Deutsche Telekom (DT) aprovechó la Gamescom 2025 para presentar su última apuesta en un terreno donde las operadoras han acumulado más tropiezos que avances: los videojuegos en la nube. En colaboración con NVIDIA, la compañía alemana anunció que lanzará en otoño de 2025 la opción 5G+ Gaming, gratuita para clientes con planes MagentaMobil recientes y dispositivos compatibles como el Galaxy S24 Ultra y, previsiblemente, futuros modelos de la serie S25.
La propuesta consiste en dar acceso a más de 2.000 títulos de GeForce NOW con una latencia ultrabaja y una fluidez que busca emular la de una consola local, pero en el smartphone y sin necesidad de descargas. Para hacerlo posible, el operador alemán recurre a su red 5G standalone (SA) y a tecnologías como el network slicing y L4S, un protocolo impulsado por la IETF en los últimos años y aún en despliegue progresivo, diseñado para reducir el jitter y mantener la calidad incluso en celdas saturadas.
El objetivo es claro: mostrar que la 5G puede aportar algo tangible más allá de velocidades de descarga o vídeo en streaming, y que puede convertirse en un factor decisivo para quienes juegan en movilidad. Alemania, donde más de 24 millones de personas ya usan sus teléfonos para jugar, es un terreno fértil para ensayar la idea de que el móvil no tiene por qué limitarse a títulos casuales.
El movimiento no puede desligarse de un pasado menos exitoso. En 2020, la misma DT lanzó MagentaGaming, su propia plataforma de juegos en la nube, que cerró dos años después al no conseguir la masa crítica necesaria ni un catálogo atractivo. Otras operadoras europeas como Orange, TIM o Swisscom han vivido historias parecidas, y en una escala mayor Google cerró Stadia en 2023 tras comprobar que ni la infraestructura más sólida bastaba sin juegos exclusivos ni un modelo de negocio convincente. La lección ha sido la misma para todos: crear un ecosistema propio es costoso y con alta probabilidad de quedar irrelevante frente a Sony, Microsoft o Nintendo.
La diferencia ahora es estratégica. En lugar de construir desde cero, DT se apoya en un socio consolidado. GeForce NOW permite jugar en la nube a los títulos que el usuario ya posee en Steam, Epic o Ubisoft, y cuenta con millones de usuarios que han validado la plataforma. El operador pone la red, el marketing y la relación comercial con el cliente; NVIDIA aporta el catálogo y la tecnología gráfica. De ahí que el 5G+ Gaming se lance como un añadido gratuito, un modelo freemium en el que la operadora busca que los jugadores prueben por sí mismos si la optimización de la red merece la pena.
El siguiente paso será explorar cómo monetizar ese valor. Una vía es el modelo B2C, en el que jugadores intensivos pagarían un suplemento por contar con un servicio especializado que garantice la mejor experiencia posible. Este enfoque podría encajar con la regulación europea siempre que no degrade el servicio del resto de usuarios y se ofrezca como una opción voluntaria.
Otra posibilidad es el B2B2C, en el que plataformas como NVIDIA o Microsoft asumen parte del coste para que sus clientes disfruten de una calidad asegurada en la red de un operador. Sin embargo, este modelo es más problemático bajo las normas de neutralidad de la red, ya que implica discriminar tráfico de proveedores específicos a cambio de contraprestación económica.
Así, lo que DT presenta en Gamescom no es tanto un nuevo servicio de videojuegos, sino un escaparate de lo que puede ofrecer su infraestructura móvil. Primero con GeForce NOW y, quizá en el futuro, con PlayStation o Xbox, el mensaje es que las redes 5G pueden ser un aliado real para los jugadores.
La monetización todavía está por definirse, pero el movimiento apunta a dos objetivos: por un lado, diferenciar la red de DT frente a la competencia y, por otro, abrir la puerta a nuevas fórmulas de ingresos en un mercado donde, hasta ahora, las telcos no habían encontrado cómo encajar.
El “gratis” de hoy busca sembrar la prueba; el negocio de mañana dependerá de cuántos jugadores estén dispuestos a pagar por convertir esa experiencia en parte habitual de su forma de jugar.