicios— entre 2025 y 2029. No se trata de una vuelta al crecimiento, sino de una estabilización que congela las expectativas exuberantes de ciclos expansivos anteriores.
Stefan Pongratz, vicepresidente de investigación de mercado RAN en Dell’Oro, advierte contra cualquier tentación de interpretar esta meseta como un preludio de recuperación sostenida. En su lugar, describe un escenario de contención prolongada, donde los fundamentos estructurales siguen apuntando a un descenso moderado, con una tasa compuesta anual de crecimiento (CAGR, por sus siglas en inglés) del menos uno por ciento durante el periodo proyectado. Esta contracción, matiza, está impulsada por el rápido declive de los ingresos provenientes de LTE, que contrarrestan las inversiones aún persistentes —aunque cada vez más comedidas— en 5G.
La fotografía que ofrece el informe es la de un mercado que, aunque dinámico en sus componentes, no logra alterar el balance general. Tecnologías emergentes como Open RAN, Cloud RAN o AI RAN comienzan a ocupar más espacio en la agenda de los operadores, pero su impacto en el volumen total de ingresos sigue siendo marginal. En esencia, lo que estas innovaciones están provocando es una redistribución interna del gasto, desplazando inversiones de tecnologías tradicionales sin generar, por ahora, expansión neta.
El entusiasmo por estas arquitecturas no se traduce en un nuevo ciclo de capital intensivo. Por el contrario, el crecimiento de estos segmentos ocurre en gran medida a expensas de las soluciones heredadas, mejorando la eficiencia y la flexibilidad de la infraestructura existente más que alimentando un nuevo auge de despliegues.
Con todo, el informe no descarta posibles catalizadores que podrían alterar el curso de esta meseta. Dell’Oro identifica varios vectores de crecimiento no tradicionales que podrían revitalizar el mercado: el acceso fijo inalámbrico (FWA, por sus siglas en inglés), las redes privadas, las comunicaciones críticas y de seguridad pública, y una mayor expansión de la banda ancha móvil impulsada por el apetito insaciable de los usuarios. Si estas áreas ganan tracción más rápido de lo previsto, podrían dar lugar a una revisión al alza del escenario actual.
Pero el equilibrio es precario. En el otro extremo del espectro, se perfila un riesgo estructural clave: el ritmo de crecimiento del tráfico de datos móviles. A medida que la industria transita de una fase de expansión de cobertura a una de refuerzo de capacidad, cualquier desaceleración en el consumo de datos podría llevar a los operadores a adoptar una postura de mantenimiento. En ese caso, la relación entre inversión de capital e ingresos podría caer más de lo anticipado, afectando directamente la salud financiera de los proveedores de infraestructura.
El informe también se muestra escéptico sobre la capacidad de 5G-Advanced para catalizar una nueva ola de inversiones. Lejos de impulsar un ciclo renovado de gasto, se prevé que esta evolución tecnológica simplemente redirija presupuestos ya existentes, desplazando recursos del 5G inicial hacia la versión avanzada, sin alterar significativamente el volumen total de inversión.
En ese contexto plano, algunos segmentos aún encuentran espacio para crecer. La lista incuye 5G NR, FWA, mmWave, Open RAN, vRAN, redes privadas, small cells, Massive MIMO y AI RAN. No se trata de una nueva edad dorada, sino de una re-calibración estratégica del gasto, donde la inversión se vuelve más quirúrgica, dirigida a segmentos específicos con potencial comprobado.
El mercado del RAN no se ha detenido, pero ya no corre. Camina con cautela en una cornisa incierta, en la que cada paso está condicionado por la madurez de las tecnologías actuales, la presión sobre los márgenes y una demanda que, si bien persiste, ya no justifica los excesos del pasado.