En América Latina, los operadores móviles enfrentan un doble desafío: reducir sus costos operativos y mantenerse a la vanguardia tecnológica. Esto es clave para preparar sus redes no solo para una evolución hacia un 5G SA, sino también para adoptar arquitecturas más abiertas, incorporar elementos como el RAN Intelligent Controller (RIC), e incluso anticiparse a lo que traerá el 6G en la próxima década (espero).
Identificar oportunidades de mejora en los procesos de red no es tarea fácil cuando se enfrenta diariamente con eventos especiales, fallas operativas, condiciones climáticas adversas o simplemente con la complejidad del funcionamiento diario de la red.
Estos retos requieren estrategias claras y herramientas inteligentes para optimizar recursos propios y aprovechar al máximo las nuevas tendencias en automatización, inteligencia artificial y arquitecturas mucho más abiertas. Ahí es donde tecnologías como el RIC y sus aplicaciones (xApps y rApps) comienzan a jugar un papel interesante.
Aunque los conceptos como SON (Self-Organizing Networks) llevan tiempo en la mesa, el enfoque tradicional tiene limitaciones: soluciones poco flexibles, cerradas al ecosistema de un solo proveedor, y difíciles de adaptar o escalar. El RIC, en cambio, propone algo distinto: una plataforma abierta, modular y con lógica distribuida.
Con rApps (Non real time) y xApps (near real time), los operadores pueden automatizar tareas que antes eran manuales o estaban restringidas por el vendor lock-in. Entre las ventajas más relevantes frente al SON tradicional están:
· Mayor portabilidad – una misma app puede adaptarse a distintos entornos con cambios mínimos
· Mayor flexibilidad – los algoritmos pueden venir de terceros o desarrollarse in house
· Mayor inteligencia – al integrar IA/ML, se mejora la capacidad de anticipar eventos y actuar preventivamente
¿Qué tan rápido se puede ver valor?
Una de las grandes promesas del RIC es que permite a los operadores avanzar sin necesidad de un rediseño completo. Se puede comenzar con un piloto en una zona o clúster específico, probar una rApp, medir resultados y luego escalar.
Y esto ya está pasando:
· Según los estudios recientes, más del 40 por ciento de los operadores globales están usando RIC en producción para control dinámico de tráfico y espectro
· El uso de IA en entornos RIC ha reducido los tiempos de respuesta en procesos de optimización hasta en un 40 por ciento.
· En proyectos comerciales, algunas rApps han logrado ahorros energéticos por celda de hasta un 17 por ciento y se espera que puedan ir al 25 por ciento o más
· Operadores que han adoptado este enfoque reportan una reducción de hasta 30 por ciento en su TCO y hasta 50 por ciento en consumo energético de sus radiobases, sin afectar la experiencia de usuario
¿Por qué esto le conviene a América Latina?
Cada país de la región tiene sus propias realidades: desde zonas rurales que necesitan eficiencia energética extrema hasta grandes ciudades donde la congestión y la experiencia del usuario son prioridad. Los casos de uso de automatización permiten responder con precisión a estos desafíos sin necesidad de reinventar toda la infraestructura.
Los casos de uso más buscados en América latina incluyen ahorro energético dinámico, optimización de cobertura en zonas con crecimiento irregular y análisis predictivo para eventos masivos o cambios estacionales.
Lo mejor de todo es que se puede implementar de manera progresiva, usando recursos existentes y enfocando inversiones donde se genere mayor valor.
La adopción de la automatización no es una apuesta futurista sino una oportunidad real para modernizar la operación de red de forma inteligente y estratégica.
Para los operadores latinoamericanos esto se traduce en:
· Reducción de costos operativos sin comprometer calidad
· Mayor autonomía para desarrollar o integrar soluciones propias
· Escalabilidad flexible y adaptable a entornos diversos
· Y, sobre todo, una red más preparada para automatizar, aprender y responder mejor
Incluso podemos hablar de los beneficios que nos trae la inteligencia artificial desde el perfil más “empático”, que son los agentes. Hoy ya podemos echar mano de ellos para poder simplificar tareas ténicas con una conversación en lenguaje común con el objetivo de interactuar con la red de una forma más natural.
En fin, en una región que necesita eficiencia sin fricciones y evolución sin disrupciones, el RIC y sus aplicaciones o los casos de uso automatizados de manera individual, se presentan como algunas de las herramientas más viables para dar el siguiente paso en redes móviles que queremos.