Puntos de interconexión en la tierra y en el cielo. Es lo que está planteando DE-CIX, el operador mundial de puntos de intercambio de tráfico (IX), que ahora avanza con una nueva iniciativa, Space-IX, para contar con este mismo nivel de interconexión en el espacio sideral. Es decir, está diseñando la manera en que podría funcionar el primer IX orbital.
Con tantas constelaciones satelitales LEO creciendo en cantidad de vehículos girando alrededor de la tierra, que conviven cada vez más con los tradicionales GEO y MEO, desde este operador consideran que habrá un momento en que tendrán que complementarse. Y es que la interconexión de redes, más allá de su tecnología, es una realidad que no puede desconocerse.

IX espacial – Crédito: Pixabay
“Dondequiera que se creen redes, la interconexión debe acompañarlas”, señaló Ivo Ivanov, CEO de DE-CIX, como una forma de explicar el proyecto en que se encuentra embarcado ahora. Y la afirmación tiene sentido. Lo que está conectado en la Tierra, que en el caso de esta compañía abarca a más de 4.000 redes en más de 60 IX ubicados en el mundo, tendrá que tener su espejo en el cielo, sin olvidar que ambos tendrán que estar interconectados entre sí, como ya viene sucediendo.
“Llevamos 30 años construyendo la columna vertebral del Internet aquí en la Tierra. Ahora llevamos ese mismo modelo de interconexión neutral y de alto rendimiento a la siguiente capa de infraestructura digital: más allá de las nubes y hasta las estrellas”, agregó el ejecutivo, para explicar la iniciativa, qu eno deja de tener cierto aire de romanticismo y ciencia ficción a la vez.
Conectividad e inteligencia artificial
Esta tarea se acopla con previsiones expresadas por distintas compañías y referentes de la industria, quienes aseguran que será necesario instalar centros de datos en la órbita terrestre baja para soportar las demandas de conectividad. En 2024 se conoció un estudio de la Unión Europea que señalaba que la demanda de centros de datos para soportar la inteligencia artificial (IA) promoverá la exploración de opciones espaciales para el almacenamiento digital.
En ese entonces, Damien Dumestier, director del proyecto llamado “Nube espacial avanzada para la emisión neta cero europea y la soberanía de datos”, señaló que una de las ventajas de contar con estos centros de datos es la menor demanda de energía. “La idea es reducir parte de la demanda energética de los centros de datos y enviarlos al espacio para que se beneficien de la energía infinita, que es la energía solar”, aseguró Dumestier, en declaraciones realizadas a CNBC.

Data center del espacio – Crédito: Freepik
Otro caso es el de NTT y Sky Perfect JSAT, que crearon el joint venture Space Compass Corporation con el objetivo de desarrollar una red de computación espacial integrada para contar con centros de datos en órbita. Este trabajo fue anunciado en 2021 con la intención de activar los primeros data centers espaciales en este 2025, aunque todavía no han trascendido nuevos detalles al respecto. La empresa conjunta, que colabora en varias iniciativas en Japón, también trabaja en un proyecto con Amazon Kuiper para brindar conectividad satelital a empresas y organizaciones de gobierno.
Estos son apenas dos ejemplos entre decenas de iniciativas que tienen objetivos similares, y que se apalancan en el creciente despliegue de constelaciones LEO. A la de Starlink se está sumando la de Amazon, sin olvidar la estrategia multiórbita de OneWeb, los proyectos gubernamentales como IRIS2 en Europa, o los proyectos de origen chino.
El futuro no tiene fecha
En DE-CIX no creen que estos proyectos tengan concreciones inmediatas, pero sí que se activarán en algún momento y, por esa razón, se preparan para ello. De hecho, este operador de IX forma parte de la iniciativa OFELIAS, de la Agencia Espacial Europea, además de colaborar con el Centro Aeroespacial Alemán (DLR) en la investigación de cómo las comunicaciones basadas en láser pueden mejorar la conectividad satelital.
Esto muestra que la empresa de IX está desarrollando experiencia en los distintos frentes que terminarán impactando en puntos de intercambio de tráfico que no diferenciarán sobre qué soporte provendrá un flujo de datos u otro. ¿Qué diferencia hay ellos? Mientras OFELIAS se enfoca en optimizar el flujo de datos entre satélites y estaciones en tierra, la iniciativa de Space-IX de DE-CIX explora cómo interconectar de manera masiva la infraestructura espacial, como forma de sentar las bases del primer Punto de Intercambio de Tráfico en órbita.

Unsplash – andy-holmes
“A medida que los satélites se vuelven parte de la cadena de suministro digital —ya sea brindando banda ancha a comunidades sin cobertura, impulsando la IA para las empresas o habilitando la analítica orbital— necesitamos una arquitectura que una al espacio y la Tierra en un sólo ecosistema, sin fricciones”, añadió Ivanov con absoluto sentido común, aunque suene a ciencia ficción. Por eso aseguró que el trabajo encarado con la Agencia “es apenas el comienzo de nuestra respuesta a ese desafío”.
Esta previsión ya tiene un primer paso dado por el DE-CIX cuando, en agosto pasado, incorporó a Starlink en el punto de intercambio de tráfico establecido en la India. Un caso concreto para dar lugar a un Space-IX y a un futuro de mediano plazo donde los centros de datos espaciales formen parte del ecosistema de conectividad global.
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