Vodafone ha decidido adelantarse al futuro de las redes móviles europeas. En una serie de comunicados de Vodafone, Ericsson, Samsung y 1Finity —la filial de Fujitsu—, el operador ha trazado la hoja de ruta ambiciosa. Su visión combina innovación tecnológica, diversificación de proveedores y una estrategia regulatoria clara: que Europa no vuelva a quedarse atrás en la próxima generación de conectividad.
Según Vodafone, el programa quinquenal de inversión en su red de acceso radio (RAN, por sus siglas en inglés) abarca Europa y África, con el objetivo de mejorar la experiencia de 355 millones de usuarios y preparar el salto hacia 5G Advanced. La compañía habla de una red más abierta, programable y sostenible, apoyada en alianzas complementarias. Samsung fue seleccionada como socio estratégico para desplegar Open RAN a gran escala en Europa, mientras 1Finity proporcionará radios multibanda O-RAN eficientes y compactas. Alemania será el primer campo de pruebas, con miles de emplazamientos equipados por Samsung y la ciudad de Wismar convertida en la primera completamente operada con Open RAN a comienzos de 2026.
Ericsson, por su parte, ha anunciado que será el único proveedor RAN de Vodafone en Irlanda, Países Bajos y Portugal, y uno de los principales en Alemania, Rumanía y Egipto. La empresa sueca detalla que desplegará sus radios Massive MIMO y software 5G Advanced, junto con su plataforma de automatización inteligente y rApps impulsadas por inteligencia artificial (IA). Según Ericsson, esta alianza de cinco años modernizará la red de Vodafone y sentará las bases para la monetización futura de capacidades a través de APIs, un paso decisivo hacia redes autónomas y programables.
Samsung, en su comunicado, subraya que Vodafone se apoyará en su solución virtualizada vRAN y en la suite CognitiV NOS para automatizar la gestión y mejorar la eficiencia energética. La compañía explica que su tecnología permitirá a Vodafone controlar el ciclo de vida de la red desde la planificación hasta la optimización, con aplicaciones basadas en IA como el Energy Saving Manager, que apaga celdas cuando el tráfico disminuye y las reactiva según la demanda. 1Finity, en tanto, sostiene que sus radios reducirán los costos de despliegue y acelerarán la adopción de Open RAN gracias a su interoperabilidad y a más de dos décadas de experiencia en redes móviles.
Esta estrategia de apertura no se limita al presente. Vodafone realizó en Hannover, según la propia empresa, la primera prueba del mundo con espectro de 6 GHz sobre un smartphone comercial. El operador alcanzó velocidades de 2,5 gigabits por segundo utilizando un canal de 200 MHz con un módem MediaTek M90, lo que duplicó la capacidad frente a un canal de 100 MHz sin aumentar el consumo de energía. Vodafone sostiene que este tipo de pruebas demuestra el potencial de los 6 GHz para evitar una crisis de capacidad en Europa y permitir el desarrollo de aplicaciones de IA, automóviles conectados y dispositivos portátiles avanzados. La compañía también se ha posicionado abiertamente contra la expansión del uso de Wi-Fi en la banda superior de 6 GHz, instando a los reguladores europeos a reservarla para redes móviles.
El conjunto de estos anuncios revela un cambio estructural. Vodafone está construyendo un ecosistema híbrido donde confluyen IA, virtualización, automatización y apertura de interfaces. Alemania se convierte en el epicentro técnico y político de esa transformación, al tiempo que la alianza con AST SpaceMobile añade una capa satelital directa al dispositivo, anticipando la convergencia entre redes terrestres y espaciales.
Lo que antes parecía un experimento tecnológico está mutando en una estrategia de supervivencia industrial. Vodafone y sus socios buscan mantener la relevancia europea en un mercado dominado por la escala asiática y la velocidad estadounidense, pero su éxito dependerá menos de los comunicados y más de la ejecución. Open RAN ya no se presenta como la panacea, sino como un paso necesario —y complejo— hacia una red más flexible y competitiva. Las promesas de interoperabilidad y ahorro conviven con el desafío de integrar múltiples proveedores, equilibrar costos y garantizar rendimiento.
Europa, que aspira a liderar la siguiente ola de conectividad, se encuentra en una carrera cuesta arriba. Los avances de Vodafone son significativos, pero también ilustran que la región sigue atrapada entre la ambición tecnológica y la realidad de su fragmentación regulatoria y económica. En este contexto, Alemania se convierte en un laboratorio más que en una garantía de liderazgo. Si las pruebas se consolidan y los despliegues prosperan, Vodafone podría demostrar que la apertura y la automatización pueden ser fuentes de eficiencia y no solo de discurso. Si no, la apuesta por el futuro de las redes abiertas quedará como otro recordatorio de que en Europa la innovación a menudo llega con la mitad de la velocidad que promete.